Llego a la casa y Mónica sigue ahí.
¿Acaso no tiene vida?
Entro mirándola raro, ¿Cómo fuiste tan idiota de no esperar a mi Penny en esta realidad?
Me encantaría tener al Demián imbécil de este mundo y patearle las pelotas ¡Imbécil! Solo por un poco de sexo.
¡Hasta vive en la casa!
Esto es inaceptable, totalmente inaceptable.
— ¡Deja de mirarme así!— se queja Mónica.
¿Cómo quiere que la mire? Ella... me de ñañaras pensar en...
¡Dios mío, no! Llevo 30 años follando con la misma mujer y con mucho gusto lo hago, no necesito a nadie más.
— ¿Ya se te pasó la locura? — se levanta del sillón y se acerca.
— Mantén distancia y... lo lamento Mónica, pero esto jamás funcionará, te termino — Supongo que así se termina a la gente.
— ¿Qué? Vamos, Demián ¿Qué haces? No puedes terminarme así — en realidad sí, lo hice.
— No quiero ser grosero, pero es obvio que notas no siento nada por ti, me follé a la recepcionista de Gales — estoy seguro que el idiota, pedazo de miërda que ocupa mi lugar acá lo hizo, porque la chica me habló muy "amistosa".
Mónica jadea y sus ojos se tornan furiosos.
— ¡¿CÓMO PUDISTE?! — me espanto caminando a las escaleras.
— ¡No te amo, Mónica! Mejor que cada quien siga su camino, yo nunca voy a amarte — subo rápido las escaleras y la escucho subir detrás de mí.
Miërda, esto se pondrá díficil.
— ¡NO PUEDES DEJARME ASÍ!– me giro y la enfrento, ella viene directo a darme una bofetada.
– No me toques, ¡Basta! No seas ilusa Mónica, estoy seguro, completamente seguro, que no siento nada por ti, porque si al menos sintiera cariño no te hubiese engañado, así que no hagas esto difícil, solo... ten dignidad, quiérete y no estés con alguien que claramente ama a otra persona ¿De acuerdo? — me mira dolida. — Lo lamento, pero todo esto está mal y voy arreglarlo, lo primero es terminar...
— No, Demian, esto no se termina tan fácil, no vamos a tirar una relación de un año — Qué pedazo de hijo de puta que soy.
¡Un puto año!
— No sé, manéjate, no te me acerques y sal de mi habitación — abre la boca, ofendida — Si quieres creer que esto sigue, créelo, para mí se terminó — Entro a la habitación y cierro la puerta.
Suspiro agotado.
Esto es una maldita locura, yo teniendo que arreglar esta mierda. Penny llega hoy y debo buscarla, tengo que verla, decirle cuánto la amo y que todo se vaya diablo, que todos sepan. Tenemos que hacer a Sienita y supongo que ya podría volver ahí ¿No?
¡Maldición!
Comienzo a revisar mis cajones, mi armario y encuentro algo; una caja cerrada embalada con cinta.
La tomo en mis manos y comienzo a quitarle la cinta desesperado, si la guarde así es porque tenía mucha importancia para mí.
Abro la caja y me quedo estático al ver lo que hay allí. Fotos de Penny, fotos de mi amor, ¡Oh, mi amor! Maldita mierda esta, lo que necesito verla, abrazarla, apenas pasaron unas horas y me encuentro desesperado porque despertar sin ella es el peor de los castigos para mí.
Son fotos en la casa, la mayoría en la cama, ella riendo, durmiendo, frunciendo el ceño... Ella, siendo ella y se ve tan hermosa.
Pienso que aún en mi realidad, con todos esos años encima, ella se sigue viendo igual de preciosa.
Suspiro aguantando el nudo en mi garganta.
¿Esto es por haber sido un idiota? ¿Es mi castigo?
Juro que no seré tan impulsivo e injusto con ella.
Sigo revisando la caja, encuentro una nota y reconozco mi letra.
"Olvídala, no la mereces, ella no es tuya y nunca lo será, esto es lo máximo que obtendrás de ella, ya deja de fantasear"
¿Qué miërda es esto?
