Al llegar a casa me esperaba la bienvenida de un Hank borracho o drogado, no lo sabría decir con exactitud pero al entrar traté de ignorarlo.
— ¿Ahora tienes permiso para llegar a casa a las diez maldito perro? - mi primera intención fue ladrar pero eso lo provocaría y aún tengo moretones de la última paliza que me propinó. Así que pasé lo más lejos posible de donde estaba y me dirigí a mi habitación. — De-ten-te maldito perro, te estoy hablando. - ¿donde está mi madre?
— ¿Gab? - alguien habló, era Josh y... ¡Dios mío su cara! Corrí hacia él, y lo tomé del mentón para mirar mejor, tenia el labio partido y un ojo cerrado. También tenía un corte en el pómulo y muchos moretones. Me di la vuelta y miré a Hank.
— Va a llegar día en que te arrepientas de maltratar a las personas, yo me encargaré de ello desgraciado - lo señale con lágrimas en los ojos y con piernas temblorosas, su risa era macabra, daba miedo.
— Vamos Gab, déjalo no lo vale - miré a mi amigo, mi labio inferior temblaba y una lágrima de impotencia empezaba a atravesar mi mejilla. El sonrió con tristeza y me di cuenta que algo grave había sucedido. Mi madre...
— V-vamos... - fuimos a la habitación de mi madre y Lena estaba... salí de allí corriendo a buscarlo y lo encontré durmiendo con los pies sobre la mesa.
A mí parecer llego el día, escuché que Josh me llamaba pero no me importó solo veía que mi madre estaba golpeada y fue él, fué ese pedazo de mierda que no merece vivir porque es un abusador.
Levanté la mesa y el desgraciado cayó al piso despertando de su puto sueño reparador y me lancé a golpearlo, le di un golpe en la cara y otro en el pecho con el que gritó de dolor, en el suelo lo golpeé de nuevo en el abdomen y le di patadas hasta que saco una pistola ¡Si! ¡Una maldita pistola! Con la que me apuntó.
— ¡Nooooo! ¡Hank noooo por favor, haré lo que quieras te lo suplico noooo! - ese perro me miraba sonriente, mi madre gritaba desesperada, la ira me subía otra vez desde los pies, pero no me dio tiempo a actuar.
Escuché la detonación y un cuerpo cayendo encima de mi, era Lena ¡Me miraba con los ojitos llenos de lágrimas, de pronto reaccioné ¡No! Si ella está lastimada lo voy a matar, no se como pero lo haré. Ella cerró los ojos...
— ¿Lena? ¿Cariño estás bien? - me miró y asintió pero su labio tembló, hice ademán de sentarme, sentí un ardor en la pierna derecha y humedad, algo caliente..
— ¡Te, te hirió!! - empezó a llorar con la carita metida en el hueco de mi cuello... sollozaba como una bebita, me enternecia y me hacia gracia a la vez. Senti unos brazos fuertes que me levantaban y a ella me la arrancaban de los míos, la policía y unos paramédicos.
— Hola soy Hanna cariño te voy a ayudar. ¿Recuerdas lo que pasó? ¿Sabes qué día es hoy? - puse los ojos en blanco, claro que recuerdo. Si no fuera porque tienes los ojos bonitos te diría una chocancia.
— Si, lo recuerdo y hoy es veinte de Mayo, ese pedazo de mierda me dispar...
— ¡Gabriel! Modales por favor, la señorita solo quiere ayudarte. - miré a mi Madre con la cara golpeada y me dio ira otra vez.
— Sra Madre Superiora él está mal, disculpelo por favor. - ese es mi amigo, Aurora acarició su cabeza, te quiero amigoooo...
— De todas maneras le voy a lavar la boca con jabón para que no sea insolente y falto de respeto - ¡Uy! Con jabón. ¡Que mala es! Puse cara de asco y la chica de ojos bonitos me miraba divertida, ¡Ok cariño! No abuses de lo bello que tienes los ojos.
