Capitulo 11

2198 Words
Me desperté con el estridente sonido del despertador. Último día de la semana, y una semana larga, por cierto. La luz de la mañana se colaba por las cortinas, llenando la habitación con una calidez extraña. Mientras me desperezaba, me sorprendí recordando la noche del sábado pasado, cuando Jake me dejó en la puerta de mi edificio. Había pasado casi una semana desde entonces, y aunque no habíamos hablado mucho, su imagen seguía rondando mi mente de vez en cuando. Esa noche... Bueno, fue extraña pero en el buen sentido. Fue diferente a cualquier otra cosa que hubiera hecho en mi vida. Pensar en él me causa una especie de vértigo. El problema es que no podía negar que la idea de estar cerca de él, me había hecho sonreír más de lo que había hecho en semanas.Mejor dicho, más de lo que alguna vez el inutil de mi ex logró. Me levanté de la cama y, fui directo a la cocina, mientras preparaba café, traté de ordenar mis pensamientos. El sonido de la cafetera me sacó de mis pensamientos. Me apoyé sobre la encimera, mirando cómo el café caía en la taza, llenando el aire con su aroma. Las mañanas siempre habían sido mi momento de paz. Bebí un sorbo y comencé a preparar el desayuno: pan tostado, huevos, tocino, jugo de naranja y un poco de fruta picada. Me senté en la mesa con el desayuno listo, el café caliente entre mis manos y la tostada a medio morder.Llevé otra tostada a la boca y, entre mordisco y mordisco, mis pensamientos seguían regresando a Jake. ¿Por qué me estaba afectando tanto? El teléfono vibra, mostrándome un recordatorio, reunión con el consejo escolar. Genial, justo lo que necesitaba para distraerme, pensé, con sarcasmo. Dejó la tostada a un lado, ni siquiera recordaba la reunión con el consejo escolar. Era un compromiso al que no podía faltar, ¿Qué? tan mal estoy. ¡Qué ironía! Con todo lo que debo preocuparme, pero no, la señorita tiene que estar pensando en un hombre al que, en teoría, le está haciendo el favor de fingir ser su novio. ¿Cómo puede afectarme tanto alguien que ni siquiera debería interesarme? O sea, es ilógico ¿cierto? Terminé el desayuno, recogí los platos y me dirigí a la habitación. Fui directo a la ducha, y al salir, me envolví en una toalla. El vapor llenaba el baño, y en el espejo empañado apenas podía ver mi reflejo. Di unos golpecitos en la superficie para despejarlo y mirarme bien. Volví a la habitación, me puse mi crema hidratante y luego pasé a maquillarme, Algo natural, un poco de base, rimel, labial. Me acerqué al armario y me detuve un segundo, tome una falda tubo color negra, una blusa blanca y una chaqueta que hacía juego con la falda. Luego me coloque unos tacones color beige.El cabello lo recogí en un moño. Tenía bastante tiempo para llegar, guardé mi teléfono en el bolso y tomé el portafolios que estaba sobre el sillón y salí al pasillo.Cerré la puerta tras de mí y caminé hacia el ascensor,El ascensor llegó y entré rápidamente, presionando el botón para el estacionamiento. Suspiré mientras las puertas del ascensor se abrían, y caminé hacia mi coche, el sonido de mis tacones resonando en el silencio del garaje. Al abrir la puerta me dejé caer en el asiento, me dirigí directamente al colegio. El tráfico a esta hora era soportable.Cuando llegué, busqué lugar para parquear el coche. Tomé mis cosas y me dirigí al edificio principal. Al llegar saludó a la señora Murphy. — ¡Buenos días, señora Murphy! — ¡Buenos días, Emma! Parece que será un buen viernes, ¿no crees? Asentí. Era viernes, y después de esta semana de trabajo, nada sonaba mejor que una noche de chicas para despejarme un poco. Rachel, Eve, Gina, Natalie, Caterine habían insistido en que fuéramos a un club esta noche, y la idea de desconectarme un poco de la rutina sonaba perfecta. Caminé por los pasillos hasta la sala de reuniones. Una vez ahí, saludé a algunos de los otros maestros que ya habían llegado, dejé mi portafolio en la mesa y tomé asiento. —Emma, buenos días —me saludó el señor Thompson, el director —Buenos días señor. Al parecer, el tema principal de la reunión era el rendimiento de algunos estudiantes y la implementación de nuevos métodos para