Había pasado cinco días desde que salí del hospital. Cinco días que pasé en la cama, sólo levantándome para ir al baño. Em era la mejor amiga del mundo, había dicho aquello muchas veces, pero realmente lo demostraba todo el tiempo. Me llevó comida a la cama, ayudó a ducharme, me escuchó cuando hablaba de Adam y lo molesto que se había vuelto, visitándome todos los días a pesar de que le había dejado claro que no quería verlo. Era como si no me escuchara. —Admite que te encanta cuando te visita —murmuró Em, mientras me traía de comer una de esas tardes. Su madre no cocinaba, por lo que me sentía mucho mejor al no molestarla. Era suficiente con tenerme a mí y a Kaden en su casa, no se había quejado, lucia inclusive feliz de tener al pequeño correteando por todas partes, pero de igual forma

