19 Nora —Rosa, ¿seguro que no quieres venir conmigo? —No, no. Te he dicho que tengo muchas cosas que hacer para la cena. El señor Esguerra confía en que pueda causarle una buena impresión a tu familia con la comida y no quiero decepcionarlo. Pero tú ve a pasarlo bien poniéndote al día con tus amigos. —Rosa casi me saca de la enorme cocina—. Vete, no vaya a ser que llegues tarde a la peluquería. —Vale, como quieras. —Mientras sacudo la cabeza ante el tozudo sentido del deber de Rosa, me dirijo a la entrada, donde ya hay un coche esperándome. Por suerte no es la limusina, sino un Mercedes sedán n***o. Así no destacaré mucho, aunque este coche, igual que la limusina, parece llevar también cristales blindados. El conductor es un hombre alto y delgado que he visto alguna vez por la finca,