motivarlos. —Emma, ¿qué opinas? —preguntó la señora Sanders —Ah, claro. — Creo que deberíamos implementar talleres extracurriculares para ayudar a los estudiantes con dificultades puede ser efectiva, pero es importante que las actividades también se integren en el currículo de alguna forma, para que no se sientan como una carga adicional. Al cabo de un rato la reunión terminó, recogí mis cosas y me dirigí hacia mi salón de clases. La mañana avanzó rápido mientras daba mis clases. Disfrutaba cada momento con mis alumnos; algunos hacían preguntas, otros parecían distraídos, pero la energía que había en el aula me recordaba por qué amaba enseñar. La campana sonó, y los estudiantes comenzaron a recoger sus cosas, deseándose entre ellos un buen fin de semana. Mientras los veía salir, sentí un alivio profundo. Mi jornada laboral había terminado, y una noche de chicas me esperaba. Empecé a recoger mis cosas, al tener todo me prepare para salir, cuando iba de salida me encontré a mi colega Denise. — Emma, ¿Tienes planes para esta noche? —preguntó con una sonrisa traviesa. —Denise querida ¿cómo estás?, yo estoy bien gracias por preguntar. —Deja el sarcasmo querida Emma, ahora dime. —¿Por qué la curiosidad? —le respondí con una ceja levantada. —No sé, tal vez porque quiero invitarte a un club… obvio no. —Ja..ja, de hecho si tengo planes. —¡Aguafiestas! y yo que pensaba llevarte a conocer chicos guapos. —Bueno, pues se una aguafiestas conmigo, porque pensaba invitarte. — ¡Ahhhh! conoceremos muchos chicos guapos.. me dijo con una sonrisa pícara, mientras hacía movimientos raros. —Touché. Salimos juntas, ambas cargando nuestros portafolios y charlando mientras cruzábamos el estacionamiento. La emoción en su cara era contagiosa. —Bueno, ¿qué dices si nos vemos a las ocho? —dice mientras busca sus llaves en el bolso—. —A las ocho suena perfecto —le respondí, mientras caminaba hacia mi coche. —Ah, y no me decepciones, espero un look de infarto. Me reí y le respondí con un gesto de afirmación, mientras ella se alejaba, haciendo un gesto de despedida con la mano. Subí a mi coche, coloque el bolso y el portafolios en el asiento del copiloto, suspire..El día había sido largo, pero ahora venía lo bueno, una noche de chicas, justo lo que necesitaba. Arranqué el coche y me dirigí hacia casa, encendí la radio, y en ese momento empezó a sonar El Amante de Nicky Jam. Una sonrisa apareció en mis labios al escuchar el ritmo pegajoso, y antes de darme cuenta, estaba cantando las primeras estrofas ♫♪Ya yo me cansé, no quiero ser tu amante. Te digo de mi parte que no aguanto más...♫♪ ♪♬Ya no aguanto ver al otro cómo dice que es el dueño tuyo..♪♬ ♫♪Me mata el orgullo♫♪ ♬♪Él ni te sabe hablar♬♪ Subí el volumen, y empecé a tararear más alto, disfrutando, Mis dedos golpeaban suavemente el volante al ritmo de la canción, y mi cabeza se movía de un lado a otro. ♬♪Esta la hice pa' él♪♬ ♫♪Cuando la escuche, quiero estar ahí para ver♫♪ ♬♪Cuando se entere y sepa que soy dueño de usted ♫♪Tal vez suene un poco mal, lo sé, y no me luce♬♪ ♬♪Todo es por usted♫♪ Sin darme cuenta, ya estaba cantando a todo pulmón, como si nadie pudiera escucharme. ♫♪Mami, yo me siento tuyo... Yo sé que tú te sientes mía...♫♪ ♪♬Dile al noviecito tuyo que él es una porquería...♬♪ Me reí de mí misma, mientras la ciudad pasaba rápido a mi alrededor. El ritmo pegajoso me hacía sentir alegre. Al llegar al edificio, estacioné el coche, al entrar salude al guardia, y segi mi camino hacia el ascensor, subí y presione el botón de mi piso, al llegar sali del ascensor y camine por el pasillo hasta mi apartamento.Al abrir la puerta, dejé mis cosas en el sofá y me dirigí al cuarto para empezar a prepararme. Entre a la ducha y dure unos 15 minutos, al salir me enrolle a en la toalla y volví a la habitación, mientras colocaba mis cremas me miré en el espejo y pensé en las palabras de Denise: "Ah, y no me decepciones, espero un look de infarto." Sonreí, aceptando el reto. Esta noche no iba a pasar desapercibida. Revisé mi armario en busca de algo adecuado, algo que reflejara exactamente cómo me sentía: relajada, segura y con ganas de divertirme. Después