—No nací para follar a una sola mujer. —¡Ni yo tampoco hijo, ni yo tampoco! —dijo más satisfecho. Nos quedamos callados. —¿Qué tan cierto es lo de la líder del Este? ¿Se confirma su existencia en la Tierra? —Desde su regreso… Siempre ha vivido en la Tierra, nació aquí. Hace tres mil años la Tierra fue su regalo… El rey se lo entregó y ella quedó deslumbrada. Se enamoró de este primitivo mundo. —Eso no lo sabía, era extraño—. ¿Por qué crees que te envié a este magnífico lugar?, quiero verla otra vez. No la mates, quedan siete años para su unión, si eso ocurre nos destruirán, no contaré con la misma suerte una segunda vez. —Entonces, ¿quieres capturarla? —afirmó, sus ojos por primera vez desde le brillaron. —En este instante pelean en la autopista —sonreí. —¿Qué más quieres que haga?

