No podría mentir que me sentía fuera de mi cuerpo, consternada ante las palabras de aquella chica castaña con mirada de odio, podría decir, que el rostro de Juls, no me ayudaba ni un poco ante la situación que estaba conforme a lo que sucedía, puesto que la culpa había llenado su rostro en cuestión de pequeños macro segundos, temerosa ante las palabras que había soltado Fernanda, dando indicios a que ella me estaba diciendo solamente la verdad, marca y puesta, que lo que sucedía era completamente verídico, no podía pensar completamente en claridad, pero la decepción había llegado a mi cuerpo, con una fuerza involuntaria. — Puedo contarle yo, si no te sientes con el suficiente valor—,menciono con diversión Fernanda, se sentó frente a nosotras cruzando ambas piernas—, Adelante chica, que es

