Valentina le prestó a su cuñada una blusa y un pantalón y se veía bastante divertida. La joven les enseñó los gigantes vaqueros y la blusa demasiado olgada que llevaba, parecía una legítima pordiosera, Mía se despidió de Valentina y le dio un beso a su amigo. —Jack, nos amamos luego. —Solucionaré tu problema. —Y le dio un beso. —Psicólogo o... —Adiós. —Mía miró a su amigo y le golpeó la mejilla.—Necesito tu auto. —No lo rayes. —¿Le darás tu auto?—preguntó incrédula la novia de Jack. —Mi amor, si ella lo daña tu hermano o ella pagaran, si tú lo dañas yo lo pago. —Jack besó la mejilla de su novia y ella le jaló la oreja. Mía les miró disgustada antes de salir de la casa y subir al auto, envió un par de mensajes a su esposo y quedaron en verse en el jardín de la casa, El tráfico e

