Pov: Jazmín Fuentes Sus cálidos besos paseándose por mi mejilla, por mi hombro y entrometiéndose en mi cuello me hacen sonreír. — Liz… —sigue besándome con tal ternura, que siento es el mejor despertar. — Despierta, mi florcita —me abraza pegándome a su cuerpo que parece emanar calor siempre. — No sé cómo no te da frío en la noche, está helando —sigue esparciendo besos por cualquier lugar de mi rostro. — Siempre estoy caliente, amorcito —lo abrazo por el cuello. — Diría que me molesta, pero no lo hace, me gusta —abro mis ojos y lo beso—. Buenos días, mi Liz —sonríe. — ¿En algún momento me despertaré y cuando te mire dejaré de pensar que eres hermosa? —es un dulce, es tan tierno, que no puedo dejar de sentirme perdidamente enamorada de este hombre. — Espero que nunca —me apri

