Capítulo 20

1663 Words
En vez de ir con las chicas me voy a casa y voy directo a mi habitación me tiro en la cama y con uno de los almohadones me tapó la cara. Te lo dije, te has enamorado de Teo. Hago más fuerza en mi cara como si con eso consiguiera callar a mi subconsciente, la verdad es que me estoy cansando de que mi yo interior siempre me esté recordando todo. Busco mi carpeta y veo el último dibujo que hice y aún me pregunto cómo es que puedo pintarlo en diferente ocasiones y sin ver fotografía alguna y lo más extraño de todo es que después veo en las redes lo que ya he dibujado, cuando voy a buscar un lápiz se caen todos los papeles al suelo y al recogerlo veo que tenía un dibujo de Alberto que había empezado y no he terminado y decido seguir con el. Me pasé todo el día dibujando ya que es a color y todo, me levanto para buscar algo de cenar y aproveché para llamar a Dani y saber cómo va el final de preparación para abrir la galería este fin de semana pero no me contesta y después de 5 minutos le vuelvo a llamar y nada, entonces decido llamar a Alberto. - Hola cuñadita hermosa. - Saluda él al contestar. - ¿Qué tal va todo? - Pregunto de vuelta. - Bien, pero ¿Dani no te llamo? - Me dice. - No me ha dicho nada, tan rápido se olvidó de mí. - Digo riéndome. - No lo creo. - Dice también riendo. - En cuanto llegamos se puso a trabajar y todo indica que hace tan bien su trabajo que podrían abrir más galerías en otros lugares. - Wao, eso es genial, aunque indique que veré menos a mi hermana. Alberto, empecé otro dibujo sobre ti. - ¿En serio? Envíame una foto para ver. - No hasta que termine. - Si no me vas a enviar una foto ¿Por qué me lo dices? - Para mortificarte. - Digo riendo y así unos 15 minutos hasta que Dani llegó donde él estaba y le pasó el teléfono. - Hola Arlette, ¿Qué tal estás? - Yo estoy bien, esperando a que me llamaras y nada de llamar. - Lo siento, no he tenido tiempo hasta ahora, esto es una total locura, es una pasada estar aquí, conocí unos cuantos fotógrafos que me hacía ilusión y otros pintores. - Me alegro que te la estés pasando bien. - Si, lo malo es que no estás aquí. - Estás trabajando así que no me verás un pelo cerca de esos lugares. - Bueno no hablemos de eso ¿Qué tal te fue con las chicas? - Me quedo pensando de qué me habla y es cuando recuerdo la mentira que le dije para salir del aeropuerto rápido. - Bien. - Digo después de unos largos segundos. - No habías quedado con ellas ¿Verdad? - No. - Digo respirando profundo. - Dani ¿Sabes que? Empecé a hacer un dibujo de Alberto. - Muy astuta tu cambiando de tema, pero bueno, ¿Me envías una foto para verlo? - No hasta que lo termine. - Vale, entonces cuando lo termines me envías la foto... Voy. - La escucho decir y sé que ya se va a despedir. - Arle me tengo que ir, ya iremos hablando cuídate mucho. - Vale, tú también cuídate. Terminamos la llamada y después de hacer las prácticas de la uni seguí con el dibujo. Narra Teo ¿Qué siento? ¿Qué me pasa cuando ella está cerca de mí? ¿Por qué esa atracción hacia ella? ¿Por qué sentí que me quemaba cuando me tocó? Karla mi amor. ¿Por qué no dejo de pensar en ti? ¿Será porque te prometí nunca olvidarme? Siento que la cabeza me va a estallar, me pongo cómodo en el asiento del estudio, busco mis auriculares y busco la playlist para relajarme un poco y cierro los ojos. ***- Mari, necesito que me ayudes. - En lo que haga falta hermanito ¿Dime en qué? - Quiero pedirle matrimonio a Karla. - Se queda con la boca abierta y empieza a dar saltitos por toda la casa y no hago más que reírme de su reacción. - Ya era hora pequeñajo. - Me dice cuando deja de saltar y lanzándose encima de mi haciendo que del sofá caiga al suelo. - Si me haces caer así más veces así no creo que llegue al altar. - Digo entre risas, abrazos y besos de mi hermana. - Pero bueno ¿Qué es este arranque de cariño? - Dice Juan al entrar y ver como esta Mari abrazada a mí. - ¿Y para mí no hay nada? - Alguien está celoso por aquí. - Dice Mari levantándose y caminando hacia él, cuando llega a él le dice algo en el oído le da un beso y vienen corriendo a mí. Me levanto lo más rápido que puedo y corro hacia el jardín, lo que no sabíamos era que mamá y papá estarían allí. - Pero si parecen tres críos correteando por la casa. - Dice mi madre a risas. - Y hay una con dos hijas y otro buscando un encargo. - Dice mi padre acompañando a mi madre. - Y uno casi prometido. - Dice Mari sin anestesia. - ¿A qué te refieres? - Pregunta mamá con la boca abierta. Le explicó todo y el cómo quiero pedirle que se case conmigo y entre ella y Mari me ayudan a escoger el lugar, pero no nos fuimos lejos ya que quería que sea en el lugar de nuestro primer beso. Está todo lo más sencillo posible y, si, es en el jardín de mi casa donde nos dimos el primer beso, ese beso que nunca se borrará de mi mente, ya que apenas éramos dos críos de 12 y 13 años.