TOMÁS NO SE RINDE

1391 Words

**ADRIANA**  Sin exigir explicaciones. Sin juzgar. Solo con cariño. Y con esa calidez que solo existe, donde una sabe que es querida sin tener que demostrar nada. Sí. Había hecho bien en venir. Pero esa tarde, finalmente… tuve la oportunidad de reencontrarme. Me sentía feliz. Una felicidad tranquila, sin estridencias, como una brisa suave después de días de tormenta. Esa clase de dicha que no te sacude, pero que se instala en el pecho y respira contigo. Después de reírnos un buen rato con Felipe en la sala, mi amiga me tomó de la mano y subimos al dormitorio, como si tuviéramos quince otra vez. Apenas cerramos la puerta, el ambiente cambió. Todo se volvió más íntimo. Menos ruidoso. Cargado de historia. Nos sentamos sobre la cama, piernas cruzadas, entre cojines desordenados y tazas

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