El traslado al hospital fue rápido y cómodo, me inyectaron un calmante y dormi un poco aunque no tenia sueño... ¡Me drogaron, lo sé! Cuando desperté lo primero que vi fue a mi amigo Josh con la cara limpia y curada por la chica ojos bellos y sonriendo coqueto... ¡Ja! Es un bribón!
— ¿Dr. Puedo quedarme con mi hijo? - preguntó mi madre aún llorosa por lo sucedido.
— Tranquila Sra. Veré que puedo hacer, por los momentos necesito que vaya a enfermería para que le atiendan los cortes que tiene en la cara por favor - le dijo el médico dirigiendo a mi madre hasta la sala de enfermeras, y sonriéndole como un galán.
— Le agradezco Dr., Gabriel es mi pequeño - sollozo mi hermosa madre — Es mi bebé - ¡Ok! Silencio incómodo, el Dr volteó a verme y sonrió al ver mi tamaño y mi cara de chico. ¡Pero si soy mayor de edad!
— ¡Entonces campeón! Vamos a revisar esa herida. ¿Te parece? - es muy amable para ser un mata sanos.
— ¡Si claro! - le dije al Dr con cara de miedo. Se acercó y empezó a revisar, lo miré y tenía una sonrisa. ¿Por qué sonríe?
— ¡Buenas noticias campeón! La herida no es grave, claro que tampoco es un roce pero no hay que operar - ¿había la posibilidad de que me operaran? Abri mucho los ojos y la bilis subió por mi garganta, ¡Ok! Es oficial que estoy asustado, no soy tan fuerte, le temo a las agujas y a lo que sea que me pueda cortar.
— ¿Y ya me puedo ir Doc? - odio los hospitales.
— Lo siento campeón, aunque la herida no tocó áreas importantes, como dije no es un roce... ¡eso quiere decir que! Creo que vas a estar aquí un par de días. ¿Sabes? - lo miré con cara de pocos amigos. No dije nada porque mi madre me retaría.
— ¡Odio los hospitales! No me gusta como huelen - mi voz salió más gruesa y ronca de lo que pretendía
— ¡Lo se! Es mejor curar la herida con un cuchillo caliente frente a una fogata y todo eso chico malo, pero se puede infectar - lo miré extraño, es un ridículo ricachón que cree saber que sucede en las calles. ¡Idiota!
— En realidad pensaba en que es mejor no herirse de ninguna manera, pero nunca me quemaría una herida. ¡Eso es estúpido! - lo miré con una ceja levantada al hablarle.
— ¡Ok! Eso es muy maduro de tu parte pequeñin... me alegra que te guste ser precavido aunque creo saber por qué sucedió esto - lo miré y entrecerre los ojos.
— ¿Y según tu? ¿Que fue lo que pasó? - le pregunté con los dientes apretados listo para darle un puñetazo en la cara.
— Violencia doméstica campeón - ¡Ok se lo buscó y lo encontró! Levanté el puño.
— ¡Gabriel! - puta mierda, mi madre — ¡Cuidadito! Porque estarás castigado una semana o más. Lo siento Eduard, está nervioso - ¿Quién? ¡Eduard ja! ¿De cuando acá la confianza?
— ¡Tranquila Au... no pasó nada! - lo miré. ¿En serio? ¿Au? rodé los ojos.
— Ese pedazo de mierda no es mi padre. ¿Entendiste? ¿Ed? - le hablé entre dientes y sonrió.
— ¡Lo sé campeón! Y yo mismo voy a levantar el informe para que el maldito sea recluido en una cárcel de alta seguridad.. ¿Entendiste? ¿Gab? - bien, eso me descolocó.
— ¡Oh que considerado! ¿No se que deseas que te diga o haga Ed, un abrazo tal vez? - le dije y ya estaba bastante molesto.
