EL PASEO II

550 Words
Sin más sale del agua se pasa las manos por el rostro y pecho mientras me deja sin aliento y con la cabeza un poco confusa, toma sus cosas y extiende su mano hacia mi, la tomo sin ninguna duda, caminamos solo unos metros hacia abajo y el lugar menos profundo que prometo está ahí, es tan claro el pequeño estanque que se distingue el color de las rocas que forman el piso, es hermoso no tengo más palabras para describirlo mi actitud es la misma y la de Legol no cambia, él se sumerge al instante y yo solo introduzco los pies y me siente al borde, mi instinto me dice que me quedé dónde estoy pero el tener a Legol cerca y tan empapado hace que mi buen juicio se nuble ( primer error en una cadena interminable de errores, este paseo está lleno de errores). Me deslizó suavemente de la roca y primero confirmo la firmeza de mis pies antes de soltarme con lo cual Legol desprende una gran sonrisa, pero no se mueve de su lugar, doy varios pasos antes de que mi error me golpee en el rostro, la corriente que no se ve pero está ahi es muy fuerte y desestabilizar mi posición estable, por lo que mis pies dejan el piso y mi cuerpo se ve envuelto en las aguas, aguas que hace un segundo solo cubrían hasta la parte de arriba de mi pecho, ahora me cubren por completo, me lleno de pánico, el terror me llena y estoy a punto de empezar a enloquecer cuando siento que dos suaves manos me toman de los brazos y me levantan hasta acunar me en su pecho, mi cuerpo sigue luchando por lo cual le rasguño los brazos y un hombro, No hay palabras mientras me saca del río y me pone en un lugar seguro en la orilla, mientras se normalizan mis respiraciones, el se pasa las manos por el rostro en señal de descontento y observa con cuidado los rasguños que le hice. —lo siento— —lo siento—decimos en coro —señora, no sabía que…—no termina la frase y vuelve a pasar su mano por su rostro —no paso nada, estoy bien, te lo agradezco. ¿Podemos irnos ya?— Sin decir nada empieza a ponerse la ropa y yo lo sigo, cuando ambos terminamos me extiende nuevamente la mano y la tomo nuevamente disfrutando este sentimiento que temo más que a el agua del río. Salimos rápido de ese lugar, Legol aún tiene cara de culpable y veo como le dejé los brazos y me siento culpable ( no tengo mucho de ese sentimiento, no se por qué el los está despertando) —lamento haberte lastimado, realmente no quería dañarte, estaba aterrada— —no se preocupe, esto no es nada, he estado peor—dice esto con una sonrisa de paz que no se que más agregar a la conversación. Cuando llegamos a la casa ya está empezando a oscurecer, el tan esperado día de la feria de ganado en el kiosco es mañana y espero terminar con esto lo antes posible, estoy dejando que entren y se apoderen de mi sentimiento que deben quedarse dónde estaban antes de este viaje, bien enterrados.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD