Elena:
A la mañana siguiente me desperté por un ruido insoportable, extendí mi mano buscando el despertador. De pronto abrí los ojos, vi el techo, era bien alto, blanco y las sabanas de un tono azul marino, me levanté de un sobresalto recordando donde estaba.
¡Era cierto! ¡No estaba en mi casa, era el instituto!
¡Rayos Elena la hora! ¡Era tarde! ¡Muy tarde!
Chantal seguía dormida, mi horario era el mismo que el de Danny, pero el ya no estaba en su cama.
¡Rayos!
Acto seguido tome mis cosas y me cambie de ropa, salí literalmente corriendo hacia mi salón de clases y una vez estuve frente a la puerta entre rápidamente.
Afortunadamente el profesor no había llegado y ahí tan cómodo estaba Danny, que idiota podía ser ese tipo, él se había levantado, me vio dormida y no me dijo absolutamente nada.
Llegue a mi banca y deposite mis cosas en ella bruscamente y me senté
-Eres un compañero terrible ¿lo sabes?
-¿A qué te refieres?- me dijo con ese tono neutral que tiene, él debía estar bromeando, sabía muy bien lo que hizo.
-Eres un idiota- cerré los ojos por un momento del enojo y luego continúe- me dejaste esta mañana dormida y no me levantaste
-No es mi obligación estar pendiente de ti, yo no soy tu alarma
-Ayer te preocupabas por donde estaba porque te quitarían puntos si algo me pasaba ¿Y no crees que te quitarían puntos si no llegaba a clases?
-Déjame en paz tonto lucero
-Basta con eso, mi nombre es Elena
En ese momento mientras discutíamos se acercó un chico y me saludo
-Hola -dijo el chico, yo lo conocía, era el chico amable de la cafetería.
-Hola...- salude torpemente.
-¿No hay postre para hoy?- me dijo con un tono divertido
-Tal vez vaya más tarde por uno- conteste extendiéndole una ligera sonrisa
Danny se recostó sobre el escritorio apoyando su mano sobre su barbilla cuando lo escuche gesticular las palabras...
-Lárgate de aquí, Mathew- lo dijo con una voz que sonaba a desprecio mientras lo fulminaba con la mirada
En ese momento Mathew simplemente se alejó.
¿Enserio tanto miedo le tenían a Danny todos?
-¿Porque hiciste eso?- le dije muy furiosa
-No me gusta que la gente se me acerque, ya tengo suficiente contigo, si quieres tener una conversación cálida con el, vete de aquí a otra parte- me dijo Danny, no pude refutarle nada ya que entro el profesor y todos se sentaron.
La clase había comenzado. ¿Qué pasaba por la cabeza de él? es que simplemente a veces no lo entiendo, sin mencionar que toda la clase le tenía terror, nadie podía acercarse a él y si lo hacían él era tan frio y tan cortante... por lo menos yo podía hablarle como una persona normal, más o menos.
Al sonar el timbre salí de clases, que estrés es estar con Danny, lograba ser tan idiota, un día parecía que se preocupaba por mí y al otro actuaba como si no le interesara ni un poco, posiblemente talvez lo estaba molestando demasiado, por un momento deseé ver a Antonio, era la persona más normal allí que conocía y que podía hablar con él sin desbordarme del enojo, al hablar con él me llenaba de un sentimiento de calma y paz, era una admiración; como si hablara con un mentor.
Me quede perdida en mis pensamientos cuando una voz me interrumpió
-Vamos, tengo que enseñarte el colegio- dijo Danny
Una sola palabra: ¿Qué?
-¿Cómo dices?- pregunte algo desconcertada.
-Muévete o te quedaras sin instructor
-Claro- le dije mientras lo seguía a una distancia prudente
-¿Porque caminas tan lejos?- me pregunto Danny con una expresión de ingenuidad y confusión
-Ah... no, lo siento... es solo que no deseo molestarte- me excuse
-¿Hablas por lo que te dije que no me gusta que la gente se me acerque?
-Bueno... si – conteste con lógica.
-Yo no tengo ese problema contigo- dijo mientras seguía caminando
¡Okey! ¡Okey¡ ¡Okey! ¡Parame la película! ¿Quién entiende a este chico? Primero me dice que me aleje, y ahora me da a entender que puedo estar cerca de él, no se supone que estar cerca de mí lo debilita según lo que me dijo Antonio. ¿Por qué me querría cerca si eso es así? Este chico tiene enserio serios problemas de personalidad.
