CAPÍTULO 36. XAMIRA . . . . Camino de un lado a otro en la habitación frotando mis manos entre ellas y trato de prestar atención. Estoy esperando escuchar el sonido del agua de la ducha correr para poder cambiarme un poco más tranquila. Moriría si estoy en pleno cambio y él sale del baño. —XAM, TE PUEDO ESCUCHAR, NO VOY A SALIR DE AQUÍ SIN GOLPEAR LA PUERTA. Él grita desde el baño, malditos zapatos los míos que hacen demasiado ruido. Voy a hacerle caso, debo confiar en su palabra de que no va a salir de allí dentro sin antes avisarme. Me quito la blusa, me quito el sostén y me quedo pensando en que tal vez sería mejor dejármelo puesto. Se me van a notar los pezones y que no son los de una adolescente que las tiene bien paradas, firmes y sin estrías. Por otro lado, si me lo dejo

