Sentí que me movían y abrí los ojos. Había mucha luz y un niño me miraba extraño. Me senté inmediato, alterada, me había quedado dormida aquí. Me dolía el cuello y la espalda por haber dormido en el piso, y lo peor no era eso, estaba helada, no estaba bien abrigada, incluso tenía fiebre. Me levanté, el niño me dijo algunas cosas, pero no pude entenderle por el idioma, sólo sonreí y metí las manos en los bolsillos de la capucha para buscar mi teléfono, pero no lo encontré, debí dejarlo anoche en la habitación. Caminé y me detuve en el ascensor, presioné el botón de bajar y vi un reloj en la parte superior. Maldición, eran las 7:30am, eso quiere decir que el vuelo de Mateo salió hace unos noventa minutos. Exhalé, tal vez esto sea lo mejor, no haber tenido que despedirme de él. Entré al asc

