No quería ser visto por mi familia, principalmente por mi madre pues sabría que se pondría histérica al verme en este estado. Cerré la puerta lo más silenciosamente que pude y decidí entrar por la puerta de los empleados pues la probabilidad de encontrar a alguien de mi familia por ahí era casi nula. La cocina estaba completamente vacía dejándome andar sin problema hasta el pasillo que dirigía al comedor y a la sala de estar. Tomé la dirección contraría a dónde se encontraban reunidos mis padres y hermano, caminé con gran cautela por el largo pasillo hasta que logré llegar a la sala divisando las escaleras que me liberarían de ellos. —Más te vale que no te muevas un paso más David Luckian Blake.— la voz de mi dulce madre retumbó como trueno haciendo casi temblar las paredes blancas de la

