Capítulo 24

1243 Words
Capítulo 24.- Valeria Peña Madrigal Puerto Vallarta, Jalisco, México Teníamos que ir con toda la seriedad del caso, y si algo no me gustaba también se lo haría saber, los dos teníamos que quedar conformes. –Claro, Alan. Alan caminó un rato conmigo en la playa y después yo volví a mi departamento y no estaba Dex, eso era lo mejor. No quería verle la cara, no después del problema que tuvimos por culpa de la infeliz de Silvana. Me fui a trabajar al canal llegada mi hora y Luis, fue por mí para que fuera a arreglar un poco el vestuario del presentador, odiaba tener que estar cerca de Raymundo, pues nunca dejaba de acosarme. –Valeria, mi tío te necesita para lo del vestuario de Dex, me pidió que llevarás unas dos camisas diferentes – Luis me explicaba – Es que la que lleva puesta, no se ve bien en la cámara. ¿Y qué hacía Dex en el lugar de Raymundo?, había escuchado que solo iba a ser por aquella vez que no se había presentado por estar enfermo y ahora resultaba que otra vez. – ¿Dex? Pensé que hoy, ya estaría de regreso Raymundo – Dije extrañada – No puedo creer que tu tío le vaya a dejar el programa a Dexter. Aunque no lo había hecho nada mal, estaba segura de que eso ya no le había gustado a Raymundo, pues ya llevaba algún tiempo en el puesto de presentador estrella, eso debió dolerle en el ego, ya que era más grande que él. –Sí, yo tampoco lo creía – Dijo Luis mientras caminábamos para ir con Dex – Es que el rating superó tres veces el de Raymundo y las mujeres en r************* , piden a Dex, lo piden como unas locas desesperadas. Era el colmo con Dexter, encima de todo ahora había llegado de empleado hasta ser un conductor del canal, qué suerte tenía ese improvisado de escaldar peldaños a pasos agigantados, hacía que sintiera hasta una especie de envidia horrible hacia él. Llegamos Luis y yo con Alan y me pude dar cuenta de que la camisa de Dex, no lucía bien, entonces me acerqué a él. –Dexter, te he traído tres opciones más de camisas para combinar con tu pantalón. Elige alguna, para poder ajustarla – Le hablé en tono profesional – Creo en mi opinión que la camisa azul rey es la mejor. Esa era la que combinaba a la perfección con sus hermosos ojos, era un hombre que sabía lo que tenía, y yo una tonta que se había dejado engañar por esos ojos y esos labios tan provocadores, pero eso ya se tenía que acabar, ya no debía pensar más en él. –Entonces la camisa azul rey, Valeria. Tú eres la diseñadora de vestuario – Me dijo haciéndome sentir escalofríos – Me la pongo y la ajustas. Su voz penetraba mis sentidos, era como si estuviéramos los dos solos en una situación en particular, como si estuviéramos en una habitación, listos para hacer lo prohibido, tuve que darme un golpe mental, para poder así regresar a la realidad. –Toma, puedes cambiártela aquí mismo. Pásame la otra, por favor. Dex se quitó la camisa que llevaba puesta y me hizo que me quedara hipnotizada al ver ante mis ojos, ese cuerpo perfecto que yo tuve la dicha de tocar aquella noche, cuando casi pasaba todo entre él y yo. Menos mal que no llegó a pasar nada o ahora, no tendría ese trato que me arreglaría la vida para siempre con Alan. –Así está mejor, Dex – Aplaudió Alan – Valeria, acomódale un poco más de los lados y quedará perfecto. Alan se había acercado demasiado a mí, lo sentó como si estuviera marcando su territorio, y no se lo iba a reprochar, tal vez se había dado cuenta de que casi me como con los ojos a Dex, debía dejar todo en claro de que no había ningún problema. –Claro, Alan – Le guiñé un ojo – Así está mucho mejor. –Por eso te tengo – Alan besó mi mano y vi que a Dex, eso le molestó – Por ser una mujer visionaria en la moda y bellísima. Alan estaba demostrando ahora abiertamente sus intenciones, pues había demasiado en juego, y aunque no era una competencia, él llevaba todas las de ganar, aunque el mejor cuerpo lo tenía Dexter. –Favor que me haces, Alan. Si ya no me necesitan, me voy a mi lugar de trabajo. –Eso ha sido todo, Valeria. Puedes retirarte. Me fui a mi lugar de trabajo y al poco tiempo, Luis regresó allá conmigo y yo sabía lo que quería, saber si entre Dex y yo había pasado algo, porque lo conozco y sé cuando tiene las ganas de preguntarme algo, además me había quedado como una tonta viendo el torso desnudo de su amigo. –Valeria, dime algo ¿Tú y Dex, se gustan? – Luis conmigo siempre es directo – Es que me pude dar cuenta, que no le pareció cuando mi tío ha besado tu mano y aquí entre nos, Dex me dijo que le gustabas desde antes de entrar al canal. Yo lo iba a negar todo, no iba a asegurarle nada de eso, que se quedara con lo que le había contado Dex, ahora mi mira era hacía otro lado, Dex tenía que seguir con Silvana. –Qué raro, yo lo vine a conocer aquí en el trabajo – Dije negando haberlo visto antes – A lo mejor Dex, me confundió con alguien. Eso puede pasar. –Está bien, Valeria, si no me quieres decir no hay problema – A Luis se le bajó un poco el ánimo – Pensé que nos podíamos contar todo. No le podía estar contando todo eso, ahora que ya había llegado a algo con su tío Alan, no le fuera a contar que ya había visto a Dex, antes de que él ingresara al canal, Alan pensaría que yo lo había metido a la fuerza y que traíamos lago entre manos, pues mucha casualidad que estuviéramos en el mismo departamento. –Luis, ahora que lo mencionas yo creo que Dex tiene muchos líos con mujeres. No estás para saberlo, pero el viernes estaba en prácticas sexuales con Silvana en el departamento y además siempre le habla una señora muy guapa llamada Ava ¿Tú la conoces? Luis se empezó a reír y a mí me molestó. Toda mi vida he sido la burla de la gente por ser pobre, por no tener en que caerme muerta y ahora hasta alguien a quien yo consideraba un amigo muy especial para mí, se da ese maldito lujo de reírse de mí. Era el colmo total y rotundo con Luis. –Sí, conozco a Ava y es más hermosa en persona, pero ella no es competencia para ti – Declaró Luis – Ella, es la mamá de Dex. ¿Qué? Yo había pensado todo este tiempo que Dex, tenía una relación con esa señora y resulta que era su madre, ahora si me había quedado como la tonta que era, de seguro Dex, se había estado burlando de mí y no me lo había aclarado, no se lo iba a perdonar yo pensando que la señora de seguro le pagaba todo, como lo que iba a suceder con Alan y conmigo, que la señora era su Sugar Mommy.
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