Yo jamás diría algo así, lo pensé muchas veces, Penny es más de lo que merezco, pero ahora sé que nos pertenecemos, que no existe una vida en donde nosotros no nos amemos con el alma y con cada fibra de nuestro cuerpo, así que, es una maldita falacia lo que esta escrito en esta nota. La hago un bollo tirándola por ahí.
Me quedo con las fotos, que estoy seguro no le harán justicia a lo preciosa que se debe ver, a lo sexy y tan, pero tan follable que ella se debe ver en estos momentos.
Recuerdo muy bien su regreso y volver a tenerla fue... miren que ganas tenía que nos salió una niña preciosa y perfecta de ese encuentro.
Solo trato de pensar claro y entender ¿Qué cambió? ¿Por qué no la esperé? Está todo tan diferente.
¡Carajo! Me voy a volver loco.
Debo mantener la calma, es un objetivo simple, ella me ama, lo sé, eso no podría cambiar, porque incluso el Demián de esta realidad tiene fotos de ella, guardadas como si fuera un secreto.
No entiendo cómo es que nadie supo, si cuando perdimos el bebé todo el mundo se enteró.
Lo averiguaré, sé que lo haré.
Miro el reloj y me apresuro a vestirme para salir, tengo una cita con una mala conductora que chocará mi vehículo hoy.
Salgo de la habitación y Mónica no está, la verdad que me importa muy poco.
Me voy en mi motocicleta, ¡Es tan raro usar la moto de nuevo! antes de salir busco un casco de repuesto y quizás parezca extremo, pero le he echado desinfectante a la moto y el casco.
No quiero que Penny use algo que quizás usó alguien más ¿Es extremo? No, en absoluto.
Nada es extremo cuando se trata de ella.
¿Cómo le explicaré todo lo que hice y no recuerdo? ¿Cómo justificaré que no la esperé? Sé que no dijimos de hacerlo pero... ese era mi duelo por lo que pasamos y ahora resulta que me valió verg@.
Me pongo en marcha, no puedo perder tiempo, el tiempo es valioso.
Llego al lugar rápido, a pesar de los años recuerdo muy bien todo lo que se trata de mi hermosa y dulce Penny, así que estaciono donde lo hice ese día y me encamino al lugar. Voy entrando y veo a Martín con Milo en brazos, él se ve pequeño, como de un año quizás un poco más.
— ¡Demián! No hagas locuras y...
— Ya, ya. – sacudo mi mano y paso de largo.
Busco con la mirada a mi amor, sé que tiene que estar aquí y sí, ahí está.
Hermosa, ¿Cómo es posible que ella siempre sea tan hermosa y tan sexy? Me acerco para tomar lo que es mío por derecho, ella está hablando con mi hermana Cali, pero no me importa, me acerco a ellas sin despegar la vista de Penélope.
— Demi... — mi hermana va a hablar pero yo solo tomo la mano de Penny y me la llevo de allí.
— ¡Hey! Demián — ella protesta un poco, pero camino para el área de los baños y entro en uno de ellos. — ¡Suéltame! — se zafa de mí, enojada. — ¿Qué haces, Demián? ¿Estás loco? — se ve muy enojada.
Yo le quitaré el enojo.
— Vamos bonita, hablemos, no sé qué pasó, pero ya terminemos esto — me acerco a ella y se queda paralizada en el lugar viéndome.
— ¿Qué haces aquí, Demián? ¿Qué haces buscándome? — Ella no se mueve y sus ojos se ven vidriosos, tan azules, pero tristes.
¿Qué carajos le hice?
— ¡Te buscaba, bonita, es que no sabes cómo te extrañé!— Acaricio su mejilla y noto sus labios temblar.
¡Oh, Dios! Ella se ve tan delicada como cuando la conocí.
— Demián... déjame salir, ¿Qué crees que haces? — me acerco más y ella retrocede hasta que choca su espalda en la pared.
— Solo... solo trato de recuperarte, trato de enmendar todo, sé que no dijimos de esperarnos, pero mi amor — paso mi pulgar por sus labios y la forma en que se abren en un jadeo es la prueba de que ella es mía, su cuerpo responde a mí, es que la sensación que recorre mi cuerpo es única.
— Dem... Demián — me acerco más.
