CAPÍTULO 4

1104 Words
CAPÍTULO 4 XAMIRA. . . —Te quiero contar algo. Nación me escribe a diario y me estoy acostumbrando a sus mensajes demasiado rápido, me gusta hablar con él, pero es un niño de 22 años. Y, por otro lado, he notado que si te nombro a ti o a Bang, él deja de responderme o me cambia de tema. Estoy en una videollamada con Maika. —Ohh, amiga, vas a irte al infierno… Claramente esos son los celos hablando por él. O más bien, dejando de hablar. —¡Ya, tonto! Solo me agrada tener su amistad y no voy a negar que es un hombre muy lindo, pero es un niño que aún no sabe mi edad. —Mi amigo se ríe de manera burlona antes de responder. —Y díselo. Para qué vas a seguir avanzando en esa relación… —No hay una relación como tal… —Déjame terminar, tonta. Y sí, es una relación como la que tenemos nosotros dos… una relación de amistad. —En ese caso, tienes razón. Pero me da pánico que se ría de mi edad y que vaya a pensar que soy una vieja ridícula. —Oye, no seas tan extremista. No eres vieja, solo tienes 34 años y que yo sepa eso no te coloca en la franja de la tercera edad. Sí sabes que hay una alianza entera en donde los participantes tienen entre 60 y 70 años, ¿verdad? —¡Eh! ¿Y tú cómo sabes eso? —Todo el mundo habla de eso ya que está prohibido atacarlos durante la fase de asesinatos, son abuelos que encontraron una distracción, como varios de nosotros. —Qué tierno, me encanta. —Sí, es muy tierno. Pero volviendo al tema que nos compete, no te sientas tan vieja porque en nuestra alianza son todas personas grandes, son muy pocos los menores de 25 y, 1 o 2, que andan en sus 18 añitos. —Wow, no lo puedo creer. —Créelo. Además, conmigo no tuviste ese problema, de inmediato me dijiste tu edad y hasta hemos tenido charlas de sexo —dice, hamacando las cejas con cara de diablo. —Es diferente… —Claro, con el gay se puede hablar cualquier cosa, ¿no? —Para que te digo que no sí, sí. Entre carcajada y risotada, siento una puntada en mi vientre bajo y sé muy bien lo que significa, así que me disculpo con Maika, me despido y luego de terminar la llamada, corro al baño para encontrar que efectivamente me llegó el maldito período. Cuando salgo del baño, luego de asearme y colocarme una maldita toalla femenina, voy directo a la cocina para prepararme un té. Mi teléfono suena ni bien coloco un poco de agua a calentar en la jarra eléctrica y mientras saco la taza del estante, tomo el aparato para revisar de quién se trata el mensaje. Es Nación. Nación: ¡Hola, Xam, buenos días! ¿Descansaste bien? Xamira: ¡Buenas! Sí, gracias, tú no dormiste nada. Nación: ¿Cómo lo sabes? Xamira: Por el juego. Seré estúpida, me estoy casi que delatando, sé que se acostó súper tarde porque vi un mensaje que me dejó en el juego y luego por un posteo suyo en f*******:. Nación: Me quedé jugando y luego viendo una película, me dormí como a las 4 am. Ahorita parezco zombi. Xamira: Y sí, debiste acostarte un poco más temprano. Y soy hipócrita porque yo misma a veces me desvelo cuando me quedo escribiendo o leyendo hasta el amanecer. Nación: Ya ves, somos iguales. Pero te digo algo, no me molesta, tal vez esté muriendo de sueño y sin dormir por tontear o por quedarme a cuidar a Julien, pero siempre estoy feliz y con alegría. Xamira: Qué bien por ti, yo suelo ponerme de mal humor. Nación: Sí, las mujeres son raras. Si no descansan, no obtienen lo que quieren o les llega la regla, se ponen molestas. Xamira: ¿Me estás diciendo que soy molesta? Nación: ¿Qué? No, yo digo que se ponen molestas, es como decir que se cabrean o se ponen de malas, sobre todo cuando les llega el tal Andrés. Muero de risa, creí que decirle Andrés al período era cosa de las mujeres de mi país. Xamira: Sí, es así, sí me pongo muy molesta. Sobre todo en esos días. Creo que tengo malhumor crónico. Nación: Pos, la verdad es que a mí no me pasa. Soy de esos que pueden estar desmoronándose por dentro y nunca demostrar debilidad; siempre estoy con una sonrisa. Xamira: Me alegro por ti. Nación: Ahora sé que debo tener cuidado cuando estés en esos días difíciles. Ya no le contesto porque me entra una llamada y es de Maika, seguramente quiere comentarme algo o saber qué pasó conmigo. Nos hemos vuelto muy apegados, somos buenos amigos. —Nene… —¿Qué pasa con eso de que me cortaste la llamada de manera abrupta y no me la has devuelto? —No fue de manera abrupta, me despedí de ti. Y bueno, me ha llegado el período y tuve que tomar una ducha de manera urgente. Oye, ¿qué tienes? ¿Estuviste llorando? —Veo que Maika suspira y mira hacia abajo. —Es que cometí el error de ingresar en las r************* de mi hermana, los extraño. Ella, al parecer, se va a casar y anda presumiendo a su futuro esposo por todos los lugares posibles. Está cumpliendo con su sueño de contraer matrimonio con un millonario apuesto que le resuelva la vida. “Bueno, no es que no la tuviera resuelta ya que mis padres cuentan con un muy buen pasar, su situación económica es muy buena. En fin, la cosa es que los extraño, pero ellos no me quieren ver ni en foto miniatura”. —Lamento escuchar eso. —Él vuelve a suspirar y estoy segura que se está aguantando las ganas de llorar—. Siento que tienes mucho que sacar hacia afuera y sabes que estoy para escucharte. —No te quiero molestar con mis problemas. —No, espera, no me molestas en lo absoluto, además para qué estamos los amigos si no es para estar presentes en las malas más que en las buenas, mucho más. —Lo sé…Y te agradezco, no sabes cuánto. La verdad es que mi historia no es nada agradable. Es decepcionante y durante mucho tiempo he creído que soy el culpable, pero… creo que no lo soy. —Me gustaría tenerte a mi lado y poder escucharte, sin embargo, esto es lo que tenemos. Te escucho.
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