Pov: Penélope
No me muevo porque no quiero que despierte y que tenga que irse.
Ilusoriamente quiero congelar este momento para no tener que enfrentar toda la realidad que yo he construido, solucionar todos los problemas que he creado, rogando que nadie salga herido en el proceso.
Sé que fui tonta, inmadura, de seguro lo fui, es solo que a veces el dolor nos hace irracionales y aunque ahora elijo creer; confiar en este amor, en esto que siente mi corazón cuando lo tiene cerca, en lo que sus ojos me transmiten al mirarme, en sus palabras que suenan como sinceridad pura. Me asusta igual, me asusta que mis decisiones basadas en mi dolor, ahora traigan grandes consecuencias, sé que debo ser firme en lo que deseo, porque se lo prometí a Demian. Yo quiero estar con él y sé que se verá mal, sé que muchos cuestionarán, pero no me importa, porque ya dejé pasar esta oportunidad, nunca le di una chance, porque él me dañó y sería tonta si le dijera de nuevo que sí, pero después de todo es mi vida, de nadie más y yo debo lidiar con mis decisiones, que si a los demás no le gustan, que no fastidien.
— Nunca sé por qué te despiertas primero y no me despiertas a mí — Murmura con su voz adormilada mientras friega su nariz en mi cabello. — Buenos días, Bonita — lo abrazo disfrutando de su calor.
— Buenos días, Dem ¿Dormiste bien? — Me abraza con fuerza.
– ¡Increíble! No quiero levantarme más, dormir contigo es como estar en el cielo, mi amor — Sonrío mientras friego mi rostro con su pecho.
— Dormí demasiado bien, llevaba años de no dormir así de bien — acaricia mi espalda desnuda.
— Siempre dormirás así de ahora en adelante, no pienso dejarte más, Bonita — Cierro mis ojos y suspiro.
— Dem... debemos hacer esto con calma por Siena y… por Josh también, no es justo para él, aunque yo no sienta nada por él, ha estado para mí, le debo muchas cosas, él se sentirá usado.
— No creo que sea así, porque estoy seguro que él sabe que estás enamorada de mí, lo supo siempre, Penny, cuatro años y recién hace uno estás con él. — aprieto mis labios. — ¿Me dices qué él no sabe nada de ti? ¿No sabe lo que sientes por mí?
— Sí, lo sabe, aunque llevo negándoselo porque él… a él le duele saber que tienes un lugar especial en mi corazón y solo… solo tuve que empezar a decir que no era así, para no dañar a nadie, pero fue tan inútil — Acaricia mi mejilla.
— Me lo he ganado, si hubiera hecho las cosas mejor, si hubiera…
— El “si hubiera”, ya no importa, lo que es pasado ya no importa, Dem — sonríe dejando un casto beso en mis labios.
— Eres maravillosa y te amo demasiado, Bonita — lo beso sin poder contenerme a la vista de sus bellos labios tan llenitos.
— ¿Cómo pasas de patán a el tierno y hermoso galán de novela? Explícame, Dem — se carcajea.
— En realidad, sí lo piensas bien, siempre seré un patán, solo que contigo me permito ser el galán, porque te amo y a ti me interesa darte un buen trato. — sonrío divertida por lo que dice.
— No cambias, podría decir que no me gusta, pero sería hipócrita ¡Me encanta que sigas siendo mi Dem!— se gira en la cama subiendo sobre mí.
— Y a mí me encanta ser tu Dem y que seas mi bonita — Pasa sus manos por mis piernas — ¿Sería muy malo que te haga el amor en la mañana antes de ir por nuestra hija? — sonrío mordiendo mi labio inferior porque eso sonó hermoso. — Uff, si te muerdes el labio así, no puedes decirme que no — Siento su erección dura rozar mi centro y jadeo. — No se entiende cómo tu cuerpo siempre me extraña, aunque te haya dado mucho amor, siempre me extraña y amo eso — me besa con intensidad y disfruto de esto.
Disfruto que él me haga el amor.
………………….
Nos vestimos y sonrío al tenerlo acá vistiéndose frente a mí, como hace cuatro años atrás, pero se siente mejor, se siente correspondido de verdad.
— Si Sieni sabe que he estado aquí desde ayer te reclamará, solo digámosle que vine a verla y como no estaba, la fuimos a buscar a casa de su tía.
— Aún no entiendo ¿Cómo puedes saber tanto de Siena? — se ríe y frota su nuca.
— No lo sé, supongo la sangre — lo miro dudosa, pero no hay forma de que él supiera por otro lado.
— Ustedes se parecen mucho, ella no dejaba de recordarme a ti.
— Salió fabulosa como su papá — ruedo los ojos — Pero hermosa como tú — sonrío.
— Se supone que debo creerte — se acerca y me abraza.
— Obvio sí, Bonita — besa mis labios varías veces. — Sabes que no miento, soy un hombre reivindicado — me carcajeo.
