Por fin llegó el sábado y me presenté muy puntual en el aeropuerto. La imagen que vi al llegar al hangar me impresionó al grado que hizo que diera un paso hacia atrás, ahí estaba el papá de Rodrigo acompañado por dos señores y una señora de edad avanzada, todos tenían un porte de ejecutivos imponentes, esos que te ponen nerviosa cuando entran a la sala de juntas y sabes que solo se presentaron por que algo realmente gordo pasó o va a pasar. - ¡Hola Cenicienta! – Escuché decir a Rodrigo detrás de mi. - Hola Rodrigo ¿Cómo te va? No sabía que vendría en el vuelo también tu papá – afirmé señalando con mis ojos la escena de su papá con los otros señores. - De haber sabido que me querías para ti sola, hubiera hecho todo lo posible por conseguir otro jet – entonces arqueó