Danny paso todo el día mostrándome muchos lugares, bibliotecas, aulas, patios, gimnasio, aula de pociones esta escuela era realmente grande y debo admitir que era fascinante, ver tantos objetos mágicos juntos era increíble, al finalizar el recorrido terminamos en la cafetería, lo cual era bueno porque tenía mucha hambre
-¡Hey Elena, aún queda postre!- escuche gritar a Mathew desde el otro lado de la barra de la cafetería
-Claro, voy- le respondí al mismo tiempo que emitía una sonrisa
-Aún no hemos terminado el recorrido- escuche su voz a lado mío haciéndome volver a la realidad.
-Pero, tengo hambre. ¿Acaso tu no comerás?
-Comeré después. ¿Cuál es el problema? También hay puestos afuera en el campus
-Pero...- dije mientras mi miraba se iba al lugar donde estaba sentado Mathew con unos amigos, yo buscaba socializar en cierto sentido
-Me voy, el recorrido termino.
-Pero si aún faltan las salas del este- le dije a Danny tomándolo del brazo haciendo que se detenga, y haciendo que el girase para que me mirara-¿Acaso ya no piensas enseñármelas?
-No tengo más tiempo libre que ahora, es ahora o no hay recorrido
-Suena a chantaje- le reclame de inmediato
-No lo es.-el sonaba sincero -soy una persona ocupada.
En ese momento volví a mirar a la cafetería, cuando mire a Mathew le dedique una mirada de disculpa
-Bien, vámonos- dije mientras nos íbamos de ahí
Después de eso recorrimos unos lugares más y finalmente terminamos en una biblioteca el doble de grande de todas las que me había enseñado antes, yo enserio amaba los libros.
-Es la más grande que hay en toda la escuela- dijo informándomelo.
-Es increíble- dije algo extasiada.
-¿Que poderes tienes exactamente?-oí de pronto a Danny preguntar.
-Y-yo... Yo aún no lo sé, puedo hacer cosas básicas pero ningún poder en especial
-Eso es deprimente para un tonto lucero como tú
-¿Quién habla? El único poder que te he visto usar fue cuando te moviste rápido y...- mierda, gracias a todo lo bueno que no complete esa frase. ¿Qué iba a decirle? ¿Cuándo me empujaste arrinconándome contra la pared y te acercaste tan cerca de mí? ¡Muy cerca! Por favor, no podía decir eso.-Y.... ese es el único poder que he visto- dije zafándome de eso, no podía ocultarlo, mis mejillas estaban rojas, y después de todo... ¿Por qué me sonrojaba con ese estúpido?
-Sí, pero yo sé que los tengo
-¿Porque de repente te importa algo como eso?
-¿Porque no de importarme?
-Tú eres un raro- se lo informe por si acaso no estaba al tanto de ese "minúsculo" detalle sobre él.
-Y tu un tonto lucero y no me ando quejando cada cinco minutos- contraataco.
-Cállate- le dije mientras me quede admirando los libros, cuando sentí que alguien me miraba-¿Que tanto me ves?
-¿Quien te ve?- dijo mientras lo vi voltear su vista a otra parte
¿Acaso él se sonrojo? podía ver un poco el color rojo carmesí en su cara, pero no, eso era imposible.
-Sera mejor regresar- dijo mientras caminaba a la salida.
En ese entonces los dos salimos y regresamos a la habitación. Ya eran las 10:00 pm.
Danny salió de la habitación y entro a bañarse.
-Al parecer ustedes empiezan a llevarse mejor- dijo Chantal quien estaba acostada boca abajo en su cama de la habitación
-Supongo-dije encogiéndome de hombros
-Es raro que se abra así, vivo aquí con él desde hace tres años y lo máximo que ha platicado conmigo es para preguntarme si vi la pasta dental
-¿Tanto lleva aquí viviendo?- eso me sorprendió.
-No es el punto. Hablo la parte de abrirse
-Sería mejor para el empezar a hacer amigos también
En ese momento sonó mi celular. ¿Número desconocido? qué raro.
-¿Hola...?
-Hola Elena- sonó una voz desde la otra línea
-¿Quién eres?
