Después de la llamada de Jennifer, el sonido estridente del teléfono rompió el silencio, sobresaltando a Jade quien se encontraba sumida en sus pensamientos. Con un suspiro de fastidio, tomó el aparato y lo acercó a su oído, su ceño fruncido en una mueca de disgusto al ver el nombre de Cameron en la pantalla. ―Hola, te llamaba para decirte ya comencé con la búsqueda de Jennifer. Tengo… a varios compañeros del FBI en cada estado del país buscando su paradero ―la voz de Cameron sonaba ansiosa. Jade puso los ojos en blanco, con su rostro transformándose en una máscara de molestia y desdén. Sus labios se torcieron en una sonrisa burlona mientras respondía con un tono cargado de sarcasmo: ―Pues ya no es necesario, idiota. Ella me llamó hace rato y me dijo que estaba bien, que estaba en ese f

