El Blog

2503 Words
— Kathy mira encontré este gatito.-murmura el niño poniéndolo sobre mis brazos—  ¿Te gusta? — ¡Es precioso! Mira tiene una manchita sobre su pata... — Veré si podemos quedarnoslo.- sonríe.— Y le pondremos... Katherine. — El gato no puede tener mi nombre bobo...- En todo caso que se llame como tú. —Es una niña.—ríe.— Así que se llamará Katherine. —Eres grosero... — Pero... —Aun así te quiero mucho. Se escuchan pasos y en segundos veo a mamá, se veía contenta. —Asi que trajeron un gato. — ¡Sí! Y se llama Katherine.- se burló. — ¡Mamá! Desperté, en el momento que sentí una mano en mi ante brazo, sentía mi corazón latiendo abruptamente, me había despertado en el mismo momento en que la palabra “—Mamá” había salido de mis labios, me sentía confundida, pero más que nada me había dolido de una forma impresionante, como cuchillos atravesando la piel. Me sentía conmocionada, llena de emociones que se salían de mis manos. Me había dolido, con cada latido de mi, verla. Habían sido años demasiados largos en los que no había visto a mi mamá—, en un lugar que no fuera una fotografía—,que no escuchaba su voz, años largos en los cuales, en realidad había olvidado lo mucho que sentía al verla, años en los cuales no había sentido este tipo de cercanía, me duele verla por tan poco tiempo, quisiera que hubiera sido un lapso de tiempo más largo, me hubiera gustado estar con ella en vida, mucho más tiempo, lamento despertarme, no era un mal sueño, ¿Por qué me tenía que haber despertado? Mis ojos instantáneamente se llenaron de lágrimas, olvidando por completo en el lugar en el que me encontraba, solo sentía los sentimientos, las emociones florecer dentro de mi cuerpo, de forma rápida, sin importarle que pedazos se estaban quebrando, me afligí, rota por las emociones que estaba viviendo.  Creo que eran de esas cosas que nunca se superan, que nunca dejaban de doler. Apenas siento la mano de Saith tomar mi mano respiró más lento y hago que las lágrimas de mis ojos se vayan. Sin embargo yo  estaba agitada y sentía como había sudado, el cabello se había pegado a mi rostro, inclusive quizás, con el silencio que hay escuche que mi corazón retumba, lo sentía como si estuviera en mis oídos, comenzaba a aturdirme. — Perdón por despertarte... Llegamos, ¿Prefieres que te lleve a casa?-apenas lo dice me aparta el cabello del rostro y me alejo un poco, recobrando la compostura. Irme a casa lo único que haría era que yo pensara las cosas, que todo me doliera aún más.  La soledad, no era mala, a excepción donde el dolor, aprovechaba el silencio, para romperte un poco más, la soledad, era un beneficio, como un arma, de dos filos. —No, extraño muchísimo salir contigo.-sonreí mire hacia afuera y pude notar que habíamos llegado, su casa era completamente blanca y el jardín era hermoso. —¿comeremos? — Podemos pedir una pizza y ver películas, ¿Estás de acuerdo? — Depende de que película me hagas ver.- le sonreí y el frunció un poco los ojos. — No seas quisquillosa.- se ríe. Baja del auto y yo guardo las cosas de mi mochila, el me abré la puerta y toma mi mano ayudándome a bajar, entramos a su casa y yo me siento en el sillón. Hace una llamada y se sienta junto a mi, prende la televisión y suspira. — ¿Quieres ir al bosque conmigo? — ¿Al bosque?—, pregunte sorprendida, recibiendo un asentimiento por parte de él y una leve sonrisa, donde se achicaron un poco sus ojos. — Mi cabaña... El bosque...—, dice burlón—, Sabes de que estoy hablando, te he contado de ella. — Claro, me encantaría—,. A instantes de decir eso recuerdo el día de ayer.—¿Le has contado a alguien sobre ella? —Se la preste a alguien unas semanas... ¿Por?- su mirada se aparta de la tele para caer a mi rostro mirándome atentamente.—, ¿Por qué preguntas? —¿A quién?-dije levantando una ceja, pasando de largo su pregunta. —Un compañero de trabajo, ¿Por? Sabía que si quería que me diera más información yo tenía que hacer lo mismo y no quería, serían demasiadas preguntas y si quiera yo tenía las respuestas, siempre, con las personas que me acercará, terminaría dando más respuestas yo de las que pudiera recibir, si es que me dijeran la verdad. — Curiosidad—mentí, apartando la mirada levemente, para enfocar al televisor—, ¿Qué quieres ver? — Una linda historia de amor.