-Soy Mathew
-Oh...-no sabia que expresión cargaba yo en este preciso momento ¿Dime?-soné confundida
-Quería saber si podías salir ahora a la parte de atrás del edificio de pociones, me gustaría hablar contigo sobre algo
-¿Ahora...? – Mire la hora -no lo sé, es muy tarde ¿No me lo podrías decir mañana en clases? ¿O ahora por teléfono?
-Por favor... - rogo Mathew desde la otra línea-Por favor… serán solo unos segundos. Lo prometo
-De acuerdo,-dije no muy convencida-supongo que iré- dije finalizando la llamada
-¿Quién era?- pregunto Chantal muy intrigada al escuchar la conversación.
-Mathew,-conteste-no lo conoces, es un compañero de mi clase-me lo pensé- quiere que lo encuentre atrás del edificio de pociones
-¿Ahora?-su expresión era turbia -¿Y le has dicho que iras?
-Si.
-No me suena como una gran idea- me dijo enarcando una ceja
-Le dije que si, además será rápido- finalicé mi conversación mientras salía de la habitación
Camine bajando muchas escaleras hasta que logre salir de los dormitorios; asombrosamente sin perderme. Al menos el recorrido de Danny sirvió para algo.
Una vez estando afuera lo note, hacia frio, mucho frio, ojalá hubiera traído un abrigo, después camine hasta la parte trasera del edificio donde me había indicado Mathew que estaría, y apenas lo localice con la mirada me acerque rápidamente.
-¿Que ha pasado?- le pregunte un poco preocupada
Me miro sonriente -Nada- contesto simple.
-¿Nada? – pregunte más confundida que antes-¿Y para que me has citado aquí?
En ese momento se acerco hasta quedar frente a frente, me sujeto con por mis dos brazos y empezó a acercarse a mí.
¿Pero qué estaba haciendo él? Él quería.... no, no, no... ¡No! Se suponía que era un buen amigo. No quería besarlo, buscaba solo una amistad. ¡Una amistad!
Antes de que sus labios llegaran a los míos lo empuje apartando mi mirada de él y separando mi cuerpo del suyo.
Él se volvió a reír…
¿Por qué se reía? ¿De que reía?
-Vaya que eres una sobrada después de todo
-¿Disculpa?- espete con un tono de sorpresa y asombro, yo solo seguía en shock
-A pesar de que me he tomado la molestia de pensar en ti ¿haces eso? – el sonaba indignado, pero la indignada aquí debía ser claramente yo.
En ese momento pude notar como cuatro personas salían de las esquinas escondidas.
-¿Que... que... que haces? - le pregunte mirando alrededor de todos los chicos que habían salido
-Vaya Elena, eres tan ingenua-no me gustaba el tono de su voz- eres nueva; y por lo tanto un perfecto pato.
-Y nada fea- murmuro uno de sus amigos, veía claramente como me miraban con esas caras, sentía que el corazón se me iba a salir
-Los acusare con el director del instituto.
-¿Sin pruebas? ¿Y a quien crees que les creerán?-el me mira divertido - el director Agnes podrá ser un sujeto poderoso. Pero no tiene poder para vigilar toda la escuela. En especial estos lugares, y menos de noche.
Mi cuerpo reacciono solo, empecé a correr, pero vi claramente como unos enormes pilares se movieron solos impidiendo mi paso.
Ellos... estaban usando sus poderes. ¿Y yo? Yo no sabía nada aun de ellos como para poder defenderme
-Huir no es una opción- dijo uno de ellos.
Dime algo que no sepa.
En ese momento los cuatro chicos me agarraron arrimándome contra el muro mientras me sujetaban. Me esforcé por apartarlos de mi, mientras me revolvía.
Esto no me podía estar pasando a mi.
Mathew se acercó hasta llegar a mi.
-Te ves tan linda cuando estas asustada- me decía mientras estaba cerca mío, muy cerca, ya casi podia sentir su aliento en mi cara, el se retiro solo centímetros mientras cogía unos de mis mechones de cabello y los acariciaba, después acerco su boca a mi cuello, me petrifiqué cuando sentí su lengua en mi piel.
¡Son unos malditos enfermos!
No podía gritar, el miedo me tenía en shock, solo lloraba y tenía un grito ahogado, solo deseaba no haber nunca respondido esa llamada.
El empezó a meter una mano por debajo de mi camiseta, mientras estaba tan cerca de mis labios, mis lágrimas no dejaban de caer, y mis sollozos de seguro nadie los escucharía.