*** Siento su aroma que invade mis fosas nasales, abro los ojos poco a poco con una sonrisa entre mis labios, cuando me adapto a la poca luz que entra me doy cuenta que me quede medio dormido en el cuarto oscuro y quien está al lado mío es Dani, la miro extrañado y mirando a todos lados tratando de descubrir de dónde viene esa fragancia a flores muy característica de Karla. - ¿Te encuentras bien? - Pregunta Dani. - Si. - Es lo único que digo, pero sigo buscando de donde viene la fragancia. - Sabes... - Deja la palabra en el aire y nos quedamos mirando. - Sonríes mucho cuando duermes. - Será por lo que estaba soñando. - Digo tratando de poner la mejor sonrisa. - ¿Sabes de dónde viene esa fragancia a flores? - Preguntó antes de que ella pudiera decir algo. - Solo estamos nosotros y yo no uso nada de flores. - Desde que llegamos del estacionamiento estas muy callado ¿Qué te pasa? - Recuerdos. - Es lo único que digo y mis ojos van a las fotos que aun no decido si entran o no a la expo. - Y ¿Por qué te dejas poner triste de los recuerdos? Debería ser lo contrario. - ¿Por qué el poco tiempo libre que tienes no lo pasas con Alberto? - Será porque él no necesita a una amiga y tú si. Me quedo pensando en lo que me ha dicho, es que ni Ale es tan insistente cuando me quiere levantar el ánimo. - Ahora dime ¿Por qué te dejas poner triste de los recuerdos? - Porque, me hace falta y extraño todo aquello. - Teo, te he explicado un poco mi vida y mi situación. - Me dice y asiento, me quedo pendiente a que siga. - Y yo cuando recuerdo cosas, en vez de ponerme triste es lo contrario ¿Y sabes por qué? - Niego con la cabeza. - Porque recuerdo lo afortunada y feliz que fui en ese momento en que ellos estuvieron en mi vida. - Es difícil no sentirse triste al recordar y saber que esos momentos no volverán. - Pero no es imposible, y si no pones de tu parte nunca lo lograrás. - Respira profundo antes de continuar. - No te estoy diciendo que vayas entregando tu corazón a todas las que se acerquen a ti, pero si que hagas de aquellos recuerdos un motor para sonreír, para ser feliz aquí y ahora. El poco tiempo que tengo conociéndote he visto que te encierras en ti mismo, que sólo eres feliz cuando tienes una cámara en mano, trata de ser feliz también en pensarla, en estar con tus amigos y amigas, con tu familia, en conocer personas nuevas. - ¿Cómo se logra todo eso cuando se siente añoranza y tristeza por no tenerla conmigo? - Pensando en la forma en que a ella le gustaría verte. No la conocí, pero me imagino que a ella le gustaba verte sonreír, pero sonreír de verdad y no intentar sonreír para que los demás crean que estás bien. Sonrío al recordar las veces que ella hacía cualquier cosa por hacerme reír. - Ves, mírame. - Dice mientras pone sus manos entre mis mejillas. - Esa sonrisa que tienes ahora. - Dice sonriendo y mirándome a los ojos. - Es la que a ella le encantaría ver desde donde está, cada vez que te acuerdes de ella, y también es la que yo quiero ver, y me imagino que todos a tú alrededor también, siéntete afortunado por todo el tiempo que pasaste con ella y, siéntete feliz porque sólo tú y ella vivieron momentos inolvidables. La vida no quiso que ella siguiera aquí, pero estás tú para vivirla por los dos, deja que tu corazón sea libre y no lo encierres, porque en cualquier lugar del mundo hay una persona que te hará feliz y tú la harás feliz a ella. - Me suelta y se acomoda en la butaca. - Si no, mírame a mí, después de tantos años sola y de intentos fallidos ahora me siento mucho más feliz que antes, si es que eso se puede. Sonrío al verle feliz y me acerco a ella para darle un sonoro beso en la mejilla y ella me mira sorprendida. - Gracias. - Me mira sin creer lo que le digo, pero sin dejar de sonreír. - Gracias por llegar a mi vida, gracias por ser mi amiga y por hacer de mi amigo un hombre feliz.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD