CAP 1
Había pasado 5 meses desde la decisión, estaba a unas horas de cambiar mi vida por completo, de dejar atrás todo lo que había dañado, enterrar todo lo malo.
Mi hermana me llevó al aeropuerto y yo no podría pensar más que en el dolor que me causaba dejarla.
- Sabes que estaré bien, verdad? - La voz de Marcela me sacó de mis pensamientos. - Tu más que nadie necesita esto .. Aparte cuidaré bien de tus críos.- Grabar a mis mascotas me dolía aún más.
-Lo sé, pero eso no quita el hecho de que los extrañaré demasiado.- Mi voz sonaba más a un lamento.
Sentí la mano de Marcela tocar la mía y yo dio las fuerzas necesarias para retomar mi decisión. Habían sido unos meses terribles en los que no había paradoja de llorar y en donde nada había tenido distraer. Meses en los que sufría tanto que llegaban momentos en los que me olvidaba por lo que estaba llorando. Había decidido aceptar el trabajo, después de haber roto mi compromiso con mi novio de 7 años y los Austen me habían caído del cielo al encontrar mi perfil de intercambio y pedirme como su niñera y aun que el principio no estaba muy convencido, fue la señora Amy que me ganó. Una pareja joven, con dos pequeños mellizos de 9 años, en un hermoso pueblo y una casona lo bastante amplia para acomodar 3 familias. Sonaban decentes y muy animados a que sus hijos aprendan un idioma y costumbres nuevas. Acepté
- Vuelo 36, destino a Londres, despegará en media hora, favor de registrar pasajeros.-
Mi hermana suspiró.
-Bueno, creo que aquí es donde nos abrazamos y comenzamos a llorar.- bromeó.
Sin pensarlo la abracé tan fuerte que por un momento sentí que la iba a aplastar.
- Te extrañaré, no olvides mensajearme.- Le rogué.
- Todo estará bien. - Me determiné.- Y ahora .. quiero que te regreses con un lindo inglés y de paso le traigas uno a tu dulce hermana.
- Estoy yendo a cuidar niños, no a ligarme a alguien.- Resople.
- Es el trato para que cuide a tus peludos. - Chantajeó.
Antes de si quiera poder responder, sentí su abrazo alrededor de mi.
- Avísame qué tal todo, si?. - Marcela había perdido aquel tono divertido y ahora sonaba un tanto triste. - Te echaré mucho de menos .. Pero vamos, perderás el vuelo.- Me entrego mi maleta.- Te mandaré chuches buenas de vez en cuando, para que no olvides como comer picante.- Una carcajada inunda mi boca.
Y lo agradecía, amaba tanto mis tierras y su gastronomía, qué era algo que me pesaba de dejar mi país.
Ya abordando el abordado el avión, me prometí a mi misma enterrar esos 5 años, olvidarme por completo de aquel chico con el que había crecido, al que había apoyado incondicionalmente y que había estado mi botado. Saque mi móvil y borre todo; fotografías, mensajes, contactos, playlist. A partir de este día, ya no jamás jamás un Matías Romero en mi vida; me enfocaría en mi misma y ningún otro hombre en la tierra podría volver a enamorarme.
Abrí mi diario y me disculpo a escribir un recordatorio para mi misma.
Decidido, el amor es una jugarreta que ni si quieres vale tanto la pena.
Guarde mi agenda y cerré los ojos, este iba a ser un largo viaje y no estaba dispuesto a estar todo el camino observando la ventana. Dormiría por lo menos la mitad del vuelo, y la otra la usaría para ver una de las películas que habían llamado mi atención en el menú de mi pantalla.