Pov: Lizandro Beltrán ¿Era muy difícil que mi obsesión no fuera una mujer tan complicada? Imposible. A mi jodida vida tenía que llegar una así: divina, hermosa y tan difícil como todo. ¡Me encanta! Esos pasos de tortugas que doy hacia ella son a cada segundo tan llenos de emoción, aunque cuando la veo mirarme de ese modo, solo actuaría por instinto dejando salir este fuego que me consume y cogérmela con tantas ganas. «Ni un beso y tú quieres cogértela» Perdón por no tener decencia, claro; primero la beso, luego me la cojo. Estoy mal, muy mal y creo que ni siquiera estoy midiendo lo que hago. Yo solo quiero probarla, solo una pequeña probadita y me conformaría. Sé que ella lo quiere, me mira con sus ojos dilatados y cree que no noto como de reojo ella parece imaginar cosas.

