Mi misión

1121 Words
Soledad Durante años, mi corazón ha estado cautivo por Jorge. Desde el momento en que lo vi por primera vez, supe que había algo especial en él, algo que me atraía irremediablemente. Sin embargo, lo que más me asusta y fascina a partes iguales es que compartimos los mismos ideales. Él es el Coronel a cargo de la brigada en la que soy Teniente es prácticamente mi jefe. Jorge es hijo de Juan Manuel Watson, un hombre poderoso dentro del ejército él fue Coronel de joven y actualmente es ministro. La historia de su familia está entrelazada con la oscuridad y el peligro que rodea al mundo del crimen organizado. Juan Manuel fue cuñado de Noah spencer, de mi papá, el era hermano mayor de su difunta esposa. La tragedia golpeó a la familia Watson con fuerza cuando la esposa de Noah fue asesinada, junto con el bebé que esperaba, quien hubiese sido mi hermano. Este trágico evento marcó el inicio de una profunda enemistad entre los Watson y los Rinaldi. La hostilidad entre ambas familias se exacerbó aún más cuando se descubrió que uno de los miembros de la mafia italiana, Mateo, estuvo involucrado en el asesinato. Desde entonces, la sed de venganza consume a los Watson, alimentando un odio que parece insaciable. En medio de este torbellino de violencia y secretos, me encuentro atrapada en un dilema emocional. Por un lado, estoy perdidamente enamorada de Jorge, pero por otro, sé que su mundo está lleno de peligros y complicaciones que podrían destruirnos a ambos. Aun así, no puedo evitar sentir que hay una fuerza más poderosa que nos une, una conexión que trasciende las circunstancias difíciles en las que nos encontramos. Estoy sentada en la oficina con Jorge en este preciso momento. Observo cada detalle de su presencia, desde el brillo dorado de su cabello hasta la profundidad de sus ojos color café. Es indudablemente uno de los hombres más hermosos que he tenido el privilegio de conocer. Sin embargo, a pesar de mi atracción por él, sé que las barreras que nos separan son insuperables. Jorge, con su rango de Coronel en el ejército, emana una aura de autoridad y control. Su mirada es fría y estratégica, siempre calculando cada movimiento con precisión militar. Aunque compartimos espacio en esta oficina, sé que él nunca me ha visto como algo más que un elemento más de su brigada, alguien cuya presencia es necesaria pero carente de significado personal para él. A veces, cuando nuestros ojos se cruzan, puedo sentir un destello de curiosidad o tal vez incluso de empatía, pero sé que cualquier esperanza de algo más está condenada a desvanecerse en el aire. Por mucho que mi corazón anhele una conexión más profunda con él, comprendo que nuestras vidas y nuestras lealtades están en mundos diferentes. Y así, mientras continúo cumpliendo con mis deberes en esta oficina compartida, me resigno a admirarlo en silencio desde la distancia, sabiendo que nuestro destino está marcado por las circunstancias que nos rodean. En el juego de la vida, él es el estratega y yo soy simplemente una ficha en su tablero, moviéndome según sus designios sin esperanza de alcanzar algo más que un fugaz destello de su atención. Me encuentro en su oficina junto a Jorge Watson, el hombre que amo hace años. La seriedad del momento es palpable, ya que estamos discutiendo la estrategia para infiltrarnos en una importante familia de la mafia italiana. Jorge detalla cuidadosamente cada paso del plan de infiltración, asegurándose de que esté completamente al tanto de cada aspecto. Sabe que cualquier error podría ser fatal, por lo que la planificación minuciosa es esencial. Me habla en voz baja, conscientes de la confidencialidad de la misión y de la necesidad de mantenerse un paso adelante de sus enemigos. Mientras revisamos los mapas y las imágenes de la mansión, no puedo evitar sentir una mezcla de determinación y ansiedad. Esta misión es crucial para desmantelar una de las redes criminales más poderosas del mundo, pero también entiendo los riesgos involucrados. Confío en la experiencia y habilidades de Jorge, pero también sé que la cooperación y el trabajo en equipo son esenciales para el éxito. —¿Ya entendiste Teniente Dayton?— Pregunta Jorge mirándome fríamente. Asentí — Sí, pero no entiendo porque no puedo asumir una misión más importante además de ser una simple mesera encubierta. — Las decisiones las tomo yo. — Me recuerda — Jorge soy la mejor en tu brigada. No comiendo para que me han ascendido a Teniente si no me darán misiones importantes. Sé que te han encomendado la misión de atrapar a Luca Rinaldi.— Afirmé Él ríe — Tú irás a Canadá como Mesera encubierta y es mi última palabra, Teniente Dayton. Desde que tengo memoria, el nombre de Luca ha estado grabado en mi mente como una pieza crucial en mi vida. He dedicado años a investigar cada detalle sobre él, desentrañando su historia, sus conexiones y sus motivaciones. Mi madre, en raras ocasiones, me ha hablado sobre el día en que fui secuestrada por Mateo Rinaldi, y entre los recuerdos difusos de aquel oscuro episodio, siempre ha habido una presencia constante: la de Luca. Aunque apenas tengo fragmentos de su rostro en mi memoria, su nombre resuena con fuerza en mi corazón. La sombra de Luca se cierne sobre mi vida desde mi infancia, marcada por el dolor de perder a mi padre, Noah, a manos de él y sus cómplices. Cada vez que cierro los ojos, puedo revivir el caos y la desesperación de aquel fatídico día. La sed de justicia arde en mí con una intensidad abrasadora, alimentada por el deseo de venganza y el anhelo de poner fin al reinado de terror de Luca y sus secuaces. Yo deseo atraparlo y hacerlo pagar. — Dayton, sé que lo tuyo es una misión personal. Estamos luchando contra el crimen organizado y protegiendo a la población de las amenazas que representa la mafia italiana —advierte Jorge, enfatizando la importancia de su objetivo más allá de la venganza personal.— Por supuesto deseo acabar con los Rinaldi como ellos mataron a mi tía y causaron la muerte de mi abuelo. Sin embargo, lo más importante es nuestro deber con el ejército y no permitiré que tus emociones intervengan. —Jorge ellos mataron a mi padre.Estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para que este peligro termine de una vez por todas —respondí con seriedad. —¡No me llames por mi nombre! ¡Recuerda que soy tu superior Teniente Dayton! ¡Que nuestros padres sean cercanos no significa nada! —Lo tengo presente, señor — Respondí con un asentamiento antes de retirarme de la oficina
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