Capítulo 4: Me gusta hacer de las mías.

1901 Words
Capítulo 4: Me gusta hacer de las mías. 【Zion】 En verdad fue una sorpresa para mí, aunque no debería ya que soy el director, pero, yo soy yo, y yo soy irrepetible aunque el defecto e mí es ser tan genial que a veces doy por alto algunas cosas importantes que no debería de ignorarlas. De todos modos me gusta que haya sucedido todo esto porque es como una segunda oportunidad. «Tengo que idearme algo para seguirle jodiendo la existencia». Pienso y me coloco una mano en el mentón e ideo algo rápido. —¡Ah!. — Exclamo mientras que sonrió maliciosamente, me acerco al teclado del ordenador, y escribo que tiene que embarcar en dos semanas una carga masiva de nuestros productos para América del Norte también me beneficia más a mí porque ya nos tocaba reabastecer a América del Norte. Así a juro se tiene que reunir conmigo en un plazo antes de que esas dos semanas terminen, me estiro en la silla sonriendo por mi genialidad. Quizás no se mucho ahora pero más tarde desencadenara más cosas las cuales me gusta llamar “Hacer enojar a Paulette”. Eso me encanta hacerlo. Miro otra vez el reloj y son las 12:33 p.m. Salgo de mi despacho sin mi maletín y me dirijo hacia el ascensor, presiono el botón número 3, me volteo y apoyo mis brazos en el apoyo del ascensor mientras que contemplo a través del vidrio la bella ciudad de Ámsterdam al principio no quería venir y mudarme ya que estaría lejos de Oslo, mi hogar. No quería dejar Noruega pero me vi obligado a venir acá por eso me traje a Sky para no sentirme un extraño en los Países Bajos, no obstante, no fue como lo esperaba, no era tan malo los primeros días me los tome y fui a pasear por toda la ciudad y gracias a mis encantos me conseguí varios contactos de negocios y pedidos ilimitados en una heladería cerca de este edificio. «Creo que le encanto demasiado a la dueña del lugar». Se abren las puertas del ascensor y camino saludando a los empleados de este piso, tomo las puertas del salón de reuniones que es más pequeño que el de conferencias y mis copias están sentados sin hacer nada, testeando en sus teléfonos. —Buenas tardes caballeros. — Digo con algo de sarcasmo en mi tono, ellos se levanta y me ruedan los ojos, me acerco a ellos y les abrazo. —Bueno, ¿De qué quieren hablar?. — Inquiero cuando me siento en unas de las sillas cercanas a ellos. Se sientan y me miran extrañamente por lo que arqueo una ceja y se espabilan. —Bien queríamos hablar sobre la compañía con la que acabamos de unirnos, es de la chica que antes de tu accidente. —Expone Lion y las cosas no están yendo bien, pone sus brazos sobre la mesa para apoyarse de estos. —No es la misma chica. — Le replico no quiero hablar con ellos sobre de Paulette. Tomo una postura más seria. Ellos saben que miento pero aun así me vale. —Claro que los es, aceptamos esa asociación pero al darnos cuenta hoy es la misma chica, creo que su apellido es Baudelaire, no sabíamos que se llamaba así. — Recrimina Lion con voz seca, impotente frunzo mi ceño algo molesto, ¿Por qué tenemos que hablar de ella?, ¡No pasa nada!. —Zion, no podemos tener esta asociación con ella y los sabes, no juntamos familia con negocios. — Demanda con voz fría Dion la copia que nació de último y a veces se me hace un poco difícil hacerle caso. —Miren no hay ningún problema con ella, saben que es la única compañía de embarcaciones que está disponible trabajar con nosotros aquí en estos países como Alemania, Suiza, Francia e incluso América. — Argumento dejándolos sin palabras, yo no sabía que ella era la directora de esa compañía porque doy por alto muchas cosas, por eso tengo a Henry. Supongo que es muy negligente de mi parte y me comprometo desde ahora tomar todos los pequeños detalles en cuenta y más si está esta mujer bellísima a mi lado. Casi todo el tiempo mis hermanos les gustan el mismo tipo de chicas que a mí, una vez cuando tenía 16 años le presente a mi familia a mi novia, al rato que me fui para hacerle unas compras a mi mamá para esa cena, la vi besándose con Lion. De allí no volví a llevar a otra mujer a mi casa y menos voy a llevar a Paulette, no me importa lo que tenga que hacer la reconquistaré. —Tú ganas, dejemos está conversación hasta aquí, con calma la podemos hablar luego. — Refunfuña Lion frunciendo los labios y mentalmente celebro, sin embargo tengo que tener mucho cuidado ya que lo que dicen ellos de no mezclar negocios con la familia es cierto. —No se preocupen tengo todo bajo control. — Aseguro con firmeza lo que los calma un poco pero no hace falta decir que me estarán siguiendo de cerca, lo cual no es problema, al menos no ahora. A mi familia, lo del antes del accidente, por lo menos a mi madre le encantaba Paulette, si es por ella no hay problemas, sin embargo tengo que mantener las apariencias, lo va hacer muy difícil. —Está bien, dentro de unos días nos reuniremos con ella para discutir sobre las próximas exportaciones de nuestros productos. — Finaliza Dion con una pequeña sonrisa caprichosa, asiento para no alargar