Subí a mi cuarto, azoté la puerta al cerrarla y le pasé el seguro. No quería ver a mi padre; no podía creer que se atreviera a dejar que esa mujer se quedara en nuestra casa. Sabía que intentaba marcar distancia conmigo, pero esto era ir demasiado lejos. Me desmaquillé, me quité el vestido junto con las bragas y me metí a la ducha. Estaba demasiado molesta como para siquiera pensar en dormir. Tras tomar un baño largo y dejar que el enojo se fuera con el agua, me coloqué una toalla en el cabello y use otra para secarme el cuerpo. Al terminar, salí del baño completamente desnuda, llevando únicamente la toalla enrollada en la cabeza. Como el baño estaba dentro de mi recámara, siempre salía así y me vestía en la habitación. Abrí la puerta y me sobresalté al ver a mi padre parado en medio d

