CAPÍTULO 37. TSUNAMI . . . . De seguro que estaba tan cansada que no se había dado cuenta que nos acostamos en la misma cama anoche, estando la otra vacía al lado. No me preocupa ni me hace sentir una mierda porque en ningún momento he tenido malas intenciones para con ella. Me enferma verla sufrir de la manera en la que lo hace sabiendo que es culpa de ese tipo de mierda. Si se viera como está en este momento, yo creo que le daría un infarto. Sus rulos revueltos encima de mi pecho, uno de sus brazos sobre su cabeza por debajo de mi cuello y la otra —no se como lo ha hecho— está debajo de mi nalga. No estoy seguro de que despertarla estando en esta posición, sea una buena idea. Literalmente está dormida encima de mi cuerpo. Estoy en el medio de la cama, entonces comienzo a desl

