Llevaba 4 horas en aquel hermoso jardín, desde aquel último bochornoso momento, no había hecho nada más que sentarme y analizar esa situación. No me había movido de aquel lugar y podría jurar que el servicio de ese lugar comenzó a tomarme como una completa rara; a decir verdad me consideró en una situación bochornosa, en la cual me iba a costar volver a ver a aquel chico y por otro lado es que aquel lugar era tan grande, que también me perdía.
Samuel me había traído a aquel lugar que conocía con tanta facilidad, que se le había olvidado darme las indicaciones para mi regreso. Por mi parte, ya había tomado más de 4 tazas de té y mi vejiga estaba dando sus últimos.
-Marina, al fin te encontré.- Amy embozó una de sus preciosas sonrisas.- Comenzó a creer que esta gente y te había desaparecido.
Amy se envió a mi lado mientras tomaba una galletita.
-Me he perdido.- Confesé penosa.
-Me lo he imaginado.- Reía mientras unas migajas escapaban de su roja boca.- Llevo más de 10 años viniendo aquí y sigo sin acostumbrarme a todo esto.- Amy analizaba aquel gran jardín como si llevara años sin verlo.
- Es hermoso.- Sonreí.
- ¿Puedo preguntar cómo llegaste aquí? .- Aquella pregunta había sido hecha con bastante interés.
-Samuel me ha traído, pero había tenido que retirarme y había perdido sola.- Mi respuesta había sido demasiado para Amy, puesto que una había dejado escapar sus labios, mientras se golpeaba el pecho.
-¿SAMUEL? .- Amy se sorprende incrédula.- Wow, me sorprende que hayas caído bien.
-Oh.- Aquello había soñado levemente cruel por haber salido de Amy.
-¡No no no! No mal mal entiendas.- Amy tiene problemas para darse cuenta.- Es decir, me refiero. Samuel suele ser un amargado de primera, muy difícilmente tiene amigos.- Crítico.
Me reí ante su comentario, la verdad Amy no estaba muy lejos de la verdad. Samuel podría ser de lo más amargado, pero no dejaba de ser un buen chico.
- Supongo no le desagrade tanto.- Sonreí.
-Bueno, lo que me sorprende es que haya elegido este lugar.- Confesó.- Podría jurar que si llegara a pasar y me viera aquí, no seguiría en esta casa.
-¿A qué te refieres? .- Pregunté un tanto curiosa.
- Es el santuario de su madre.- Suspiró.- Todo lo que ves aquí fue sembrado por ella, al fallecer Samuel se encargaba todos los días de no dejar morir ninguna planta, tanto que dio la orden de no permitir que nadie se acercará jardín .- Suspiró.
No podía creerlo, me había permitido entrar a un lugar tan sagrado para el.
- Nadie más que él y el hombre que ayudaba a su mamá en el jardín pueden pasar.- Continúa mientras se sirve una taza de té.
Eso podría explicar porque su prima había tenido en la entrada y no se acercó horas antes en la bochornosa escena.
- Bueno, no me quiero arriesgar a desatar la furia de tu amigo.- Amy tomo un largo sorbo de la taza y prosiguió a pararse.- Vámonos antes de que pueda regresar.
Seguí a Amy sobre el largo pasillo y el estómago y el estómago.
-Amy, ¿dónde puedo encontrar un baño? .- Pregunté con urgencia.
- Ammm, si no me equivoco, es la tercera puerta a la izquierda.- Apuntó.
Mierda, esa casa era tan grande que no me sorprendía que ni el mismo dueño podía conocer al 100 todas las habitaciones.
Logre encontrar el baño, y aunque según era un baño de visita, podría jurar que era más grande que mi propia habitación. Procedimiento para hacer mis necesidades y lavarme las manos con aquel delicioso jabón con olor a lavanda.
- Eso estuve cerca.- Bromeé mientras salía del baño pensando en mí encontrando con la hermosa rubia, pero para mi sorpresa lo que encontré fue una mal encarada pelirroja que no parecía muy animada con mi presencia.
-Oh que pena Hailey, creí que Amy seguía aquí.- Dije bastante avergonzada.
- Descuida, ella se fue a la cocina.- Me sonrió de una manera no tan sincera.- Mm Marina ¿cierto? .- Pregunté tomando una postura algo serio.
Asentí mientras jugaba mis manos un poco nerviosa.
-Mira, no te conozco en lo absoluto; pero al parecer mi primo si.- Hubiera preferido cualquier tema menos aquel.- Espero no llegues a ser otra distracción para esta familia.- Sentenció.
Perra, ¿qué diablos se creía?
-Descuida, Samuel es solo un amigo.- Sonreí cínicamente.
- Dudo mucho que lo sea.- Me miró muy seria.- No confundas lo profesional con la amistad, trabajas para ellos, recuerda.- Hailey se dio la vuelta y las ganas de indultar no me faltaron.
La acababa de conocer y ya la detestaba. Ahora entendía porque Amy no tenía buena relación con aquella chica, era de lo más pedante. Realmente me sorprendía saber que era hermana de una persona tan dulce como lo es Will.
Suspire decidida a dejar de buscarme problemas y encontrar a Amy para ayudarla, después de todo Hailey tenía razón, no tenía que hacer amigos y vacaciones, estaba allí para trabajar y eso iba a hacer.