En pocos segundos, la gente a su alrededor comenzó a gritar por ayuda, la chica se desmayó y no recobraba el conocimiento. Los servicios de emergencia llegaron rápidamente y trasladaron a Rose al hospital. Thomas sintió un extraño presentimiento, pero pensó que tal vez se debía al terrible estrés que estaba experimentando. Estaba perdido en sus pensamientos cuando una llamada de un número desconocido lo sacó de su estupor. A pesar de su vacilación, decidió contestar. —Hola— contestó tratando de identificar la voz del otro lado de la línea. —¿Es usted familiar de la señorita Rose? Encontramos su número en el teléfono de la joven— le informó la persona que lo había llamado. Fue inevitable que una terrible presión se instalara en el corazón de Thomas, si otra persona tenía el teléfono de R