de probarme un par de opciones, encontré el vestido perfecto. de un color granate, se ajusta a cada curva de mi cuerpo, con tirantes cruzados en la espalda, cuatro dedos por encima de las rodillas. Me veo super sensual. Me recojo el cabello en una coleta alta, con algunos mechones sueltos. inicio con el maquillaje, me coloco base,en los ojos utilizo tonos oscuros y me hago un ahumado que resalta mi mirada, me coloco un labial nude. Me coloco unos pendientes largos y brillantes de color dorado, Me coloco unas sandalias de tiras finas en tono dorado metálico, de tacon alto y delgado. Para finalizar me coloque un poco de mi perfume favorito la vida es bella. Después de terminar de arreglarme, me eché un último vistazo en el espejo. “No estás nada mal, Emma”, me dije con una sonrisa satisfecha. Tomé el pequeño bolso, coloque mi móvil, y otras cositas, y salí del apartamento. Llegué al club unos minutos antes de las ocho. Las luces en la entrada iluminaban a pequeños grupos que esperaban para entrar, y la música se escuchaba a todo volumen desde dentro, mezclándose con las risas y las conversaciones en la puerta. Miré alrededor, buscando a las chicas. En unos segundos, las vi a todas, haciendo señas con entusiasmo. —¡Emma! —gritaron en coro, abrazándome y arrastrándome hacia la puerta, todas riendo y hablando al mismo tiempo. El guardia en la entrada apenas nos miró y pronto estábamos dentro, rodeadas de luces de colores, gente bailando. Las chicas parecían enloquecidas de la emoción, riéndose a carcajadas y tirando de mí hacia la barra sin perder ni un segundo, pedimos una ronda de shots. —¡Por nosotras! —exclamó Rachel, levantando el shot y guiñandome un ojo—. Y porque, pase lo que pase, somos imparables. Nos reímos y chocamos los vasos antes de beber. Sentí el calor del licor descender hasta mi estómago, y en cuestión de segundos, Una ronda se convirtió en otra y, de repente, me encontraba disfrutando del momento más de lo que me habría imaginado. Las luces parpadeaban, y la música llenaba cada rincón. Estábamos en nuestro propio mundo, alejadas de cualquier preocupación. Rachel, con su característica energía, tiró de mi brazo hacia la pista de baile antes de que pudiera oponerme. Me dejé llevar y, sin darme cuenta, ya estaba bailando, riéndome trataba de llevar el ritmo sensual de la música, no se si lo estaba haciendo bien o parecía un payaso. Entre risas, intenté concentrarme en el ritmo, pero entre los movimientos exagerados de Rachel y el coqueteo descarado de Denise con cualquiera que estuviera cerca, empecé a soltarme. Cualquier intento de bailar con sensualidad duraba cinco segundos, hasta que alguna de mis amigas hacía algo tan absurdo que todas terminábamos a carcajadas. Y bueno, ¿qué importaba? Después de todo, tenía que disfrutar la vida. Comenzó a sonar "Earned It" de The Weeknd, y comencé a bailar lo mas sensual que pude con las chicas a mi lado, cerré los ojos y me deje llevar, balanceaba mis caderas con suavidad, sentía cada célula de mi cuerpo vibrar. Sentí una extraña sensación , de que alguien me observaba. Me recorrió un escalofrío por la espalda, y mi respiración se aceleró. El ritmo de la música me mantenía en el mismo lugar, moviéndome al compás, pero la sensación no desaparecía. Tomé aire y, poco a poco, abrí los ojos, mirando alrededor, buscando a quien estuviera observando. Mis ojos recorrieron la pista de baile llena de gente, las luces que parpadeaban, los rostros de desconocidos moviéndose entre la multitud. Pero no vi a nadie. Mi respiración seguía acelerada, y mi lado curioso se apoderó de mí. Tal vez solo era mi imaginación, o tal vez había alguien, escondido entre las sombras del club, que no se atrevía a acercarse. Intenté sacudirme esa sensación, volviendo al ritmo de la música y tratando de enfocarme de nuevo en mis amigas, que seguían riéndose y bailando a mi lado. Seguí bailando y justo cuando comenzaba a creer que estaba imaginando todo, sentí esa mirada otra vez, como si una presencia invisible estuviera ahí. Levante la mirada y continué buscando hasta que su mirada atrapó la mía.
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