— ¿Qué, bonita? Ambos sabemos que lo nuestro no se puede borrar — me acerco más, sintiendo su respiración agitada – No te das una idea de lo caliente que me has puesto, solo con mirarte en este momento — su boca se abre, buscando la mía.
¡Carajos! Ella es tan perfecta.
Pego mis labios a los suyos en un beso desesperado y necesitado, la presiono contra la pared, sin miedo, sin pena, mis manos se pasean por su cuerpo con seguridad, porque ese cuerpo lo conozco a la perfección, es mío, no tengo dudas porque la forma que reacciona ante mi tacto no es de alguien que me haya olvidado y la forma que corresponde mi beso es tan intensa. Muerdo sus labios con ganas, me deleito con su boca que me sabe a gloria, no la suelto, al contrario mi ansiedad quiere más, es que solo besarla es una tortura, solo...
Ella me aparta jadeante y con sus labios hinchados por la fuerza del beso.
— Bonita... — una bofetada impacta en mi mejilla y la sostengo por el ardor.
— ¿Cómo te atreves? – sus ojos estan lleno de lágrimas y eso no me gusta.
— Bonita, no te pongas así, solo...
— No me diga así y aléjate Demián, tú .. eres un maldito egoísta ¿Por qué me haces esto? — seca sus lágrimas.
— Yo... ¡Vamos, Penny! No hagamos esto, tú me amas y yo también te amo, no alarguemos algo que sucederá luego — sus ojos se ven furiosos ahora.
— Tú no amas a nadie que no seas tú, no entiendo ¡¿Qué buscas?! Yo...
— ¡Penny, te busca tu prometido! — la voz de mi hermana se escucha afuera de la puerta.
Miro a Penny y las palabra "prometido" resuena en mi cabeza.
— ¿Prometido? — no, no es posible.
¿En serio? Me cago en todo ¿Qué hice tan mal?
— Voy... yo... ya salgo — me mira frunciendo el ceño. — No te me acerques, no sé qué te sucede, pero por favor, no arruines mi vida — abre el grifo del agua y se moja el rostro para luego secarlo con papel.
— No entiendo... — ella se acerca a la puerta — Espera, Penny..
— ¿Qué quieres? Llegas así, sin permiso, tú... eres tan egoísta, ¿Qué te pasa? ¿Estás aburrido? Porque yo no seré tu diversión, aléjate de mí — eso no, nunca pasaría.
— También me besaste — se frena y me mira, pasa saliva.
— No quise hacerlo, fue... solo... olvídalo y compórtate como un adulto, debo ir con mi prometido — la detengo de nuevo.
— No lo amas, Penny, estoy seguro que no lo amas, por favor, no hagamos esto largo, ya sabemos como termina...
— Sí, contigo lejos, dejándome en paz, ser feliz de una vez, ¿No piensas que es egoísta hacerme esto, luego de lo que tú hiciste? — abre la puerta y sale dejándome pensativo.
¿Qué demonios hice aquí?
Lo averiguaré, pero no dejaré que mientras, mi mujer esté con alguien más.
¡Prometido!
Prometido que a ese lo mando por donde vino, porque me llamo Demián De La Marquesina.
¡Esto es inaceptable!
Salgo del baño y como el obstinado que soy, la busco con la mirada, están hablando con Cali, los tres. Es el estúpido Josh, ese que conoció en Francia, ya lo dejó una vez, lo dejará de nuevo.
Me caga que esto pase ¡Loco! No es justo.
¿Tan hijo de puta fui en esta miërda de realidad?
Esta cosa de la graduación al parecer ya terminó, me acerco un poco a ellos y Penny automáticamente se pega al estúpido ese. ¡Ay, le rompería la cara!
Y cuando él acaricia su mejilla y la besa.
¡Le voy a romper la boca y cortar esa mano!
Camino furioso hacia ellos y de camino me intercepta Martín.
— Espera, no hagas locuras, Demián — lo miro respirando frurioso.
— ¿Cómo esperas que permita eso? Ella es mi mujer — mis ojos se empañan.
— Demián, cálmate, no actúes de forma irracional, no sé qué paso contigo y Penny, así que no puedo ayudarte — seco las lágrimas de enojo que se me salieron.