— Te jactas de mi debilidad por ti — me hace ojitos y se ve divino.— Vayamos por Siena de una vez.
Salimos de la casa y él conduce hasta la casa de Cali, cuando Cal me vea llegando con él, pegará el grito en el cielo.
Estaciona en la casa.
— Bajaré yo sola, buscaré a Siena y nos vamos.
— Cali es quien me ayudo a saber de Siena ¿Crees que se espantaría? Es mi hermana, Penny — suspiro.
— Es solo que…
— Sí, quieres ir despacio, pero Cali es mi hermana, no me molesta que lo sepa.
— ¡No quiero que me reclame!
— No lo hará, ella no es perfecta para saber que tampoco lo somos — suspiro.
Él baja del auto sin hacerme caso y bajo tras él.
— Además vengo en calidad, papá de Siena.
— Tú siempre encuentras la solución a todo — digo reclamándole que hace ver todo muy fácil.
— Trato de no amargarme la vida con cosas que puedo solucionar rápidamente. — Ruedo los ojos.
— ¡Te has vuelto un optimista!— niega y se acerca a mi — Dem…
— No soy optimista, es solo que me vale una miërda lo que los demás digan, yo solo vivo como quiero y al que no le guste que no opine, siempre fui así, bonita — Sonrío de lado porque es cierto, a Demian jamás le importó la opinión ajena.
Nos separamos y tocamos la puerta de Cali, no tarda en abrir, Siena y Milo corren por doquier gritando.
— Hola, Penny y... Demi… — su cara de sorpresa es notoria, nos mira a ambos y me mira con regaño, como cuando no le cuentas el chisme y se entera tarde.
— Hola, hermanita ¿Mi hija está sana y salva? — Cali deja de mirarme para mirar a Dem.
— Obvio sí, tarado, soy una tía responsable, además que cuido a Siena antes de que tú supieras que existía — niego porque Cali es como una niña pequeña peleando…
— Es mi hija y eso pesa más que una tía, además pregúntale y no necesitó nada de tiempo para quererme — me carcajeo por como se pelean.
— Lo odio y a ti — me señala — Debemos hablar, señorita. — resoplo. — ¡Siena, vino tu papá! — grita mi amiga.
— ¡Demian! — Mi hija va corriendo y abraza a Demian con una emoción que me hace sonreír.
— ¿Será que puedes mirar a los niños un momento? — le dice Cali a Demián.
Él solo asiente y ella me estira hasta la cocina de su casa.
— Ya mismo me explicas, Penélope, yo…
— Si no querías que esto pasara, no debiste decirle de Siena — reclamo.
— Eso… eso prácticamente él solo lo descubrió, sacó cuentas, no es tan bruto mi hermano, lo que me da curiosidad es que… ¿Tú y él volverán? Porque pasaste de decir no quiero verlo nunca más a venir a buscar juntos a Siena, además que casualidad que justo ayer se quedó aquí y tú sola en la casa ¡Sí, qué raro! — me río porque Cali es única.
— Sí, lo haré.
— Volverás con él…
— Sí, volveré con él, Cali, nunca lo olvidé, fue todo una mentira y estoy cansada de vivir una mentira, así que estaré con él y… se acabó.
– ¿Y Josh? — Paso saliva.
—Voy a dejarlo, yo… sé que estuve mal, no tengo excusa, lo dejaré, estoy esperando que regrese para hablar con él.
—Si eso te hace feliz, está muy bien, Penny — sonrío por el apoyo que me brinda.
— Gracias, sé que quizás todos me criticarán pero…
— Que se vayan a la mierda, es tu vida, Penny, tú amas a Demian, yo lo sé, sino ¿Por qué te hubiera dolido tanto todo lo que pasó?
— Lo amo, es cierto, lo amo demasiado y quiero vivirlo, sin miedo, dejar el pasado atrás — Me abraza sorpresivamente.
— Qué lindo, ahora si seremos cuñadas, me hace feliz que elijas lo que tu corazón desea, los apoyo, de verdad que sí —Sonrío emocionada.
— ¡Te quiero, Cal! — La abrazo con fuerza.
Salimos de la cocina y Dem está con los niños jugando.
— Hasta se ven bien juntos, no puedes negar que es su hija — sonrío divertida, es muy cierto.
— ¡Vamos, Sieni! — Ella me mira y sonríe acercándose.
— ¡Mami! — La tomo en brazos y caminamos a la salida junto a Demian.
Nos despedimos de Cali y Milo.
Luego vamos al auto y Demian se detiene.
— Bueno mis hermosas chicas, tengo que ir a casa, pero prometo que las veré pronto, mañana las veré, tengo que asearme, hacer cosas, quiero arreglar algunas cosas de la casa para que Sienita me visite — Dice con una sonrisa.
— ¿Mañana vamos a tu casa? — pregunta Sieni.
— Quizás, vamos a ver princesa — Se acerca y besa su mejilla. — Pórtate bien y hazle caso a mamá.