— Gabriel voy a lavarte los dientes com jabón.
— ¡Mamáaaaa, ya estoy grande!
— ¡No lo estas! Punto. - me dió un manotazo en el brazo y me enfurruñé.
— Ok Aurora, todo tuyo. Lo subirán a la habitación y podrás quedarte con él. - mi madre lo miró con interés y yo lo quería ahorcar.
— ¡En serio? Gracias Ed... eres tan lindo - y lo beso en la mejilla y Ed taaann lindo la abrazó, abusador.
— ¡Claro cariño! Para eso estamos - la besó en la frente y yo me crucé de brazos.
— ¿Vamos a la habitación o prefieren ir ustedes dos solos? - dije con los ojos en blanco ¡Pass!! Otro manotazo.. ¿Qué le pasa?
— Deja de ser tan grosero e imprudente - me miró molesta, ¡Jum! Me crucé de brazos.
— Déjalo mujer está celoso, eso es normal, cree que voy a lastimarte como el delincuente de Hank - lo miré con los ojos entrecerrados, aléjate de ella mata sanos porque lo que quieres es follarla contra el escritorio y no te voy a dejar. ¡Idiota!
Llegó el imbécil de la silla de ruedas, quiso ayudarme y no lo dejé, me subi yo mismo, ¡No estoy liciado! Bueno si un poco pero puedo con ello... Vi a Ed poner la mano en la espalda baja de mi madre y lancé un golpe a su mano para que la dejara.
— ¡Gabriel! - regañó mi madre
— No la to-ques - lo advertí, el idiota solo sonrió
— Tranquila cariño, se acostumbrará. Tiene que hacerlo. - ¿cariño? Ahora si estoy confundido. Ed acarició su rostro y levantó su cara para... ¿Besarla? ¿La va a besar? Me levanté de la silla para ahorcar a "Ed" y entonces él fue más rápido al colocar su mano en mi pecho y empotrarme contra la silla de ruedas. ¡Siseo en mi oído!
— Escuchame campeón, estoy enamorado de tu madre... y ¡Jamás, jamás la maltrataria! ¿Ok? Y aunque tu no lo creas ella también me ama. - quería levantarme, pero su mano hacía una presión muy fuerte en mi pecho que aunque no me lastimaba no me permitía levantar — Ahora necesito que así como fuiste valiente enfrentando al degenerado de Hank, seas un macho para asimilar que tu madre puede tener pareja. - me soltó y me reí en su cara sin humor.
— ¿Y qué crees tú? ¿Qué yo no sabía que el maldito del Hank fue amante de mamá? ¡El la violaba, la obligaba! ¿Y dónde estabas tú? ¡En tu burbuja, en tu mundo perfecto haciendo tus cosas perfectas imbécil! - madre venía a pegarme y Ed la detuvo — No eres mejor que él, no confío en tí. Solo quieres follarla y ya - me asestó una cachetada de un lado y luego del otro y la detuvo cuando casi me da la tercera, lloraba y sollozaba. — ¡Largoooo váyanse los dos! ¡Fuera, fuera!- Me dolia el pecho y la garganta me quemaba pero quería estar solo. Se fueron y cerré con un portazo, me devolví dando saltos.
Me subi a la cama y lloré más de lo que creí, no quería a nadie que le hiciera daño, ella no entendía. Unos toques en la puerta me alertaron.
— ¿Si? - Lena asomó su cabecita colorada y sonreí — ¡Pasa cariño! - entró y aún sus ojos estaban hinchados.
— Vi lo que pasó, por eso vine a acompañarte... - ¡hermosa!
— No me parece justo que estés aquí perdiendo sueño conmigo - le dije serio
— No me importa, yo se que tú no me dejarías. - contra eso no pude luchar porque tenía razón, nunca la dejaría.
— ¡Esta bien, ven, vamos a dormir! - se acomodó en mi cama y la abracé por la espalda...