Capítulo 22

1208 Words
Capítulo 22.- Dex DeCostello Puerto Vallarta, Jalisco, México No debí hacerlo aquí en la sala, por lo menos en la habitación, hubiéramos estado resguardados, sin que nos viera desnudos. —Suéltame Dex—Gritaba Silvana—No pienso permitir, que esta zorra y estúpida me pegue. Yo no la iba a soltar, ella no le iba a hacer daño a Valeria, no se lo iba a permitir, la iba a defender por encima de cualquiera, ella era la que me interesaba, Valeria era a la mujer que hubiera preferido que estuviera en mi cama, no Silvana, pero ya me había valido de la oportunidad que me brindaron en bandeja de plata. —La zorra eres tú, que no sabes estar sin un hombre en medio de tus piernas, que siempre estás abriendo—Respondió Valeria—Para que te lo sepas, sí estaba con Alan, pero no haciendo lo que tú estabas haciendo con Dexter. Qué bueno que eso no había sucedido, bien sabía yo que ella no tenía por el momento nada que ver con Alan, me daba gusto que la pusiera en su sitio, Silvana era una calumniadora, de eso me podía dar cuenta. —Pues eso que te crea tu abuela, se nota que te mueres por Alan y es él quien no te pela y seguramente solo fuiste para él un rato de placer. Esperaba que Silvana ya no dijera nada más, estaba echándole más leña al fuego, y ella misma se estaba crucificando, yo no iba a poner detener a Valeria, porque Silvana bien que se lo estaba buscando. —Yo soy virgen y mejor infórmate bien, que no necesito andarme encuerando ni entregando a medio mundo para que me quieran, para que hagan siquiera un poco de caso, ahora lárgate de mí departamento—Le gritó Valeria—Lárgate imbécil. La cosa se estaba saliendo de control, prefería que Silvana ya se fuera, la verdad no quería tener ningún problema con Valeria, de por sí, me iba a reclamar de esto lo que ha presenciado con su enemiga acérrima, —Tienes celos, que tuve a Dex antes que tú y suponiendo que sea verdad que seas virgen, no creo que le intereses a Alan—Silvana soltó su veneno—No después, de todas las veces, que me ha tenido a mí. Valeria le iba a pegar de nuevo y Silvana se quería zafar de mis brazos, yo estaba emocionado, pues estas peleas entre chicas, siempre sacaban a ese animal salvaje que llevo dentro, sería bonito hacer un trío ya mismo con las dos y aprovechar el tiempo, pero viendo la situación mejor tuve que hacer algo para que todos saliéramos bien librados del asunto. —Te puedes revolcar con quien quieras Silvana, eso no es de mi incumbencia, pero eso si te digo mantente fuera de mi vista, es más cuando me veas da la media vuelta y piérdete. —Y ¿qué piensas hacer si eso no sucede?, ¿me vas a pegar delante de todos en el canal? No eres nadie, Alan te pondrá de patitas en la calle. Ahora Silvana si se estaba pasando, no era para que le dijera esas cosas a Valeria, ella valía y mucho, por lo menos para mí era lo máximo, era la mujer más bella que había visto y sabía que tarde o temprano iba a ser mía, esperando que para toda la vida. —Silvana, creo que es mejor que te vayas—Le pedí—Ha sido un placer que vinieras y todo, pero mejor ve y arregla tus asuntos con Alan, gracias por el momento. Necesitaba que se fuera, iba a ser lo mejor para todos, incluso para ella misma, ya que podía salir perdiendo de toda esta situación, que ella misma había provocado por seguir picándole la cresta a Valeria, que se veía que no se dejaba de nadie, pues tenía su carácter. Mientras Silvana, terminaba de vestirse y yo me acomodé la ropa interior y el pantalón. —Cuando quieras Dex, puedes llamarme—Me respondió—No creo que quieras estar contemplando y rezándole a la virgen Valeria. No tenía la intención de responderle ahora, si ella estaba agravando más las cosas, era como si lo hiciera para burlarse de Valeria y ella estaba súper enojada, se le veía en sus ojos, que de un momento a otro la iba a volver a cachetear, y era lo menos que quería, no quería que se metiera en problemas. —Nos vemos, Silvana. Valeria le lanzó un tacón y por poco le daba en la cabeza y de paso a mí que estaba con Silvana en la puerta y cuando ella por fin se fue, Valeria se puso a llorar en el sillón de la sala, pero esta vez cuando la quise abrazar, ella no me lo permitió y me separó de ella abruptamente, sus ojos seguían lanzando dardos de desprecio y odio. —Quítate Dexter—Me miró con desprecio—No te atrevas a volver a tocarme. No después de acostarte con ella, que buena forma de decirme que no te interesa. Ya eso no había sido mi culpa, yo no obligué a Silvana a venir, ella había sido la que me arrastró hasta el departamento. —No me interesa, ella vino por algo y se lo he dado y solo fue eso. No siento nada y no quiero nada con ella, con quién quiero todo es con otra mujer—Me sinceré—Con una muy hermosa, que me tiene loco desde el primer día que la conocí. Le dije con toda convicción, no le iba a ocultar que ella me gustaba, ya se lo había dicho o hecho saber, pero había situaciones que no podía evitar, Silvana estaba muy buena y yo no se lo había pedido, ella había venido por su propio pie. —Eres un cínico, ¿Cuántas somos? —Se exaltó—Ava, Silvana, yo y ¿cuantas más Dex? Quítate de mí vista, me iré a dormir. Si la había herido, no había sido mi intención que nos encontrara a Silvana y a mí en esas circunstancias, pero algo tenía que arreglar de eso en partículas, tenía que recuperar la poca confianza que ya había empezado a tener con Valeria. —Buenas noches, Valeria. Ella se fue caminando con la cabeza gacha a la habitación y después de eso yo me tomé un vaso de leche fría, tenía que enfriar mi cabeza y me acosté en el sillón de la sala. Entonces empecé a pensar mucho en ella, en Valeria y en lo que había dicho que era virgen y eso la volvió más atractiva para mí y yo, definitivamente tenía que ser el primer hombre en la vida de ella, porque dicen que las mujeres nunca olvidan al primero y yo, después de tener a muchas estoy convencido de quererla a ella. Ahora era que tenía que hacer lo correcto, si quería tener algo serio con Valeria, debía dejar mis andadas, sería algo difícil, pues a veces a las mujeres me las tenía que quitar de encima y no lo digo porque fuera un hombre vanidoso, pues era lo que había, a donde fuera era lo que me pasaba.
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