más la cuestión, me levanto y me despido de mis copias, salgo de allí alarmado con la sangre hirviéndome, recalcándome que tengo que cuidar lo que es MÍO. Veo la hora otra vez en mi reloj y son las 1:25 p.m. Y es mejor que me vaya yendo a la tal cafetería donde voy esperar a Paulette, tomo otra vez el ascensor pero con la diferencia que presiono el botón de planta baja. Espero algunos segundos, hasta que se abren la puertas salgo y me consigo a Sky con los brazos cruzados y para completar el ceño fruncido, está enojada. —¿Amor qué te pasó?. — Inquiero, intento acercarme a ella pero se aleja en el acto. El hecho me sorprende normalmente siempre me corresponde pero cuando está así es porque verdaderamente esté enojada. —Primero te vas sin avisar. Segundo ni siquiera me dices adónde vas y Tercero olvidas que tenemos que ir juntos al centro comercial. — Reprocha viéndome a los ojos, sin escapar de su mirada la tomo levemente del brazo y me la llevo hasta quedar afuera del edificio. —¿Por qué tardaste mucho en venir hasta acá?. — Interrogo desviando un poco el tema, ella niega con la cabeza y se aleja nuevamente de mí. —Porque llamé a Jack y me dijo que no me podía venir a buscar así que camine hasta la parada del transporte público que está un poco lejos. — Miro otra vez mi reloj y son las 1:35 p.m. El tiempo se me está acortando, saco una tarjeta de mi billetera y se la doy en las manos. —Perdóname pero voy algo retrasado para una cita de negocios, puedes gastar en lo que quieras siempre y cuando no te excedas comprando cosas tontas. — Me excuso, le tomo el mentón y le beso la frente, dejándola con la palabra en la boca, cruzo la calle y busco la tal cafetería. En mi GPS, la dirección está un poco alejada del edificio así que me va a tocar tomar el transporte público. Busco la estación del transporte y espero unos minutos. Sin que me lo espere llega me montón y con una tarjeta especial para el transporte público que tenía guardada desde que llegue acá, paso tarjeta camino hacia el pasillo donde está casi todo repleto, suspiro y busco asiento donde me toca al lado de una señora muy peculiar está operada, no obstante se ve bien eso está más que obvio parece rica pero no nos hagamos ilusiones. Me siento lo más alejado posible de ella, ella se da cuenta y me mira, solo me quedo estático a penas respiro. —No tengas miedo no te voy a morder. — Le miro extrañado no me puedo creer que está mujer haya tenido el atreviendo de acortejar a semejante guapetón. —No es eso solo… —Nah, no importa ¿Adónde vas tú?, yo voy a Coffee Nerverland, no me gusta que mis choferes me lleven a los lugares que quiero. — Me debato sin responderle o no, me encojo de hombros y le miro sin nada que perder, de todos modos va al mismo lugar que yo. —Voy hacia el mismo lugar que usted a ver al amor de mi vida. — Dejo en claro que ya tengo a alguien, la señora parece satisfecha por mi respuesta, me sonríe y asiente convencida. —Bien, las cartas que eche hoy han dado justo en el clavo. — Termina de decir para voltearse a ver la ventana, ahora yo quedo con la duda en la mente, ¿Cómo qué cartas?, no sé de qué está hablando, ¿Por qué me importa?, me carcome la curiosidad. —¿Cómo qué cartas?. — Inquiero captando de nuevo su atención ella sonríe complacida al ver que me ha entrado la curiosidad, como si de un juego se tratase, espero alguna respuesta y así se me agota la paciencia. —Leí que conocería a un joven caballero que le correspondería el verdadero amor a mi nieta y para cerciórame de eso tuve que tomar el bus. — Extiende su mano para chocarme lo cinco, le choco lo cinco. Está señora plastificada me está cayendo muy bien y si es lo que pienso tal vez sea la abuela de Paulette. Como me lo había dicho antes está día cada vez se hace más y más largo. Lo que me está resultando excelente, tomo una última vez el teléfono de Paulette, veo la hora y son las 1:45 p.m. Primero dejo guardado en los contactos mi número de teléfono dos veces por si acaso borra uno. Segundo me voy hacia la cámara y le pido a la señora tomarnos una foto. La cual queda demasiado bien y la guardo en su galería. «Me encanta hacer de las mías». Pienso y el transporte ya está en nuestra parada, me levanto y le tomo la mano a la señora para ayudarla a salir del asiento. Nos vamos a la puerta donde salgo primero y nos hace falta decir que ayudo a la señora a bajar del bus. Caminamos hacia la cafería donde veo a Paulette muy nerviosa arreglándose algunos que otros mechones de cabello. Pone su mano en la mesa y juega con sus dedos con impaciencia. Le pido a la señora que le lleguemos por atrás ella sonríe cómplice y nos encaminamos hasta llegar a espaldas de Paulette. —¡Hola, cariño!. — Dice la señora con travesura. —¡Hola, cariño!. — Digo yo acercándonos a la mesa y nos sentamos adelante de Paulette, la cual está de piedra, al vernos tan sospechosos, veo una vez más la hora y son la 1:55 pm. Lo cual indica que hemos llegado casi justo a tiempo porque nos adelantamos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD