FIESTA

3649 Words
"La ropa es importante" esto era algo que me decía Kavan ( odio recordar cosas que él me enseñó que aún uso, lo odio) siguiendo esta frase de mi amado creador (jumm amado), busco en mi maleta un atuendo que pueda ponerme para el evento en cuestión, si traje un hermoso vestido de fiesta pero creo que sería demasiado, tengo la tentación de preguntar a Legol que puedo usar sin desentonar pero no me atrevo, sigo mi búsqueda hasta encontrar un conjunto hermoso, coqueto y fresco, (aún de noche el calor aquí es grande) el conjunto consiste en una camisa con la espalda descubierta y una falda pantalón corta que solo llega a la mitad de mis muslos, combino todo con unas delicadas zapatillas de atar, recojo mi cabello a un lado con una delicada trenza que solo recoje la mitad de mi cabello, el maquillaje y yo no somos amigos por lo cual solo coloco en mi rimel y un poco de labial(rojo obvio para disimular el color de la sangre que beberé hoy). Cuando mi atuendo está listo bajo al primer piso para buscar a Legol, él está muy guapo sentado en el l sofá n***o de la sala leyendo algún libro ( no es el mismo de la noche pasada) llevaba una camisa de manga corta de color rojo encendido que hacía ver su piel blanca más atractiva, un jean azul profundo y unos zapatos negros en los cuales no indague mucho, su atuendo estaba perfecto solo lo arruinaba las marcas que mis uñas habían dejado en sus brazos, al sentir mi presencia levanta la vista y su rostro dibuja una expresión desconocida para mí, está entre el deseo, la fascinación y el encanto tierno, las comisuras de sus labios se levanta en una tímida sonrisa, se levanta del sofá y acercándose a mí dice. —se ve usted muy hermosa está noche, creo que seré la envidia de todos los hombres del lugar— —no digas tonterías, aquí hay mujeres mucho más hermosas— (estoy segura de ello, pero su cumplido me tiene fascinada). — sigo pensando que es usted la mas bella hoy, y apostaría que el día de mañana también— —no digas esas cosas—dije sonrojada —y salgamos de aquí antes de que pueda arrepentirme— Sin más , aventó el libro al sofá y tomo mi mano en volada para salir por la puerta, no quería que llevase la moto, estaba segura de que el alcohol estaba invitado a la fiesta y no quería que sucediera un desastre, así que caminamos. En el trayecto pude divisar por dónde podía llegar a un lugar parecido a un risco para poner mi plan en marcha ( el esposo de Ana moriría hoy y yo cenaría bien eso era lo único que tenía seguro para esta noche. Mi buena vista me permitió ver también la forma de llegar al risco por una pequeña ruta transitada). Legol seguía guiándome de la mano y sentía su mirada con frecuencia en mí, intente no ponerle atención mientras seguía pensando en cómo lo haría, ( tengo hambre). Llegamos luego de 10 minutos de caminata a un paso nada lento, Legol llegó con la camisa pegada a la espalda, yo por mi parte me había permitido bajar mi temperatura corporal para no sentir calor ( eso era una de las cosas que mi condición de monstruo me permitían hacer, yo estaba casi helada) Legol me miró antes de entrar y me preguntó si me encontraba bien, supongo que se preocupo por mi temperatura, mi mano al tacto debía estar muy fria, pero al ver que le sonreía y que asentía con la cabeza, volvió a si estado de tranquilidad. Al entrar lo primero que hice fue revisar si Ana y su esposo sé encontraban, vi la pobre mujer más maquillada que de costumbre, con su bebé en las manos hablando tranquilamente con otras dos mujeres que se estaban sentando en la misma mesa, Legol me arrastró al lado contrario dónde se encontraba una mesa con dos enormes sillas ( las sillas eran tan altas que no podía poner mis pies en el piso y subir y bajar de ellas era una odisea, sabía que Legol me tendría que dar la mano muy frecuente y eso me emocionó), como lo imaginé Legol tuvo que ayudarme a subir a mi asiento. Las bebidas alcohólicas me gustan pero no las controlo, por lo que intento en lo posible evitarlas, tenía un plan que seguir y con los sentidos algo dispersos no lo lograría con impunidad, estaba ansiosa el idiota ese no llegaba y Legol no hacía más que preguntar qué me sucedía y si deseaba irme hasta que mi mal humor y mi apetito le contestaron . —puedes dejarme en paz un momento, intento concentrarme— Después de eso solo se dedicó a llenar mi vaso de refresco y mirarme de vez en cuándo a la espera de mi petición de retirarnos ( Lo conocía , él lo esperaba). —Legol, me ayudas a bajar—dije en vos alta, la música de la región estaba llenando en ambiente de cumbias y pasillos bailables, el hizo el intento de levantarse peor lo frene con los manos en sus muslos mientras negaba con la cabeza, él se ruborizo, ya mi víctima estaba en el salón, solo debía salir con él o detrás de él, lo que sucediera primero, se encontraba mortificando a su dócil esposa quien desde que llegó solo bajaba la mirada al suelo y se estremecía cada vez que él se le acercaba, ( esto se terminaría hoy). No tuve que esperar mucho, él quebró una botella, le gritó a Ana y salió airado por la puerta, di un vistazo en dirección a donde se encontraba sentado Legol y lo vi hablando muy enérgicamente con dos hombres jóvenes, tome eso como una gran oportunidad, salí siguiendo a ese hombre quien no se percató de mi presencia, se alejo lo suficiente del kiosco como para que la música se empezará a dispersar y a confundir con el sonido del bosque que nos rodeaban, deje que mis pasos se empezarán a escuchar y cuando el volteo en guardia solo me vio a mí ( recordemos que no puedo intimidar con la estatura y el porte que tengo),me sonrió coqueto y se dirigió a mí — belleza, ¿ Estás pérdida?, Te ayudo a llegar a algún lugar— dijo mientras me devoraba con los ojos — si, gracias, muy amable de tu parte—mi acento se hizo notar de inmediato. — no eres de aqui ¿Cierto?, Debes ser la esposa del nuevo dueño de la fraguita—( la fraguita era el nombre de la casa de campo donde estábamos quedándonos y que pronto heredaría Luca) —si, yo soy Lis, no tuve el placer de conocerlo ¿Usted es?— simulando una elegancia inexistente en tan miserable patán, se acercó a mi y me estiró el brazo , yo lo apreté y el restregó sus dedos por mi dorso,( eso lo hacía Kavan) me estremecí. —son Juan Andrés , soy dueño de una casa a dos lugares de donde usted se encuentra instalada, mi esposa es la señora Ana , creo que a ella si la ha visto antes— —si conocí a Ana—y también el dolor que tu le provocas. —permítame guiarla, supongo que debe ir de regreso a casa— no pregunto , afirmó. — si, no conozco muy bien como caminar en este lugar, me temía que tendría que esperar a que amaneciera para regresar al camino correcto— — aún quedan caballeros, permítame guiarla—y con un movimiento en su mano me ofreció adelantarme, a cada paso podía sentir sus ojos en el borde de mi falda, llegamos a el lugar donde él me dirigió, ( era muy cerca al risco donde yo lo deseaba llevar) el lugar estaba solo así que me prepare para iniciar mi estrategia. — lo siento, no conozco este lugar como usted, pero…¿Está seguro que es el camino correcto?— fingir inocencia con mi rostro y estatura es fácil —claro, solo unos metros más y verá el camino principal— Seguimos en silencio hasta llegar a la punta del risco, estaba muy lejos de todo, oscuro y era un lugar donde alguien podía pedir ayuda y nadie escucharía o llegaría a tiempo para ayudar, eso era lo que yo necesitaba y por como él me está mirando, supongo que el también deseaba un lugar en donde tenerme a solas, disminuyó la velocidad de mis pasos y siento que él se me acerca con paso firme, su olor a tabacos y sudor rancio se mete en mi nariz y sin previo aviso se abalanza sobre mi, me sujeta por la cintura , inmovilizado en su agarré mis manos. —¡esto te va a gustar!