Capítulo 5: Solo quería probar.

1670 Words
Capítulo 5: Solo quería probar. 【Paulette】 Este día ha sido el peor en toda mi vida exceptuando esos días en que la pase muy amargo en la Universidad pero logre salir adelante, logre vencer todos los obstáculos que se me presentaban. Me había levantado de la cama con buen humor ya que a afianzar mis relación con la empresa Company Corporation Wine's Agreste, al ver el apellido “Agreste” dije que era mera coincidencia, que ese apellido es usual en el sureste de Europa. Hasta que está mañana me conseguí con el presidente de la compañía, por motivos que, antes no lo había podido contactar por su “ocupada vida”. Sin embargo manejé las cosas de la manera más profesional posible, no me quiero involucrar emocionalmente en el trabajo. Si puedo, verlo lo menos posible, no me niego o no rompo está alianza con dicha compañía porque es uno de las exportaciones más importantes que hará mi empresa, por ende, ganaré más experiencia y con eso conlleva a tener más reputación en el mundo de las exportaciones, lo cual hace que seas la empresa más demandada. Eso sí está en mis planes pero si, no voy a mentir cuando sus ojos conectaron con los míos, sentí una sensación muy cabrona, volvió a mí algo que yacía muerto hace años, el pelirrojo movió algo en mi corazón lo cual lo había ocultado en un baúl muy profundo de mi alma. También ser perseguida por él, me hizo sentir una pequeña felicidad, algo muy mínimo, justo en mi pecho, no lo demostraba pero quería sonreír e incluso carcajearme de los intentos más tontos en tratar de robarme un beso. Cuando me beso esa sensación no la sentía desde la Universidad, sus labios cálidos y suaves tomando a los míos con precisión y firmeza. Era algo tan exquisito. No obstante, otra vez volví a mis cabales, tengo una pareja desde hace 3 años y no pretendo dejarlo por Zion. Después del pequeño asalto que recibí por parte de Zion está mañana estaba muy enojada con él, por besarme, no me gusto para nada que fuera tan dominante aunque debí esperármelo todo estaba a su disposición. Había salido de ese edificio toda sulfurada y quería llamar a Gilbert, mi novio. Las cosas con él fueron progresivamente, después de dos años de no saber nada de Zion, estaba estable, por así decirlo, no voy a negar que me tomo mínimo un año superarlo pero lo había conseguido. Simplemente un día llego a mí Gilbert; ese día estaba obligada a asistir a otra fiesta las cuales ahora detesto y nos pusimos a charlar sobre nuestros hermanos que eran pareja, sobre su vida personal y así fue pasando el tiempo, de repente, nos mandábamos mensajes de amor, nos llamábamos todos los días y así nos hicimos pareja. Meses antes de venir a Ámsterdam, estaba en Oslo, recibí una llamada de la cual decía que necesitaban una empresa que se especializaba en embarcaciones y exportaciones y si quería afianzar una relación con esa empresa debía viajar a los Países Bajos, lo que no era problema, tome el avión y me hospede en un hotel. Desde unos días hasta el día de hoy, mi madre me había estado llamando para que recibiera a Amanda aquí en donde me hospedaba, las razones para venir fueron que necesitaba echarme unas cartas y leerme la suerte. Ella sigue siendo la misma, la edad no le ha pasado factura gracias al Botox y a las cirugías que se hace cada año. Ya tenía días aquí y hoy se decidió escaparse de los guardaespaldas a no sé qué, estaba muy enojada y a la vez tan preocupada pero ya veo que todo eso fue en vano cuando se apareció de muy amiga con Zion. —Bueno, ¿Para qué era está reunión tan importante?. — Inquiere Zion con una sonrisa maliciosa mirando de reojo a Amanda, resoplo fastidiada, no me encanta la idea de estar los tres en esta situación por lo que tomo el teléfono de Zion, el cual obviamente revise al saber que era de él. Sin embargo no conseguí nada importante en este, le hago entrega, él me mira decepcionado y me entrega mi teléfono, no creo que lo haya revisado ya que tiene contraseña. Así que con confianza se lo quito de la mano y lo guardo, le vuelvo dirigir la mirada seria a lo que él solo sonríe gentil. «No sé por qué pero me hierbe la sangre cuando sonríe». Pienso frustrada al ver tal sonrisa en su rostro. —Paulette no sea aguas-fiesta y compórtate, hemos llegado hasta acá para verte y nos recibes así, eres una malcriada. — Me insulta Amanda con reproche, frunzo mi ceño. Me alejo para pegar mi espalda al espaldar de la silla, indignada miro de reojo a Zion, nada más arquea una ceja con la misma sonrisa de antes. En