Narrador: Chelsey
Era una mesa bastante grande y larga, todas las sillas estaban ocupadas menos la mía ya que me encontraba parada frente a todos mientras esperaban que comenzara a hablar. Sentía como el calor me estaba afectando, comenzaba a sudar bastante pero logre disimularlo bien y los nervios no me ayudaban para nada; nunca me había puesto así. Es que ahora es un asunto muy serio. Intenté respirar de forma profunda para calmarme. En el lugar solo se escuchaban movimientos de pies y ruidos pequeños que me hacían poner aún más nerviosa, pero armándome valor por fin logré hablar.
—Buenas tardes caballeros —se siente extraño ser la única mujer en el lugar—. Todos están presentes aquí porque obviamente son piezas esenciales para que este negocio se lleve a cabo, así que vayamos al grano —dije soltando un gran suspiro—. El objetivo es que nuestros ingresos sean aún mayores y podamos expandirnos por el resto del mundo, principalmente Europa. Nuestros productos tendrían mucho éxito en zonas como esas ya que son países potentes económicamente hablando. Para lograrlo necesitamos de una compañía que ya haya logrado lo que nosotros estamos buscando, por eso tenemos aquí presentes al presidente y vicepresidente de While's, quienes son nuestro objetivo para llevar a cabo todo esto —en ese instante una pantalla con un mapa de Europa apareció detrás.
—¿Desean ir por toda Europa? —preguntó un hombre bastante viejo con expresión sorprendida, es uno de nuestros empleados más confiables.
—No, estamos intentando llegar a lugares claves, para ser exactos... España, Inglaterra, Italia y Suiza —dijo Math mientras señalaba los lugares—. Son países bastante desarrollados como ya dijo la señorita Lynch, y sin duda estarán interesados en nuestros productos. Debemos ingresar a esos lugares, ganaríamos demasiado, pero por desgracia no podemos hacer esto solos por más que ya seamos populares en América —dijo mirando a los dos hombres que se encontraban sentados en la otra punta.
Luego de unas cuantas horas la reunión por fin llegó a su fin, estaba realmente muy cansada y solo deseaba llegar a casa. Todos se despidieron cortésmente para luego abandonar el lugar. Al final había sido todo un éxito, firmamos un acuerdo con While's y posiblemente todo se ponga en marcha la próxima semana. Mi felicidad era extrema, cosas buenas para la compañía vendrían a partir de ahora. Luego de despedirnos de esos dos hombres y quedar solo Math y yo en el lugar, nos fue imposible no abrazarnos fuertemente mientras al menos por mi parte, reía y chillaba como una loca.
—¡Hay que celebrar! —dije una vez ya estaba más calmada.
—Ven a mi apartamento en la noche, tomaremos algo —espetó mientras recogía sus cosas y se disponía a salir del lugar.
—¿Vestimenta? —pregunté mientras imitaba sus acciones para retirarme.
—Como quieras, ni que me importara.
Ambos tomamos caminos diferentes, cada uno fue a su casa y esta vez no tardé tanto como al medio día. Al llegar no pude evitar lanzar todo por los aires y gritar felizmente. Una Lara muy confundida apareció saliendo de su habitación.
—¿Qué te tiene tan feliz?
—La compañía crecerá muy pronto Lara, no tienes ni idea...
—¿Así que lograron el negocio?
—¡Si! De hecho iré a vestirme, Math me invito a su casa para festejar y pasar el rato.
—¿Pasar el rato? ¡Oye!... Dime todo lo que tienen escondido —hablaba con su tono pícaro.
—No, no te imagines cosas que no son, sabes perfectamente que a Math lo conozco desde hace años y somos muy buenos amigos; ambos creamos la compañía. Somos compañeros de trabajo y listo, no quiero escucharte decir esas cosas —el rostro de Lara mostraba irritación, intenté ignorarla para poder irme a bañar.
—Pero Chelsey, estoy tan segura de que tú y él tienen algo... ¿Tanto te cuesta admitirlo?
—¿Por qué siempre estas interesada en mi vida amorosa?
—Porque desde hace mucho tiempo solo te veo atendiendo tu trabajo, mereces una vida.
—Tengo la vida que me gusta, yo la elegí.
—La habrás elegido pero no eres feliz... ¿No te has puesto a pensar en eso? —quedé casi muda, casi— ¿Ves? Simplemente admite que estas interesada en él, me alegraría tanto por ti...
—No hay nada entre nosotros Lara, por favor no molestes —no dejé que me contestara, cerré la puerta del baño en su cara.
Rápidamente quite toda la ropa que llevaba puesta y abrí el agua de la bañera. Me daría un relajante baño de espumas como hace mucho tiempo no hago. Al recostarme el placer que sentí fue enorme, tan relajante, me trasmitía mucha tranquilidad luego del estrés por el que pasé hoy. Al final puede que ese tipo, Lion While, no sea tan malo en su trabajo y sí se lo tome enserio, después de todo lo vi bastante profesional. Creo que eso es lo que ha logrado que pueda llegar a tanto; por que fuera de eso él no parece ser buena persona.
Recordé lo que dijo hoy al saludarnos. Había un claro veneno en su voz que heló mi piel. Fue amenazante, sarcástico. Existen muchas palabras para seguir describiéndolo. Por lo visto no le caí para nada bien y él a mi tampoco, su apariencia a pesar de ser tan guapo era... Tenía un ego demasiado alto como para que lo considere atractivo, ¿Qué diablos digo ahora? Estoy peleando conmigo misma en todo, creo que debo olvidar esto y concentrarme en que a partir de ahora tendremos mucho trabajo, pero es por el bien de todos. Mi mente quedó muy confundida, pero dejando todo de lado, debo prepararme para ir a casa de Mathew.
Ni siquiera me molesté en intentar vestirme formal. Entre Math y yo hay bastante confianza como para incluso que me pasee frente a él en ropa interior. Cuando ya estaba lista, revisando más de tres veces mi cabello, me digné a salir del baño en donde una Lara enojada me esperaba frente a la puerta. De seguro me va a regañar por esto hasta el fin de semana, algo que intentaré evadir.
Sin siquiera hacerle caso pasé directo a mi habitación en donde hay un espejo de cuerpo completo. Asegurándome de estar pronta y bien perfumada, emprendí camino hacía la casa de Mathew no sin antes despedirme de la pobre Lara quien ya estaba bastante alterada. Su apartamento no se encuentra muy lejos del mío, quizás a unos 10 o 15 minutos los cuales se pasan muy rápido. Él vive en ese lugar desde que se hizo mayor de edad y decidió independizarse, aunque obviamente al principio necesitó ayuda de sus padres. Siempre estuvo bien acomodado en la sociedad, siempre tuvo dinero y lo hizo notar muchas veces con cosas tan simples...
Es un hombre brillante; inteligente y centrado. Nos conocemos casi desde siempre, nuestros padres son amigos así que nosotros también lo fuimos. En el pasado solíamos pelearnos bastante, pero al crecer ambos maduramos e incluso cooperamos para crear la compañía. Siempre se preocupa por todos, es un gran jefe y un hombre muy comprensible, pero nadie puede evitar mencionar que tiene un carácter fuerte y a veces resulta ser muy exigente, bastante controlador, o al menos esos lados los muestra conmigo.
Mientras estaba metida en mis pensamientos no me di cuenta de que ya había llegado a ese enorme edificio. Desde afuera se notaba que era bastante lujoso y ni hablar por dentro. Ventanales enormes, balcones de vidrio y al menos unos cincuenta pisos. Sin duda adoraría vivir aquí, tiene una hermosa vista la cual admirar todas las mañanas, pero al menos para mí, es demasiado costoso. Ingresé al edificio yendo directamente al ascensor, Math me había dado una llave por si acaso y para momentos como este. Ingresé al elevador y de inmediato ascendí al piso veintiocho, curiosamente es la edad que tiene él actualmente.
Me encontraba frente a una de las únicas dos puertas que tiene el pasillo. Ni siquiera me digné a golpear antes de ingresar, el apartamento se veía vació, pero el ruido de una regadera proveniente del baño me hizo dar cuenta de que Math si estaba aquí. Dejé mi bolso y la chaqueta tirados en unos de los sofás para darme libertad de quitarme los zapatos, sentarme frente a la televisión y ponerme a verla tranquilamente como si esta fuera mi propia casa. Para mí este tipo de actitudes ya era algo normal y Math me lo aceptaba, o eso creo, bueno más bien lo acepta a veces... De acuerdo, nunca, pero me da igual. Escuché que el ruido de la regadera cesó, así que me preparé de forma psicológica para su regaño al verme.
Tardó menos de lo que pensé ya que sentí cómo abrió la puerta del baño para salir. Hubo unos instantes de silencio en donde solo se podía sentir el bajo sonido de la televisión la cual estaba en un canal de cocina. Sus pasos eran lentos y sonaban por detrás del sofá, hasta que se detienen justamente detrás. Gotas de agua caían sobre mí, así que supuse que Math tenía el pelo mojado y estaba casi encima. Confirmé exactamente eso cuando sentí sus brazos apoyarse a los costados del respaldar para luego sentirlo en mi lado izquierdo, junto a mi oreja.
—¿Qué se supone que estás haciendo? —habló de una forma calmada, casi en susurro. Logró congelarme y ponerme la piel de gallina.
—Estoy mirando la televisión, obviamente —intenté sonar tranquila igual que él pero me es imposible.
—No me digas... —esta vez era sarcástico, pero su tono tranquilo aún estaba presente y me alteraba.
—Sí te digo —para ocultar mis nervios solté una risa pequeña y burlona. Aún no me había dignado a mirarlo.
—Quiero que juntes todo y te sientes bien, ¿quedó claro? —nuevamente habló en susurro, pero lo acompañó el tono amenazante logrando intimidarme completamente. Sólo asentí e hice lo que pedía.
Odio cuando hace eso. Idiota, estúpido, tonto, imbécil... Me es imposible maldecir mientras arreglaba todo en segundos, él sabe perfectamente que a veces logra intimidarme, incluso me pone nerviosa y saca provecho de eso. De hecho puedo ver su sonrisa mientras se viste. Sí, olvidé decir eso, el maldito había salido solamente con una toalla en su cintura, aunque es algo de lo que ya estoy acostumbrada, para ser sincera. Es demasiado guapo, no comprendo como es que nunca se fijó en alguna mujer. Bueno de hecho se fijó bastantes veces pero sin sentimientos de por medio.
Él no es mujeriego, no se acerca para nada. Solo le gusta tener buenos ratos pero dura bastante con una chica para luego pasar a otra. Aunque él sabe que no me parece correcto, es igual de terco que yo y le da lo mismo todo lo que le diga. En fin, volviendo a él, estoy tan acostumbrada a que sea mi amigo que no puedo verlo de otra manera, por eso hay confianzas de este estilo entre nosotros; vernos desnudos, hablar cosas intimas, etc. Pero a veces es tan serio que parece como si me tratara igual a cuando estamos en el trabajo, relación jefe-empleado, y eso me molesta así que se lo hago saber cada vez que puedo. Pero eso no impide que haya acercamientos de estilo s****l.
—Se supone que estoy aquí para festejar contigo, no para limpiarte la casa —cuando terminé de levantar mis pertenencias me pidió que ordenara algunas cosas de la cocina.
—Adoras limpiar, no puedes quejarte.
—Adoro limpiar cuando se trata de MI apartamento, tu deberías pagarme por esto —no pude evitar reír.
—Claro, dime, ¿qué tipo de pago quieres? —estas son las típicas conversaciones que amo tener con él, cuando demuestra que aún tiene una mente de niño idiota.
—Dinero, ¿qué más va a ser?
—¿Segura? —usó un raro tono coqueto. No pude evitar tentarme de risa cayendo al suelo.
—Eres un completo idiota, ni soñando andaría contigo.
—Auch, eso dolió... ¿Puedo saber por qué motivo?
—Llevamos mucho siendo amigos y tuve el tiempo suficiente como para conocerte completo, en todos los sentidos, y siendo sincera... no quiero estar casada con un hombre que tiene aire en el cerebro —antes que él pudiera hacerme algo, salí corriendo a encerrarme en su habitación. Segundos más tarde escuché un golpe fuerte contra la puerta seguido de sus gritos para que le abra.
—Eres una mujer inmadura, abre la maldita puerta Chelsey, juro que voy a matarte —sus golpes eran insistentes, pero no le abriría por nada del mundo, no hasta que se calme.
—Si hablas así, no saldré hasta que muera...
Sus insistencias siguieron por unos minutos, hasta que por fin siento que todo para. No llego a escuchar absolutamente nada. ¿Dónde diablos está? No hay nadie detrás de la pared, ni siquiera detecto un ruido... Esto no es bueno, algo está haciendo, conociéndolo sé que esta puerta va a ser abierta en menos de uno o dos minutos, así que comencé a alterarme. De seguro entraría a hacerme cosquillas o algo de eso, pero siendo sincera soy muy débil con esas cosas y no me parecen agradables.
Todo siguió en silencio, miraba fijamente la puerta mientras agudizaba mis oídos... Nada, no oigo nada. Ya bastante irritada comencé a retroceder lentamente buscando un lugar donde pueda esconderme sin que él llegue, pero no hay nada en esta maldita habitación.
Mientras seguía retrocediendo choqué contra el cuerpo de alguien bastante grande y fuerte, el susto que me di fue enorme. Mathew estaba parado justo detrás de mí. ¿Cómo se supone que entró? ¿Cómo lo hizo?
—¿Pero qué demo...? —no pude terminar de hablar, sus brazos me sostuvieron de forma fuerte y brutalmente me lanzaron contra la pared. Su cuerpo se apoyó completamente al mío aplicando fuerza para que no pudiera moverme, y fue así como sentí que sus labios capturaban los míos en un beso profundo y ardiente.