- se burló parpadeando repetidas veces, regresa la mirada al frente y comienza a buscar en Netflix. —Veamos el cadáver, sale Shay Mitchell así que será fabulosa. El levanta levemente los hombros y la busca,no sin antes enfatizar que estaba obsesionada con el elenco de Pretty Little Liars, segundos después ya está reproduciéndose. Saith era increíble como amigo y como persona, eso no podía negarlo, la cosa se complicaba con el alcohol, una vez un amigo de California me contó que posiblemente la razón era muy obvia. — ¿Te cortaste el cabello?- indaga de un derrepente a lo sonrió un poco. — Me e cortado un centímetro cuando mucho.-admití tomando mi cabello, muy con suerte se supone que no debería notarse. Solo me había despuntado para que mi cabello no se viera maltratado. —Te ves hermosa.-dice para jalarme hacia él, comienza a jugar con mi cabello de manera que me relaja. Le sonrió pero no digo nada y pongo atención a la película, en realidad no sabré decir si soy bastante miedosa o la película si daba mucho miedo. Lo que más me daba risa era que en los lapsos que Saith se asustaba solamente sentía como se sobresaltaba, aunque no decía nada al respecto. — ¿Te dió mucho miedo?- me burlé mientras me agarraba el cabello en una coleta — Tu eras quien no dejaba de gritar—, se burla y toma su celular de repente. Hago lo mismo. Ruedo los ojos y miro mis mensajes. Gilberto: ¿Porque ingeniar todo un plan que no llevarás a cabo? Gilberto: Necesitamos hablar en persona. Gilberto: Y necesito que dejes de evitarme, Morgan te extraño... Justamente cuando sigo leyendo unos mensajes el celular de Saith suena, le miro y el me hace una seña diciendo que espere. Asiento y miro mi celular mientras tanto. — Estoy con ella... No dejaré a mi mejor amiga por una estúpida fiesta, ya no. Ahí juro que sentí tanta tranquilidad y curiosidad desde que tuvimos edad para asistir a fiestas el comenzó a ponerme a un lado para disfrutar todo eso, comenzó precisamente el día que fue su primer partido, el apenas era jugador y yo no era capitana de porristas, así que ambos fuimos entusiasmados a dicha fiesta, solo que el comenzó a acudir a todas las que podía. "¿Cuántas veces estás en la mejor etapa?" Sabía que era algo que a el le gustaba y siendo sincera jamás me molesto que fuera a cada fiesta que le saliera del alma, eso es algo que el no a entendido. Me molestaba que me mintiera. —¿Quieres más agua? ¿Refresco? ¿Un tequila? — Por el momento creo, que agua está bien.-reí a lo que el asiente y va por más agua para darme segundos después mi agua.— gracias. — Hoy mi blog favorito subió una frase, la ame.-dice mirándome dice mirándome directamente a los ojos.— Y es que lo que dijo tenía razón. El corazón late por aquellos que te pintan, como si se tratare de una pintura, de una obra de arte. En algunas ocasiones, te enamoras tanto del como te pintaron el alma, que te enamoras del pintor, pero incluso hasta las mejores pinturas terminan en el olvido si está no se termina. No sé, ame incluso más la foto... De verdad espero que sea una chica la dueña del blog, porque desde que empezó e creído que somos almas gemelas. Siento como el agua que estaba tomando la paso mal y comienzo a ahogarme de manera inexplicable, siento como ya no puedo respirar y aún con todo eso no dejaba de toser, Saith me miraba preocupado y en todo lo que cabe se notaba que estaba intentando ayudarme, aunque sinceramente no lo estaba consiguiendo. Pero la situación me tenía en borde. El blog era mío. —Nunca te imaginé leyendo un blog.-murmuré apenas me estabilice- Si quiera te imagine leyendo. Reí, era cierto. Siempre era aquel chico que prefería mil cosas antes que eso... —No se, siento que estoy enamorado.-ríe, recuesta su cabeza en la mía y muerdo mi labio. Si hubiese escuchado estás palabras hace unos meses me hubiera sentido la persona más feliz del mundo, ahora era todo lo contrario. — Podría ser una persona de 50 años, ¿Sabías? —También la amaría, su forma de pensar y plasmar todo se vuelve fabulosa, es increíble. Diré que fingí bastante desdén, sin embargo mi corazón latía más de lo que sería capaz de admitir. Puso otra película, cuando las luces se apagan aún sentía que se sobresaltaba en algunas escenas, sin embargo e de admitir que esta ya la había visto, así que no me asuste en ningun momento, no podía parar de pensar que el pensara eso del blog, si quiera sabía que el sabía de su existencia.Apenas terminamos de ver la pelicula él me ofrece hacer sopa o comprar pizza, decido que sea la sopa ya que le quedaba demasiado rica. — Te quedó delicioso.-dije con un poco de comida en la boca, el hacia la mejor sopa del mundo. — Lo sé, gracias.-ríe.- ¿Quieres quedarte? ¿O te llevo a tu casa? Pienso unos segundos y le sonrió.-Tengo que hacer tareas, Si quieres puedo quedarme otro día. — Los días que quieras.