Capítulo 11

1189 Words
Capítulo 11 Valeria Peña Madrigal Puerto Vallarta, Jalisco, México Dex se salió del departamento y yo, ignoré a dónde se fue y tampoco era que me importaba, pero ya veía por dónde iba la cosa, al parecer a él le gustaba vivir de las señoras mayores y ahí para nada entraba yo. Porque creo que era menor que él y yo, dinero no tenía para estar manteniéndolo. De todos modos, como ya le había dejado claro, él a mí no me interesaba en absoluto y podía irse a dónde quisiera, era libre, así como yo también lo era. Tardé un poco en conciliar el sueño, hasta que finalmente lo logré y al día siguiente un delicioso aroma proveniente de la cocina, me hizo levantarme y abrir muy bien mis ojos, salí de mi recámara para darme cuenta de que lo que pensé era real. Mi compañero de departamento estaba en la cocina en su elemento, el aroma que desprendía lo que había preparado me despertó por completo, no era mentira lo que había dicho que sabía cocinar y eso me convenía, iba a tener a un chef en el departamento. Aunque, por otro lado, no podía crear falsas esperanzas. —Hola, Valeria — Me saludó Dex con una hermosa sonrisa — Siéntate por favor. Para compensarte por todas las molestias de anoche, te he preparado el desayuno. Supongo que tienes hambre, ya que anoche no cenaste. Desde luego que tenía hambre, había sido una inconsciente al no ir ayer a cenar con Dex, en primera porque él estaba invitando y en segunda porque a mí no me tenía por qué interesar si se gastaba el dinero de esa señora o no, eso ya era su problema no el mío. —Hola, Dex — Le sonreí — Muchas gracias por esto, pero tengo que irme a la academia o no llegaré a tiempo. Me tomó del brazo, y sentí una corriente en el lugar donde me tocó, me ayudó a sentarme, retirando la silla del pequeño comedor y yo no me opuse y me senté, esperando a ver qué era lo que había preparado que olía tan delicioso, no iba a desaprovechar esta oportunidad, aunque fuera solo por hoy. Estaba en una contradicción, quería que preparara las comidas y a la vez no quería acostumbrarme, esto era todo un caos en mi cabeza. —No te puedes ir sin desayunar, mejor no hablemos y desayuna algo. Luego, haremos las reglas de convivencia del departamento, sí eso te parece bien. Me puse a desayunar, sin responderle nada a Dex y él hizo lo mismo. Ambos teníamos hambre y el chico sabía cocinar, lo que había preparado estaba muy bueno y podría acostumbrarme a desayunar bien, pero deseché la idea. Estos huevos con tocino y cebolla, estaban como de restaurante. Él cocinaba rico, pero era solo mi compañero de departamento y de trabajo y yo, tenía que centrarme en Alan. Dex, además estaba demostrando ser muy raro, ahora hasta quería hacer reglas de convivencia en el departamento, pero no estaba a tiempo de discutir, tenía apenas el tiempo justo para lavarme los dientes, darme un baño rápido y salir corriendo a tomar el camión para irme a la academia, no me podía estar demorando en una discusión. —Gracias por el desayuno, Dex — Agradecí — Me tengo que dar prisa, porque si no llegaré tarde a la academia. No quería ser grosera, pero el tiempo lo tenía justo, no iba a poder lavar los platos en pago por haberme atendido de esa manera tan educada, y por haber pensado en mí al hacer suficiente desayuno para los dos. Vería la manera de ir a comprar algo de despensa, para que pudiera alcanzar, yo no iba a gastar en pedir comida o ir a algún restaurante. Bueno él también iba a tener que cooperar si era que se quedaba aquí. —Claro, Valeria. Adelante, no te preocupes por mí. Yo levanto esto. Como había dicho antes, no me iba a dar tiempo de nada y mejor que él se ocupara de eso, ya que ahora él no iba a ir a trabajar. Yo era la que tenía que llegar temprano a la academia o estaría en problemas, no podía faltar a ninguna clase bastante que me costaba pagar el semestre. —Gracias. Le di un beso en la mejilla como agradecimiento, su piel era suave como la seda y el chico estaba guapísimo, podría tumbarle el trabajo a cualquiera de los modelos, de los segmentos de moda del canal y si yo lo pulía un poco con mis diseños, se iba a ver más guapo. Estaba segura que él venía de otro lugar, pues nunca había visto a nadie como él. Me apuré a hacer mis cosas y después salí de prisa para irme y Dex, se encontraba en la sala. —Te acompaño, Valeria — Se ofreció — No tenemos trabajo hasta más tarde, así que puedo acompañarte. Estaba listo para salir, pero yo no necesitaba que me acompañara y además me imaginaba que él se querría ir en taxi y yo no tenía para pagar mi parte, no iba a desperdiciar mi dinero en eso, tenía que ahorrar cada peso, y si mi destino era ir en autobús por un tiempo, me iba a tener que aguantar hasta que estuviera con Alan, él me compraría un auto para que yo ya no tuviera que pasar por eso. —No muchas gracias, nos vemos más tarde, tengo que correr. No le dije más nada y salí corriendo del departamento hasta la parada del autobús, que de milagro lo alcancé. Odiaba este maldito camión mugroso y no tener un chofer como Larissa, para que me llevara a todas partes. Por cierto, con todo este asunto de Dex, ya no llamé a mi amiga y ahorita, no me iba a acabar el drama con ella del motivo de no llamarla. Llegué barriéndome a la academia y apenas logré entrar a nuestra primera clase del día antes que nuestra estricta profesora. —Hola, Val — Me susurró Larissa — Pensé que no ibas a llegar. Tendría que inventarme algo de nuevo pues, aunque llegara un poco tarde, siempre estaba primero que muchos. Así que esta vez, si por poco me quedo fuera del salón de clases, ya se me estaban acabando las excusas, esto de estar en esta situación era de verdad preocupante y se me iba a caer el teatro tarde o temprano. —Hola, Larissa — Respondí — Se me hizo tarde, al chofer se le ha pinchado un neumático. La clase dio inició y ese día teníamos pocas horas, por lo que ya no hablamos nada más con Larissa hasta la hora de la salida. Me sentía mal por no haberla llamado ayer, pero era lo que era y no me podía arrepentir de no haberlo hecho. Me quedé sentada en mi lugar recogiendo mis cosas y muy preocupada, pues en esta semana, íbamos a necesitar de una tela muy cara para confeccionar unos trajes sastre para dama y no tenía para comprarla. Larissa, se acercó a mí para irnos juntas.
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