- Señorita Valeria, le acabo de mandar un correo con un itinerario – escuché a la asistente de Rodrigo apenas puse un pie fuera. - Gracias – le dije con una sonrisa forzada y prácticamente me fui corriendo. Al subirme a mi auto me puse a gritar y golpeé el volante, como era posible que fuera tan patán y que tuviera tan poco valor para hacer frente a las decisiones que él tenía que tomar, estaba muy enojada por su actitud y por que hubiera querido dejarme a mi la responsabilidad de sus decisiones, no iba a permitir que el día de mañana me echara en cara que por mi culpa no se había casado con Damaris. Me preguntaba a mi misma si era posible que él hubiera pensado que por el simple hecho de decirme que no sé quería casar con ella, yo botaría todo y me volcaría a sus brazos

