Sofía Han transcurrido ya tres maravillosos meses desde que Santino y yo decidimos enfrentar las adversidades y seguir nuestros corazones. A pesar de las crecientes tensiones en la familia, que se han intensificado debido a la persecución que la élite colombiana ha emprendido contra los Orejuela, estos han sido los meses más felices de mi vida. La mansión de los Mancini, con sus impresionantes jardines y vistas panorámicas, se ha convertido en mi refugio. A pesar del temor que Santino y yo tenemos porque la familia se entere de lo nuestro, estamos seguros de que nuestros padres nos aman tanto, que no nos juzgarán. Total, no tenemos la misma sangre, así que no puede ser tan grave. Compartir mi vida con Santino ha sido un sueño hecho realidad. Cuando yo era pequeña, soñaba con tener un

