Jennifer al escuchar la voz de aquella mujer, sintió un escalofrío y a la vez, cómo los celos se apoderaban de ella, quemándola por dentro como un fuego abrasador que consumía cada fibra de su ser. A su vez, en ese instante, los sentimientos de ira, confusión y miedo la invadieron en aquellos segundos. Tal parece que aquel engaño de su esposo Archibald, sí la había afectado y su confianza, se había debilitado un poco, inconscientemente. Era como si las heridas del pasado se hubieran reabierto, sangrando una vez más, dejando un rastro de dolor y desconfianza en su corazón. Su mano aferraba el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos, como si quisiera fusionarse con el aparato, en medio de la tormenta emocional que la sacudía. El miedo de perder a Stavros, y de que fu