—dijo excitado ( puedo sentir su erección en mi vientre.) No contesto pero dejo que mi rostro muestre el miedo que no siento. — ¿Que vas a hacerme?, Por favor no—hago la súplica, solo para que él se crea que me venció, sin percatarse de mis intenciones, comienza a deslizar sus manos y afloja su agarré de mi, tomo esto como una señal, arqueo mi cuerpo y en un rápido tirón le golpeó el rostro con mi cabeza, me suelta solo de uno de sus brazos para ponerlo en su rostro, —¡ya verás perra!,¡ A mí no me golpea una mujer!— su grito en un lamento herido de su orgullo, yo sigo teniendo la ventaja, junto mis manos en la de él que aún me sujeta y la tuerzo hasta que con un amplio crujido fracturo sus huesos, el grita y maldice por lo alto, sus alaridos retumban a nuestro alrededor. Sonrió ya él está sintiendo dolor y solo estoy comenzando. Me acerco a él mientras acuna si mano fracturada en su pecho, me mira más con odio que con dolor, pero se que le va a doler. Me acerco más a él con mi sonrisa asesina, sabe que esto no debería estar sucediendo, yo debería estar golpeada y suplicando que se detuviera,( sé cómo piensan los golpeadores, Kavan me enseñó muy bien todas esas facetas), me acerco aún más a él , de repente saca su mano buena y golpea mi rostro, por un momento no siento nada pero de repente el golpe empieza a registrarse con dolor en mi mejilla derecha, al tocarme siento un pequeño corte y la estela de sangre que lo precede ( este maldito debe tener algo de plata y me golpeó con ello, la plata si me lastima, enserio, por decirlo así) —mierda —me quejo, él ríe y me dice — crees que me voy a rendir sin luchar ¡Perra!— Se que no se va a dejar fácilmente, por eso tengo que hacer esto rápido y fácil, me adelantó y le golpeó la cara y después de verlo escupir sangre mi adrenalina se dispara, me acerco para patearlo, él en un intento de salir me empuja y corre, sonrió, eso es lo que yo quería, lo sigo a toda velocidad adelantando me a su camino de huida, se sorprende y el miedo empieza a verse en su rostro. —¿Quien eres ?, ¿ Que quieres de mi?—pregunta aterrado —soy una ángel, ¿No lo notas?—me acerco a él y le tocó la frente con mis dedos, ahí puedo sentir que su terror está en la cúspide, no se puede ni mover, le sonrió con suficiencia mientras vuelvo a pasar mis dedos por su frente, suspiro al sentir mi comida favorita próxima a ser devorada. Intenta de nuevo correr pero sigo siendo más rápida y le cubro el paso. —¡quítate!—grita desesperado. Muevo mi dedo en forma de negación, y me acerco más a él. —no me puedo ir de aquí, aún tengo que comer—y hago un puchero — tengo hambre—está afirmación lo asusta más y cuando intenta correr cerca del risco, simplemente tengo que empujarlo un poco, pierde el equilibrio y cae por el lugar donde yo tenía previsto que lo hiciera, la carcajada que sale de mi retumba en los árboles cercanos, al escuchar el golpe de su cuerpo contra las rocas y el suelo , me apresuro a bajar a dónde se encuentran, está casi muerto, apenas respira, su cuerpo está contorsionado, sus brazos están en ángulos irregulares y su pierna izquierda llega hasta su cintura, su boca despide sangre y sus ojos y oidos se ven reventados, mientras aún logra enfocar sus ojos en mi ,así que sacó la pequeña navaja que apenas es más grande que una aguja ancha, la llevo a su cuello y después de hacerle un orificio, acerco mis labios y tomo toda la sangre que puedo, cuando