el acto le quito mis ojos de él, me enfoco en la malcriada de Amanda. —Sabes yo tenía una cita pautada contigo a las dos y media, nada más ahora tenía que verme con el señor Agreste, así que la que está demás eres tú. — Suelto todo el veneno, ella sonríe como si hubiera logrado su cometido y se levanta intentando irse hasta quedar al lado mío. —Tienes razón, mira qué hora es… Son las dos y veinte voy a darme una vuelva y regreso a las dos y media querida. — Se despide de mí con un beso en la mejilla dejándome total y completamente sola con él idiota que tengo en frente. —Bien ya que estamos a solas quería decirte una cuantas cosas, así que voy a poner un cronometro de 10 minutos porque sé que te gusta ser puntual por lo tanto no me demoraré mucho. — Anuncia apoyando un codo en la mesa y apoyando sus nudillos contra su mejilla, adoptando una posición más sensual de lo que recordaba. Trago grueso porque sé que con Zion se puede esperar de todo así que me abstengo de hacer cualquier movimiento o decir algo inadecuado. —Ya veo la razón por la que estás en Ámsterdam lo cual me parece una coincidencia bastante interesante a decir verdad entonces primero quiero saber ¿Tienes pareja?. — Inquiere mirándome intensamente a los ojos por lo cual desvió la mirada, no le quiero decir que tengo a Gilbert, ¿Por qué lo haría?, Zion no tiene por qué saber sobre mi vida personal. —No tienes que decir que, tu actitud corporal me lo dice, segundo quiero probar una cosa. — Se levanta sobre la mesa, por lo que me alejo encontrándome con el espaldar de la silla sin lugar a donde ir, acerca su nariz hasta mi cuello y exhala. Todo el aire hace que mi piel se erice por completo, aprieto mis puños porque creo que ha conseguido lo que quería. —Tú piel sigue siendo mía. — Susurra en mi oído con su voz ronca y sensual. Cierro mis ojos y aprieto la orilla de mi falda. Aguando cualquier sensación que pueda provocar en mí. Estando tan cerca de mi cuello aun siento su respiración mezclada con esas palabras que. Simplemente de la nada humedecen mi interior, que por dentro poco a poco siento como me quema, por lo que cruzo mis piernas. —Eso es… Gracias por hacérmelo saber y otra cosa más que quiero probar. — Abro mis ojos de golpe y sin tiempo para reaccionar o cambiar las cosas, me besa, sintiendo sus labios cálidos y atrevidos. Seducida por la serpiente está, le sigo el beso donde siento cada caricia suave y cálida que le dan sus labios a los míos. Una gran necesidad de seguirlo besando abarca mi boca. Recordar cómo me hacen sentir sus labios es algo que sin darme cuenta lo había estado esperando por años, toma mi rostro con una mano por lo que paso mi mano por su mejilla para tenerlo más cerca. Tic… Tic… Tic… Suena el cronometro, seguido escucho como suenan nuestros labios separándose, dejándome con todo este calor y está necesidad de seguirlo besando en el aire. Abro mis ojos y satisfecho guarda su teléfono en su chaqueta oscura, con una sonrisa de suficiencia, arquea una ceja. —Saben exactamente como está mañana… exquisitos. — Dice aquello y se aleja, dejándome completamente enojada y decepcionada por no seguir con el beso. No obstante, me quedo pensativa, «¿Cómo él va a tener el poder para poner así?, no puedo permitir que esto vuelva a suceder». Me riño a mí misma por mi falta de ética. Apoyo un brazo en la mesa y pongo mi mano en mi frente decepcionada de mí, por dejarme llevar por toda está basura de sentimientos antiguos. «Tengo que ser más fuerte que esto». Es la última cosa en la que pienso, porque a mí vuelve Amanda súper alegre y contenta, como si vio la mejor cosa del mundo. —Cariño sabes que él es el muchacho que te predije en las hojas del té, ¿Te acuerdas?. — Inquiere con una sonrisa amable, le miro y suspiro recordando aquellos tiempos tan lejanos cuando no me esperaba nada de lo que había sucedido después. —Si abuela, si lo recuerdo. — Le confirmo sus dudas, ella asiente y pega su espalda al espaldar de la silla. —Hablando con él en el bus me di cuenta de que… Él es el indicado. — Expone con palabras serias, lo que mis ojos va hasta donde están los suyos, con una mirada seria asiente levemente. —Amanda, no solo tengo que pensar en mí, tengo a alguien en que pensar también. — Me excuso sabiendo que en mi interior es la verdadera verdad, después de tanto tiempo que aún le interese a él es un hecho que no puedo cambiar. Pero tengo a dos personas más en las cuales pensar así que no puedo estar con Zion.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD