Capítulo 3: Más cerca de ti, pues así marco mi territorio.

1491 Words
Capítulo 3: Más cerca de ti, pues así marco mi territorio. 【Zion】 Siempre es tedioso cuando Henry viene a decirme algo o cuando me tiene que aclarar algo de la empresa porque siempre se encadena hablando y siempre desvía el tema como una quinientas veces y aparte de eso es difícil seguirle el hilo de las cosas cuando se refiere a algo. —Director Agreste. — Dice con un tono cansado, miro a Paulette, y arqueo una ceja, solo ella rueda los ojos, intentamos salir del ascensor pero nos tropezamos, dejo que ella pase primero para luego ir yo. Atrás de mí viene Henry, con quejas y detalles de la reunión que debería estar escuchando, me doy la vuelta y miro a Henry seriamente. —Como decía hoy tendrá una reunión con una compañía de embarcaciones que van a distribuir nuestros productos expandiéndonos ahora a América. — Termina de decir, asiento mayormente lo que sale de Henry son balbuceos solo al final es que me entrega la información importante. Miro hacia adelante y busco a Paulette pero no está, bufo decepcionado voy para la sala de conferencias, me consigo con la mujer bellísima, arreglando unas graficas en el proyector. Saludo cordialmente a mis socios. Creo que ya sé de quién sé la compañía de embarcaciones, me siento en mi puesto de siempre que queda al otro lado de la sala, en la punta de la mesa se podría decir. Pongo mi maleta al lado de mi asiento, coloco mis codos en la mesa para entrelazar mis manos y apoyar así mi mentón en estás. Espero pacientemente mientras hay murmullos en la sala, las luces bajan su intensidad, todos miran al frente, un total silencio se hace presente en la sala. Miro a Paulette, está nerviosa, le hago un ademán para que ella solo me mire a mí. Ella niega con la cabeza. —Buenos días representantes de Company Corporation Wine's Agreste, hoy están a punto de presenciar una conferencia sobre las embarcaciones de mi Compañía Vessel's Baudelaire. — Inicia tratando de ocultar su nerviosismo, no creo que nadie se esté dando cuenta pero la conozco, está nerviosa. —En estas graficas muestran las finanzas que pueden estar ganado si se expandiesen con las embarcaciones. — Habla con ética, todo lo que dice lo entiendo, ya no necesito que diga una palabra más, estudie las mismas cosas que ella, no hace falta explicar las cosas que ya sé. Solo voy a dejarla hablar para que les explique a estos idiotas lo que vamos hacer, tomo su teléfono ya que los intercambie estando en el taxi, lo prendo y tiene contraseña. Es de patrón así que veo si la pantalla está un poco sucia con poca la luz que queda en la sala, y observo de manera detenida el patrón que refleja gracias a la suciedad de la pantalla. Es una “P”, «Debí saberlo». Replico la P en la pantalla y se desbloquea milagrosamente, hago un puño con la mano y bajo el brazo. —¡Sí!. — Celebro sin darme cuenta que lo dije en voz alta. Todos me están viendo, me acomodo en el asiento y les miro fríamente menos a la mujer bellísima que tengo a varios metros de mí. Obviamente guardo apariencias nadie se ha dado cuenta que me interesa esta mujer. Vuelvo mi mirada hacia el teléfono de Paulette reviso su galería nada más tiene documentos, fotos de ella y su familia, fotos de paisaje, hay una foto nada más una que me llama la atención. Está con un hombre besándole la mejilla, respiro pesadamente, no me gusta lo que estoy viendo, determino al hombre es blanco, ojos azules, castaño, parece una mierda. Sin dudarlo elimino esa foto, gracias Dios que nada más había una, reviso por si acaso hay otras y no hay más. Reviso sus conversaciones, son con algunas empresas, socios, pero hay un contacto que se llama “❤Gilbert ❤”, eso no me gusta, me entro y parece que es su novio. Me aguanto las ganas de decirle al imbécil “Lo siento terminamos tengo a un guapo y sexy hombre pelirrojo que es mejor que tú en la cama”. Solo sigo espiando lo que hay hasta que las luces vuelven a estar normales. Se escuchan aplausos en el lugar. Ella mira a todos con