El día comenzó como todos los días en este lugar, muchos sonidos animales, el calor subiendo la temperatura del lugar y todo el olor que desprenden las montañas al ser tocadas por los delicados rayos de sol, pero hoy hay una cosa en particular diferente, hoy me despierto con un olor a chocolate, sonrió ante la idea de poder tomar una taza más de ese espectacular elixir.
Bajo a la cocina siguiendo el olor y ahí lo encuentro, no se que está sucediendo conmigo, estoy empezando a pensar muy diferente a como lo hacía en casa, Legol está nublado mi mente con todos sus gestos, él en casa no demuestra nada, en lo absoluto y aquí es tan… tan humano, tan cálido, tan hermoso. Él está como siempre en la cocina, se gira y con una enorme sonrisa me da los buenos días y me ofrece como de costumbre chocolate, paso el resto del desayuno no solo disfrutando del chocolate sino también disfrutando la vista, él es exquisito, como se mueve, cómo habla, como me mira.
—hoy vamos a ir al kiosco, tenemos suficiente dinero para poder llenar está granja de muchos animales—
—si, pero no hay que exagerar, esto solo va a ser para dejar todo para que Luca empiece su vida, no vamos a dejarle un zoológico—
Legol rio con tal calma y satisfacción que lo único que pude hacer fue imitarlo.
En la tarde después del almuerzo salimos rumbo hacia el kiosco, al llegar Legol me tomo de la mano y se dirigió directo a la puerta del gran lugar, el lugar era un enorme salón blanco rodeado por ventanas que dejaban una separación de no más de tres metros una de la otra, el techo era alto y en forma de v invertida con tejas de color rojos. Adentro todas las personas que conocimos están llevando sus mejores animales para venderlos, no solo hay animales también una gran cantidad de productos del campo que se extienden por todas partes, la sonrisa de Legol es tan enorme que creo que va a romper su rostro en dos, parece un niño en una juguetería, no sabe dónde poner sus ojos, hasta que su atención es robada por un hermoso caballo n***o y a su lado una yegua gris. Lo llevo de la mano hasta el lugar donde se encuentran los animales y al lado lo que creo que es su dueño. El me mira con ojos de esperanza, no se para que podrían ser útiles los caballos, pero él es el que sabe de esos aspectos del campo.
El trato para comprar los caballos fue breve, aunque teníamos el dinero que pedían, Legol negocio y consiguió un precio más bajo, después de eso conseguimos 20 gallinas mas ( ya serían 40 las que tendrían la finca), conseguimos también un gran gallo colorido pero nuestra expedición para aumentar los animales no fue muy interesante, lo que si me tenía plena y plácida es tener a Legol tan cerca eso está dándome una sensación de seguridad, cuando él me salvó de las aguas, todo en mi ha cambiado, solo lo puedo ver con fascinación y eso no está bien, se que no me gustará, se que lo que me va a suceder me va a romper nuevamente el corazón y esta vez va a ser igual de malo.
Antes de salir agarro a Legol de un brazo y lo llevo a un rincón del gran lugar y empiezo a hablar en voz baja.
—me gustaría que Ana sea la que cuide la granja, ya sabes mientras viene Luca—
—si así lo quiere yo no tengo problema, sería bueno tener a alguien a cargo, hasta que Luca llegué—me susurro al oído, mi piel se erizo y mi boca se llenó de deseo, pero esquivé su mirada y me aleje.
!Mierda qué estoy sintiendo!.
El me agarra por la cintura y mi respiración se acelera y me tenso, escucho una voz a mi espalda , Legol me giro delicadamente para enfrentar a él hombre que nos está hablando.
—señor y señora Malle— él hombre que nos habla es un hombre ya canoso entrado en años con su rostro ya golpeado por el sol y el trabajo, Legol me sostiene a su lado y me abraza. Mi mente vuela.
— quisiera invitarlos a la fiesta que se celebrará esta noche aquí mismo, es tiempo de cosecha Y nos gustaría que celebrarán con nosotros—
—sería un placer pero...—contesta Legol con rapidez, apretó su mano y el dirige su atención a mi
—cariño quisiera asistir—digo con tono dulce, Legol devuelve mi apretón y sonríe
— claro estaremos aquí en la noche,¿ debemos traer algo?—
— solo su agradable presencia—Legol aún sale llevándome sujetada de la cintura, solo me libera al llegar a la Moto.
—señora, usted desea acompañarme a la fiesta— termine por decir
— si, me gustaría ver esas fiestas que se celebran aquí, tu solo hablabas de eso cuando veníamos aquí—sonríe y me lleva a la casa. Yo por mi parte estoy planeando como asesinar a el esposo de Ana y calmar mi hambre que está volviendo a sentirse insoportable.