—¡Ellie espera! —pidió Dann, y corrió detrás de mí. Me detuve, porque en realidad no sabía a dónde ir. No quería volver a la fiesta con aquello idiotas, pero tampoco tenía a nadie que me llevara a casa después de que Emily se fuera. Y caminar a mi casa tampoco era una opción, no si quería llegar a tiempo para graduarme. Venir a esta maldita fiesta había sido un error, la noche no hacía más que empeorar. Cuando Dann me alcanzó, tomó mi brazo y me dio una sonrisa de disculpa. No es como si tuviera que disculparse por algo conmigo, pero no era tonto, sabía que mi aversión a su grupo había aumentado en los últimos minutos. Solo ellos, personas egoístas y falsas, le harían daño a alguien tan bueno y dulce como Em. Esa chica no hacía daño a nadie, era perfecta. —No estoy de humor Dann —dije

