La ruptura de la relación, que para las altas esferas de la sociedad era considerada perfecta, se expandió por todos lados, y por supuesto terminó por llegar hasta el otro lado del mundo, donde los padres de Thomas se encontraban disfrutando de sus acostumbrados tours. —Esto es inaudito ¿Acaso tu hijo ha perdido la cabeza?— reclamaba Rufus Mitchell, padre de Thomas. Clarisa miraba crédula el artículo que su esposo le estaba ofreciendo, no podía creer que su querido hijo estuviera cometiendo esa locura. —Seguro debe tratarse de un malentendido, cariño, ya sabes cómo son los jóvenes— le dice tratando de justificarlo. Rufus golpea el escritorio con el puño, y la mira con severidad. —Ningún malentendido, mujer, deja de estar defendiendo lo indefendible. Me acaba de llamar Steven para pedi

