Capítulo 21

1214 Words
Capítulo 21.- Dex DeCostello Puerto Vallarta, Jalisco, México Valeria se veía hermosa hace un rato cuando dejó el departamento y eso me intrigó, pensando más que nada con quien se pudo haber ido tan preciosa y muy arreglada. Lo peor del caso era que yo no podía ni averiguarlo, porque Silvana estaba conmigo en el departamento y eso hacía que yo no pudiera hacer nada, absolutamente nada y, ya que estaba atado de manos, iba a disfrutar de Silvana, no me costaría trabajo hacerlo era una señora casada, pero muy guapa. —Dex, no le prestes atención a Valeria, ella es una pesada que siente que no merece la vida que tiene aquí en el canal—Dijo Silvana—Mejor, vamos a aprovechar que estamos solos y que tenemos el departamento para nosotros. Teníamos que aprovechar ahora que no se encontraba Valeria, esperaba que no se devolviera por algo que haya olvidado, ya que vi que llevaba prisa por quitarnos de su vista. —Esa voz me agrada, sería pecado el no disfrutarte Silvana—La atraje hacia mí—Estás muy guapa y me incitas a todo. Se veía que tenía mucha experiencia en esto, pues ella prácticamente fue la que me sedujo a mí, aunque yo no había dado ni un paso hacia ella, llegó solita por así decirlo, no tuve que mover ni un dedo. —Hazme lo que quieras Dex, yo te puedo enseñar muchas cosas y tú me puedes dar un segundo aire, ambos salimos beneficiados. Silvana se soltó de mis brazos y se empezó a desnudar sensualmente ella sola ante mi mirada de incredulidad, no pensé que ella por ser una señora ya más grande fuera a ser capaz de ser tan desinhibida, entonces, recordé lo que me dicen mi tío Philip y mi tía Ary que los 40s son los nuevos 20s y aquí estaba yo con una señora de las cuatro décadas, dispuesto a darle lo que se merece una hembra de esa magnitud. —Wow, qué hermosa eres Silvana—Me quedé mirándola un momento—Claro que te daré lo que mereces y lo que ambos estamos necesitando. Yo ya llevaba un tiempo sin probar las delicias del sexo y como Silvana estaba dispuesta, yo no iba a desaprovechar ninguna oportunidad que me brindara, las mujeres siempre venían a mí sin necesidad de estar yo buscándolas. —Esa tonta de Valeria, no sabe de lo que se pierde—Dijo Silvana—Si yo viviera aquí contigo, no dormiríamos nunca. Ven acá, Dex. Esa mujer era un fuego andante, me sedujo con su desnudez y después con todo lo que me dijo, se colgó de mi cuello y devoró mi boca con sus experimentados labios, pero se topó con que los míos tampoco eran muy inocentes que digamos y le robé varios apasionados besos, no fue como con Valeria, pero la señora tenía lo suyo y quería dármelo todo a mí y yo me iba a dejar querer y de paso iba a disfrutar, yo necesitaba mujer y ella por lo que se veía necesitaba hombre. —No esperemos más, ya hazme lo que tanto queremos los dos—Me dijo jadeando y yo amaba ver que me rogaran así—Por favor, no me tortures más. Yo era un cínico, pero era la verdad, me gustaba que ellas me rogaran porque sabía que les iba a dar lo que ellas pedían y mucho más, pues sé mi potencial como de amante experto dentro y fuera de la cama. —Torturarte sería torturarme, tus deseos están a punto de ser cumplidos. No dije más y la pegué contra la pared del departamento y a paso veloz liberé mi erección y me protegí para entrar en ella de un solo golpe, lo que la hizo que lanzara un grito ensordecedor, que fue algo que elevó más mi gran ego. No había mujer que se resistiera a mí y a mis besos, mucho menos a todo lo demás, esa era mi verdadera naturaleza, las mujeres siempre quedaban satisfechas y siempre regresaban por más. Esta va por ti, Eryx DeCostello, tu hijo es todo un personaje con las mujeres pensé dentro de mí, mientas me movía con todo, penetrando a Silvana sin control alguno y ella no se quedaba atrás, se empujaba con todo para pegarse a mí, hasta que terminamos abrazados culminando en un delicioso orgasmo juntos y fue justo a tiempo, antes que se abriera la puerta del departamento y entrara Valeria, con cara de pocos amigos. —Vaya, qué visita tan amistosa—Valeria negaba con la cabeza—Menos mal que ambos son adultos respetables. Bien por ambos. No me había gustado que Valeria presenciara una escena como esta, fui demasiado descuidado al tener este tipo de actitudes, casi delante de ella, pero ya no podía hacer nada porque yo esperaba que ella se demorara mucho más tiempo afuera o yo había perdido por completo la noción del tiempo. —Valeria, deberías de disfrutar a Dex. Yo si lo tuviera, así como lo tienes tú, no desaprovecharía nada con él y menos ahora que me ha llevado al cielo—Silvana le dijo a Valeria ¿habrá pelea de chicas por mí? —Pero, estás más ocupada estando de amargada. Debía estar más alerta, pues como había llegado Valeria y estaba tan enojada lo más probable era que se le fuera encima Silvana, pues ella siempre estaba provocándola y eso se podía dar cuenta todo el mundo, por alguna razón ellas se llevaban tan mal, puesto que Valeria, se veía que no la soportaba. —Eso a ti te vale madres Silvana y ahora, lárgate de mi casa—Le exigió Valeria y le tronó los dedos—Con razón dejaste plantado a Alan, eres una informal y eres una estúpida. Solté a Silvana y ella empezó a agarrar su ropa y a ponérsela delante de Valeria, yo me cubrí mi parte, para no agravar más las cosas. Valeria me gustaba de verdad y no hubiera querido que nos encontrara así, pero era ya tarde para eso, ya no se podía hacer nada y ahora, solo me quedaba asumir lo que fuera a pasar. —Si dejé plantado a Alan o no, ese es mi problema—Respondió Silvana—Pero, veo que no se quedó muy solo que digamos, si tú estás tan bien enterada es porque estabas en la cama con él. Valeria echaba fuego por los ojos, pues no me parecía nada bien que Silvana haya dicho algo como eso, y me temía que ahora si hubiera algún pleito entre ellas, Silvana era la que siempre picaba a Valeria, ella se lo había buscado si recibía algún castigo por parte de Valeria. —Cállate desgraciada—Valeria le volteó la cara a Silvana con una cachetada—Te pasas de infeliz y me tienes harta. El león piensa que todos son de su condición. Silvana se le quiso ir encima a Valeria y yo, la retuve en mis brazos. No quería para nada que ella, le pegara a Valeria porque yo la seguía teniendo en la mira y si me daban a escoger, siempre escogería a Valeria por encima de Silvana o de cualquier otra mujer, me tenía hechizado.
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