Carlos Saravia citó a su abogado y envió por Norma y Fidel, si había alguien que pudiera darle respuestas de esa mujer, eran ellos, incluso si era verdad que Francesca era tía de Macarena, no permitiría que le quitara lo que le correspondía a su nuera. Nunca hizo nada por su hijo y tal vez le costara mucho ganar su confianza, quizás Vicente nunca le perdonara, pero él haría por su hijo todo lo que no había hecho por él tantos años. ―Don Carlos, ya llegaron don Fidel y su esposa ―le anunció su secretaria. ―Gracias, hazlos pasar, Rosa, por favor. La pareja avanzó con temor hasta el hombre que los había llamado de forma urgente para juntarse con ellos en su oficina. ―Buenos días, no tenía el gusto de conocerlos ―los saludó extendiendo su mano, afable. ―Buenos días, señor ―saludó No