- me guiña.- Es tu casa preciosa. Cuando terminamos de comer me lleva a casa, diré que el camino fue bastante divertido, con nuestras anécdotas. Cuando llegamos me despido y agradezco, subo las escaleras rápidamente y entro a casa, cuando lo hago veo un sobre en el suelo me agachó y lo pongo sobre el mueble, segundos después tocan la puerta, me sobresaltó, sin embargo, apenas escucho su voz logró calmarme, mirando directamente hacía la puerta. —Acabas de entrar Morgan, abre por favor...—, súplica, a lo que hago una ligera mueca—, Por favor, abre la puerta... Suspiró y miró la carta que tenía las iniciales K.D, generando un sin de sentimientos incrustados en mi corazón, me enderecé, intentando que los pensamientos que habían llegado a mi cuerpo desaparecieran de un momento a otro. —Espera...-dije con sonido alto y metí la carta a mi cuarto, suspiró me arreglo el cabello y abro la puerta—, Hola... — ¿Por qué no me contestas?-murmura metiéndose a mi departamento, examinando con lentitud apenas lo hace—, Has estado tan desaparecida. Le di una leve mirada, para terminar recargándose en la puerta, intentando que no pareciera que me encontraba hecha un lío con las emociones que comenzaba a portar, introduje mis manos en los bolsillos de mi pantalón. — Estaba ocupada, relájate.- espete y él me da una pequeña sonrisa—, Por lo que puedes ver, me encuentro perfectamente bien. — Te traje tu sushi favorito... Por si no has comido—, me dice, estirando aquella bolsa de papel, con las iniciales de mi restaurante de sushi favorito—, también quería hablar contigo. — Gracias... —, exclame, tomando aquella bolsa, que me estaba dando, para después mirar directamente a sus ojos—¿Qué pasó? — Creí que te había pasado algo—, admite, acercándose a mí, tomando mi mano con una mirada de confusión—, ¿Estás molesta conmigo? Dejo el sushi en la mesa y no puedo evitar pensar en aquella nota de K.D, quizá alguna parte de mí se había molestado porque seguían guardando secretos. Quizá una parte de mi estaba enojada con todos aquellos que alguna vez me habían mentido.  Quizás no podía entender con claridad, quien había sido quien me mintió, y eso termina afectando un poco más — ¿Debería?—,Indague, evitando mencionar lo que ya había pensado, quería dejar de lastimarme con todos los aspectos que me estaban destruyendo.—, ¿Debería de estar molesta contigo? Veo su semblante cambiar se veía relajado, sin contestarme me atrae a su cuerpo y me abraza, siento como su respiración se tranquiliza, posa su mentón sobre mi cabeza y suspira. —  Realmente no, pero Guillermo me contó que el otro día fuiste... Llorando. Quería encontrar a K.D sin que él se entrometiese alejándose de mi vida antes de saber la realidad ya que con ello el tema se terminaría.—   Fue algo sin importancia... — Dime. —Me separó de él y tomó mi rostro entre sus manos mirando directamente a los ojos, sinceramente mi corazón se aceleró con el simple hecho de mirarlo. Mi corazón se comienza a acelerar cuando él empieza a cantar. Cuando lo conocí sentí algo inexplicable, sentí que él era completamente diferente a lo que busqué, era en cualquier aspecto todo lo inexplicable. -Sé que puedo tratarte mejor De lo que el puede Y cualquier chica como tú se merece un caballero Dime ¿por qué estamos perdiendo el tiempo En todo tu llanto desperdiciado Cuando debería estar conmigo en vez Sé que puedo tratar mejor Mejor de lo que el puede. Se acerca lo suficiente para que nuestras respiraciones choquen, lo suficiente pero aún era muy poco, con una de sus manos me toma de la cintura acercándome más y con la otra me acomoda el cabello, yo pongo una de mis manos en su pecho, la otra en su cuello. Siento como su corazón late rápido, quizás igual que el mío o más. Miro levemente sus labios y ahí confirmo que mis ganas de besarlo eran enormes. Veo como sonríe y le miro a los ojos. - Morgan, ¿Te han dicho lo preciosa que eres? Cómo resaltas que vienes de una familia que se dedica a ser modelos.-ríe un poco y me sonríe.-Pero aún así, tu eres más hermosa, la más bonita de todas... Nos estamos acercando cuando la puerta suena, nuestros labios quedan a milímetros y siento como mis ganas aumentan más. El timbre suena de nuevo y el me suelta y yo retrocedo un poco, estoy por abrir la puerta cuando el me toma de la cintura y me jala, de nuevo quedamos a milímetros sintiendo como mi respiración aumenta, sentía como mi corazón latía el mis orejas retumbando como tambor, me besaras o no... El timbre de nuevo... 
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