La disquera

1613 Words

-No acepto, ni mierda.-Me quejé e Iván me miró aterrado como pidiéndome a gritos que me callara con los ojos y cediera, pero no lo iba a hacer. Llevamos todo lo que lleva del año en gira, hemos descansado sólo un mes, ¡un solo mes y ya nos quieren enviar a otra! ¡es inconcebible! Podemos ser jóvenes y todo lo que dice la agencia, pero necesitamos descansar, no me interesa si es por el país nada más, pero no acepto. El trato era descansar varios meses, sólo dedicarnos al sencillo y al álbum que venía, pero no podemos viajar de nuevo. Estábamos en la agencia, los cuatro reunidos con Sam, el dueño, un tipo de unos cincuenta años que sabía de todo menos de música, sólo es el dueño meramente por sus millones y a su lado, estaba su secretaria y su socio, quiénes al menos sí tenían conocimiento

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