estoy satisfecha, me alejo y limpio mi labial de su cuello y en un ágil movimiento le fracturó el cuello, suspiro ya satisfecha. Camino más a prisa, reviso mi ropa y labios en la casa. tuve que regresar a ver qué había sucedido con el golpe que ese hombre me dio en la cara, me veo en el espejo y solo veo una línea de sangre pequeña en mi mejilla , por debajo del ojo, no está mal, me sacudo la ropa y vuelvo a caminar hacia el kiosco. Legol está en la puerta, con Las manos en la cintura y una expresión de incertidumbre, al verme se relaja y sonríe, camina rápido hasta alcanzarme y sin previo aviso me abraza, mi corazón late con fuerza y solo puedo imaginarme algo más. Correspondo a su abrazó y aspiro profundamente, mis pulmones se llaman de su aroma, es tan exquisito, huele a hierba buena y menta, y a él, tanto a él que me mantengo en el lugar un buen tiempo. Al alejarse de mi Legol me observa. —desea irse ya , señora— — no, apenas inicia la fiesta—digo con una sonrisa en la cara—¿tu te quieres ir ya?— —si usted se desea quedar, yo encantado de acompañarla— De la mano entramos nuevamente al kiosco, este está ahora lleno de gente alegre y bailarines por doquier, la alegría de siente en el aire, me preguntó¿ Cuánto tiempo se demorarían en encontrar el cadáver de Juan Andrés?, Despejó mi mente de ese pensamiento y me dedico a disfrutar, Legol está a mi lado y las mariposas en el estómago se han convertido en enjambre de abejas y deseo esa emoción que siento al verme al lado de Legol, el alcohol es una buena opción ya que termine mi tarea, estoy satisfecha y puedo dejar de preocuparme por todo un momento. —Legol ¿Que estás tomando?— —cerveza , ¿desea una?— —por favor, y sácame a bailar de camino— Los bailes se hacen íntimos , muchos más íntimos, lentos y sensuales y con el pasar de las canciones, me acerco a su cuello, tomando en mi memoria su olor para tiempo venideros, no sé cuanto pueda durar está experiencia y por eso me sigo acercando a Legol. Me vuelvo atrevida, jamás había estado tan rodeada de paz y alegría, quiero solo estallar y sonreír hasta que el rostro duela, quiero besar a Legol. Bailar es fácil, tomó mucha cerveza, es refrescante y me pone feliz( no sé si es el alcohol, Legol o el ambiente), de un momento a otro, dejo que mis instintos surjan , me pongo en la punta de mis pies y halo su cabeza hacia mi y lo beso, mis labios tocan los suyos y la necesidad de que él actúe se hace presente y mi anhelo se convierte en desesperación, pero él reacciona tarde pero responde a mi beso, es tan placentero, su sabor es igual que su olor, a menta y hierba buena, me estremezco y deseo seguir, pero Legol lentamente se aparta de mi, al abrir mis ojos observo que el tenía los suyos cerrados también, suspira fuerte y perpadea para volver a su estado normal, sonríe después de unos segundos, mi estómago está inquieto, mi corazón quiere escapar de mi pecho y solo quiero besarlo más. —¿que fue eso señora?— —quería hacerlo, ¿Te molesto?—en lo absoluto, solo desearía que estuviera en sano juicio, pero yo no tengo problema con besarla, yo deseaba hacerlo- Con esta respuesta me lancé a sus labios y lo volví a besar con un deseo feroz que solo conocí una vez , pero que no se sentía de esta manera, el respondió el beso y me acerco a su pecho y cubrió mi cintura con sus manos, me aleje un poco para verlo, su risa se extendió lentamente en su rostro y abrió lentamente los ojos, le sonreí y empecé a masticar la goma de mascar que estaba en mi boca. Un momento… yo no… tenía goma de mascar en la boca. Legol me soltó y me miraba expectante para ver qué hacía, me reí un poco. —¿Podemos ir a la casa?— — ¿Está cansada señora?— —no, pero quiero estar lejos de aquí, contigo.— No parpadeo, se quedó atónito, así que lo jale un poco para que empezará a caminar, avanzó lento, sacando de su bolsillo una nueva goma de mascar, el olor a hierba buena y menta lleno mi mente y suspiré, él me alcanzó y me rodeo con sus manos. —señora,¿ usted se encuentra bien?— —si— No quería hablar solo quería dar rienda suelta a todo lo que yo sentía cuando él se encontraba cerca de mi, solo había sentido esto cuando Kavan me estaba cortejando, hace tanto, tanto tiempo, y después de como terminó siento miedo de lo que pueda suceder, pero tengo más deseo que miedo . Llegamos a la casa en silencio, Legol pasa a mi lado y llega primero a la puerta , la abre y me invita a pasar, se que también él está asustado, lo siento y se ve en su cara ya que su máscara de seriedad volvió a salir . En silencio se dirige a la cocina, ( se que él se siente más cómodo en la cocina ), no lo dejo escapar, lo tomo de la mano y lo tiró hacia mi y lo beso, el cede a mi beso y me abraza nuevamente acercándome a él, mi corazón palpita, mis manos tiemblan y no se que puedo hacer con todo lo que siento, el beso se extiende y se profundiza, quiero que todo evolucione, que se mueva, que pase algo más, ( no me atrevo a hacer el siguiente movimiento, este es un terreno en el que solo he tenido experiencia de ataduras, golpes y dolor), Legol recorre mi espalda con sus manos. —¿vamos a mi habitación?—pregunté alejando un poco mis labios de los suyos. —señora, ¿ Está segura?, Usted no parece estar muy bien— —solo quiero tenerte a solas, si no es muy atrevido de mi parte pedirte eso— —señora—rio bajo —yo deseo estar en esa habitación hace un año, usted me encanta y es Fascinante usted para mi…— Lo silencio con un beso nuevamente, él acerca a mi y me acuna en su pecho, parezco una niña en sus manos, me siento tan amada y protegida que solo puedo esperar que no se termine nunca. Sube conmigo a la habitación y entre besos nos recostamos en la cama, sin dejar que los besos se detengan, mis manos se mueven por sus brazos, sus anchos hombros y su amplio pecho, pero cuando mis dedos encuentran la parte baja de su camisa y tiro de ella, Legol deja de besarme y sujeta mis manos, estoy confundida y en llamas, ¿porqué no me deja seguir?. —señora, se que está deseando esto, yo también la deseo, pero no quiero que cuando amanezca usted esté arrepentida por lo que sucedió— Me quedo mirándolo, no lo entiendo ( ¿de qué puto siglo es este hombre?). El reconoce mi intriga y vuelve a hablar —señora, si usted después de dormir dos o tres horas sigue en esa línea de pensamiento, le aseguro que no la dejaré levantarse de la cama por dos días, será mi prisionera y le aseguro que todo lo que tenga en mente se lo convertiré en realidad— Sonrió ante esa propuesta, se que mis pensamientos no cambiarán en tres horas y si el promete dos días de sexo yo aceptaré el trato gustosa. —si duermo tres horas, ¿me hará el amor?— — con todo lo que siento por usted, pero descanse y en tres horas retomamos está conversación, ¿Le parece?— Asiento con la cabeza y él sonríe, intenta salir de mi cama pero lo sostengo del brazo —si quieres que duerma, tú vas a quedarte a dormir conmigo—es más una orden que una afirmación, él sonríe tranquilo y sin más se siente en el borde de la cama, se quita los zapatos, las medias y luego se dirige a mis pies y también los descalza, se recuesta a mi lado y antes de que me enteré me besa de nuevo pero con mucha delicadeza. —bien, ahora a dormir señora— —tres horas—puntualizó —tres horas—él confirma Rápidamente arreglo mi despertador integrado y sin más me desconecto, no sin antes escuchar a Legol decir. — solo con este momento me hace un hombre infinitamente feliz— Me duermo.
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