— Sí, papá — Demian la mira y sus ojos se empañan.
— Te amo, hija, nos vemos — Acaricia su cabecita. – Nos vemos, bonita – Se acerca y besa mi mejilla. — No huyas, tampoco hagas locuras, nos vemos mañana. Descansa piensa y mañana seguiremos con lo nuestro. — asiento y agitamos nuestra mano mientras lo vemos subirse a un taxi.
Lo que restó del día, Siena jugo, comió y yo estuve arreglando algunas cosas aún de las maletas.
Dormir fue tranquila a pesar de hacerlo sola, aún siento la compañía de Dem, la cama quedó son su esencia.
En la mañana fui al estudio de danza, Siena se quedó en casa de Cali de nuevo, trabajé lo más normal. Mi mañana empezó bien por un mensaje de Demian que decía: ¡Buenos dias, bonita! Y ¡Buenos días a mi pequeña!
Estoy algo preocupada porque se supone que Josh llegaba en la mañana y no me ha contestado las llamadas, supongo su vuelo se retrasó.
Miro la hora y ya es llegado el mediodía, voy a marcarle a Josh y como si lo hubiera llamado con la mente el teléfono suena con una llamada entrante de él.
— Hola, Josh — contesto.
— Penny, he llegado, mi vuelo se había retrasado, ¿Quieres que nos encontremos a hablar? La verdad que preferiría hacerlo fuera de la casa, en algún lugar más neutral — se lo escucha bien, animado.
— Sí, quisiera que habláramos, dime dónde y nos vemos — No quiero perder la oportunidad de hablar con él, más si se encuentra tan predispuesto para hacerlo.
– Te paso la dirección por mensaje, te esperaré afuera, para que no nos desencontremos.
— De acuerdo, nos vemos pronto.
— Nos vemos, amor — me tensa que me lo diga.
Corto la llamada fingiendo no haberlo escuchado.
¡Soy mala, lo sé!
Trato de calmarme porque parece que el corazón se me saldrá del pecho.
Voy a buscar mi auto y mi teléfono suena con la dirección, no es muy lejos, es como un ¿Hotel? Raro, pero no importa donde sea mientras pueda hablar con él de una vez.
Mi teléfono suena unas veces más pero no le doy importancia.
Llego al lugar y bajo dudosa, no veo a Josh por ningún lado, camino un poco por el lugar y me sorprendo al ver a mi mamá.
— ¡Mamá!
— ¡Hola, mi amor! — Se acerca y me toma del brazo efusiva, arrastrándome prácticamente hasta una puerta.
— ¿Qué haces aquí? ¡Espera! — ella niega con una sonrisa y abre la puerta.
— Tranquila, nada grave pasa, es algo hermoso y lindo. Eres muy afortunada, mi amor — no entiendo qué dice.
Entramos como a un pasillo por el cual ella camina conmigo y me preocupa.
— ¿Qué hacemos, mamá? No entiendo nada ¿Por qué estás aquí? ¿A dónde vamos?
— Al momento más importante de tu vida — frunzo el ceño sin entender.
— ¡Espera, mamá!
— No, Penny, sé que lo que pasó con el padre de Siena te hizo desconfiar del amor de los demás, pero no puedes dejar ir a alguien que te ama— la miro, frunciendo el ceño. — Él te ama y esto que hizo es hermoso — llegamos a una puerta, ella me toma de los hombros. — Ve y disfrútalo, amor — Me empuja prácticamente dentro de esa puerta donde me encuentro con toda mi familia y conocidos, el lugar completamente decorado con flores y un camino donde al final se ve un altar.
Miro todo en completo shock y lo me descoloca es la música que suena de fondo para que yo camine. Josh está al final muy bien vestido.
¿Qué Miêrda es esto?
— ¡Está sorprendida! — Josh se acerca y me toma del brazo, lo miro consternada mientras me hace caminar. — ¿Qué pasa, amor? Te gusto demasiado, lo sé — Lo estiro del brazo con reclamo.
— ¡Josh! ¿Qué es esto? ¿Qué estás haciendo?
— Lo que debí hacer desde antes de volver a este maldito lugar, no me hagas pasar vergüenza y me hagas quedar en ridículo, Penélope, porque tú me debes todo — susurra entre dientes con una sonrisa. — Aquí la única que quedará mal plantando al pobre y enamorado prometido, serás tú, imagina cuando tus padres sepan que eres una maldita infiel, mejor que te acerques firmes los papeles y te cases conmigo — estoy paralizada mientras él me lleva caminando al supuesto altar.
— Josh…
— No vayas a hacer nada drástico a menos que quieras cargar con la muerte de una persona que te amó con todo su ser, que intento que tú olvidaras. — Me pega a él parándonos frente a una mujer que parece ser un juez de paz.
Lo miro, queriendo llorar.
¡No es posible! ¡Esto no es posible!