— Tampoco lo sé, yo... ¿Cómo voy a saberlo? ¡Maldición!
— Piensa claro, piensa a quién le puedes preguntar, pero no hagas locuras — miro a mi hermana y pienso que ella quizás sabe, es amiga de Penny.
— Eso haré – me alejo acercándome a Cali, veo al rubio "cara de nada" alejarse saliendo del lugar y Penny sigue con mi hermana.
– Felicidades, melindrosa — Cali me ve y sonríe pero mira a Penny con cara de circunstancia.
— No esperaba que vinieras — despeino su cabello con cariño.
— Obvio vendría, no me lo perdería por nada.
– Voy con Josh – dice Penny ignorándome.
Mi hermana se pone nerviosa.
— También salgo, nos vemos Demi..
— Salgamos juntos, hablemos, ¿Cómo está Milo? — mi hermana me mira extraño.
– Emm... él... ya sabes Demián, está bien, es un bebé aún, apenas habla, hace lo que hacen los bebés de un año y medio.
– Qué bien... — Soy una mierda, porque al parecer ni siquiera me preocupo por mi sobrino.
Penny va adelantada a nosotros, claramente evitándome, cuando salimos yo me alejo de Cali, acercándome a Penny.
— Penny, ¿Tienes un minuto? — ella se gira y me mira notablemente incómoda, sus mejillas se ponen rojas y sus manos se retuercen, es mi bonita, mi dulce Penny.
¿Cómo pude ser malo con ella? Mirarla, solamente mirarla, me pone el corazón a mil.
Es innegable que existe la conexión, porque sino no tiene explicación que se ponga así.
"El efecto Demian"
Es eso sin dudas, pero debe haber sido malo lo que hice para que, aunque ella esté muriendo por mí, me mire con tanto enojo.
— No tengo tiempo, Demián, espero me disculpes.
– ¡Amor! — el cara de pan se acerca, me caga este tipo, me caga mucho.
— Josh, cielo... — ¿Cielo? Ah no, ya basta Penélope, porque cuando te folle voy a castigarte por hablarle así a ese cara de nada.
— Hola... – saludo apretando los dientes.
Manten la calma Demián, con enojo no conseguirás nada, mejor estate tranquilo y descubre qué pasó, remédialo y muéstrale a ese menso, que esa mujer no será suya, NUNCA.
— Hola, un gusto — Me ignora y sigue viendo a Penny – Vamos amor, que la niña nos está esperando, ya debe echarnos de menos — mi corazón se paraliza al escuchar la palabra Niña...
– ¡Josh! — la voz de Penny suena a regaño, la conozco perfectamente.
— ¿Niña? — mi cerebro empieza a bombear sangre sin parar.
— Nuestra...
— Josh, ya debemos...
— Tienen una...
— Tenemos una hermosa niña que nos espera.
— ¡Josh! — miro a Penny y ella no lo hace pero su tono me indica que ella no quería que yo supiera esa información.
— Tenemos que irnos, un gusto — ellos caminan al auto y mi mundo parece derrumbarse en miles de pedazos.
No es posible, ella no pudo haber tenido una hija con él, ¿Cómo es posible?
Yo...
— Demián.. — miro a mi hermana y mis ojos se empañan.
— Ella tuvo una hija con él — digo totalmente fuera de sí.
— Demián ¿Qué te sucede? — miro a Cali y mis lágrimas se escurren mientras mi cuerpo se agita.
— Yo... yo...
— Hey, tranquilízate ¿Demián, qué te sucede? — Ella se acerca y la abrazo porque necesito eso, un abrazo. — ¡Carajos! Estás mal, ¿Qué te pasa?
— No quiero, no quiero un mundo donde ella tenga hijos con otros, no lo quiero.
— Cálmate ¿Estás así por Penny?
— Sí, obvio que si, yo la amo Cali, yo... yo la amo.
¡Maldición la amo! Y sé que el imbécil que la lastimó también la amaba.
Pero tuvo que ser muy hijo de puta como para alejarla y ella ahora...
No quiero aceptarlo, no quiero.
Ella no pudo tener una hija con él.
¡No lo acepto!