Cuando estaba a punto de besarme solo cerré los ojos deseando no estar allí, y finalmente resignada a saber que rayos iba a pasarme esa noche, pero antes de que llegara a mis labios una fuerte y fría brisa soplo en toda mi cara y automáticamente, los cinco chicos, incluido Mathew, salieron volando aventados muy lejos de mí, al ver a la figura realizada frente a mí, podía distinguirlo.
Danny....
Cuando me dejaron simplemente me deje caer al piso sujetando mis rodillas. Creo que aun seguia llorando
-¡¿Qué mierda estabas pensando hacerle?!- escuche una voz.... claramente furiosa.... -¡Maldito idiota!
¿Ese era Danny?
-D-danny... y-yo no... yo no... enserio, yo no sabía que era alguien importante para ti- oí hablar a Mathew
-S-si... creímos que solo estabas con ella porque te obligaron- argumentaba uno de sus amigos.
-N-no teníamos idea, o sino n-nunca lo hubiéramos hecho
Yo solo mantenía cerrado los ojos cuando empecé a sentir frio y una fuerte brisa llena de gritos se esparció por el aire, abrí por un momento mis ojos mientras podía ver una especie de viento n***o mezclado de rojo. Algo sucedía, pero no sabia que era. Algo que provocaba miedo, volví a cerrar los ojos.
En mi mente solo estaba la imagen de Mathew tocándome, Aunque solo llego a tocar parte de mi cintura yo lloraba y lloraba sin parar. No lloraba por lo que paso, sino por el miedo de lo que pudo haber pasado. Y finalmente abrí de nuevo mis ojos.
Mathew y sus amigos estaban más que mal heridos.
-Lárguense de aquí, que juro que podría matarlos.
-S-si... lo s-sentimos mucho D-danny- dijo Mathew mientras se levantaba torpemente por las heridas.
-Nunca más se le vuelvan acercar, ni siquiera a un solo centímetro ¿lo tienen claro?
-Si... sí, nunca más- sonaron sus amigos. Mientras todos se apresuraban a huir en trompicones. Después de eso se fueron, desapareciendo por completo de mi vista.
Yo seguía en el piso llorando, solo llorando, temblaba, lo sabia muy bien.
Ya podía escuchar todo el parlamento de Danny reclamándome por sus puntos y diciéndome una y otra vez que soy una tonta, sin embargo, no podía quitar las feas imágenes que acababa de vivir, y aunque sabía que ya se había terminado era inevitable para mi dejar de llorar
Pronto sentí unas manos tratando de llegar a mí, las rechacé y me encogí más de hombros llorando manteniendo mi cabeza hundida en mis rodillas.
-Oye... todo está bien, tranquila, soy yo- me dijo Danny tratando de cogerme una vez más, -soy yo-esta vez no me opuso cuando sentí sus manos llegar a mi, es mas, me aferre a él. Mientras me tenía cargada, no quería que él me mirase, tenía vergüenza por ser tan estúpida e ingenua.
Más tarde sentí como entramos a la habitación y la puerta se abrió sola, seguro uso sus poderes para abrirla sola. Al entrar me coloco encima de la cama, yo no me acosté, solo me quedé sentada en mi cama, en la misma en la que me había dejado, solo llorando, sentí como unos brazos me abrazaron.
-Tranquila, pequeño lucero-hablo suave, ni siquiera sabia que el podía poner ese tono cálido en su voz.- prometo que nada va a pasarte- me dijo mientras me tenía abrazada y podría haber jurado sentir un leve roce en la cabeza, casi como un beso ligero. O quizás solo me lo imagine ¿Por qué era tan amable? Antonio tenía razón, claro que había bondad dentro de él ¿Cómo es que no la había visto antes?
-Oye... solo por precaución, la próxima vez, mejor avísame si planeas salir tan tarde por la noche- me susurro Danny en mi oído, ni siquiera sé porque estaba el diciendo todas esas cosas, pero en ese momento yo agradecí tenerlo a mi lado, yo solo asentí con la cabeza a su propuesta. -puedes ir hacia donde quieras, pero sería más seguro que yo lo sepa.
Al cabo de un rato me quede dormida entre sus brazos, de alguna manera ahí me sentía... a salvo. No se si fue la vulnerabilidad de ese momento lo que me hizo sentir en confianza, pero simplemente se sentía bien tener un hombro en el cual apoyarte. Y Danny en ese momento, se estaba ofreciendo a ser ese hombro.