una bonita sonrisa lo que hace que yo también sonrisa. Después de algunos segundos todos me miran a mí. Me levanto y aplaudo viéndola directamente a los ojos, ella se tensa y me desvía la mirada. —Muchísimas gracias señorita Baudelaire pero tendré que hablar con usted después de la reunión. — Anuncio públicamente, todos la miran ella toma una postura seria y laza una mirada fría. —Con gusto. — Es lo único que dice. Los socios se levantan y se van uno a uno despidiéndose con apretones de mano. Me siento y apoyo mis nudillos contra mi mejilla a que se vaya hasta el último imbécil de la sala. Al estar solos se siente una tensión rara pero me gusta, me acerco sexualmente a ella, me mira y da unos pasos hacia atrás. —Dime… ¿Cómo llegaste hasta aquí?. — Susurro con voz ronca. Me remojo los labios mirándola de arriba abajo, ella traga grueso, tratando de mantener una expresión seria. —¿A qué te refieres?. — Masculle mirando al suelo, tomo ligeramente de su mentón y me acerco más a ella. —¿Por qué estás en Ámsterdam?, ¿Cómo es qué llegas a mi vida sin decir nada?, ¿Por qué después de tanto tiempo aún me enciendes como si fuera la primera vez?. — Inquiero con voz ronca y sin dejar que me diga algo la beso en los labios. Recordando lo suaves que son, las caricias que le dan a los míos, los dulce que pueden llegar a ser y lo adicto que me puedo hacer de ellos. Sus manos se posan en mi torso sumamente trabajado e intenta empujarme lo que no logran, me vuelve a empujar y esta vez me dejo alejar. Miro esos ojos totalmente enojados, me siento en una silla cercana y le miro con deseo y lujuria. —Si no vamos hablar por negocios entonces me temo que debo irme. — Advierte, con un tono agitado, empieza a recoger sus cosas y camina hasta la puerta, por la cual sale sin decir nada. —Al menos tengo su teléfono, tengo una excusa para volverla a ver. — Me reitero a mí mismo. Me acerco hasta donde estaba sentado tomo mi maletín y me voy de la sala de conferencias camino hasta el ascensor y recibo una llamada. Veo en la pantalla y el contacto se titula “Mamá”, me encojo de hombros y contesto. Suegra: Alo Paulette, te recuerdo que tienes que ir a comer con Amanda a las dos y media de la tarde ya sabes les gustan las cirugías plásticas pero no sabe manejar completamente un teléfono inteligente. Yo: Tranquila suegra le diré a Paulette el mandado que tiene que hacer, te amo, bye. Suegra: ¿¡Espera!?, ¿¡Quién eres tú!?. Yo: Zion Agreste, mi bella dama. Cuelgo y sonrío porque ya empecé a marcar territorio como Dios manda, llego hasta planta baja y recuerdo que tengo que ir a unos eventos que para la Compañía son muy importantes pero que para mí son muy aburridas. Veo el teléfono de Paulette y está llamando un número desconocido, me encojo de hombros y atiendo. Yo: Alo, ¿Qué se le ofrece?. ¿?: ¡Maldito idiota!, ¿¡Qué haces con mi teléfono!?. Yo: Bueno creo que fue un error sin embargo mira el lado bueno nos veremos otra vez. Paulette: Eso quisieras, te veo a las 2:00 p.m. en la cafetería Coffee Nerverland. Yo: Será todo un placer. Además mi suegra dijo que tenías que no sé qué con tu abuela a las dos y media de la tarde. Paulette: Y a ti te dijeron que te fueras al Diablo. Yo: Pues me voy contigo. Paulette: Tsk… Adiós. Cuelga y solo sonrió satisfactoriamente veo que hora es y son las 12:00 p.m. Me alegro porque todo esto esté sucediendo más sin embargo tengo que recordar el por qué me aleje. Vuelvo a ver mi reloj y son las 12:03 p.m. Más tarde tengo otra reunión con mis hermanos, es decir, mis copias. Me voy a mi despacho, abro la puerta de vidrio, me encamino para dejar el maletín sobre el escritorio, lo rodeo y me siento en la gigantesca silla giratoria. Exhalo, enciendo mi ordenador y busco la afiliación que tiene mi compañía con la de Paulette, es hace un mes empezamos nuestras relaciones con su compañía, no ha hecho los embarques apenas la reunión de hoy es para afianzar la unión y en unas semanas va hacer el primer embarco.
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