Los días que siguieron estuvimos en Dresde, Praga, Breslavia y esta mañana llegamos a Varsovia. Hoy era veinticinco de septiembre, el día del cumpleaños veintinueve de Mateo y la última noche en que estaría con nosotros, su vuelo era el día siguiente y no sé cuándo podremos volver a vernos. Es por eso que planeé muchas cosas para este día. Afortunadamente nuestro concierto sería al día siguiente, es por eso que la noche anterior le advertí fuertemente a los chicos aprovechando que Mateo había bajado en la parada que hizo el autobús para poder hablar por teléfono, porque el autobús a veces tiene problemas de cobertura. -Necesito que se desaparezcan desde la tarde.-Les dije y los tres me miraron desconcertados. -¿Y por qué? Planeaba beber hasta el cansancio con la cucaracha voladora en

