Podría decir que las cosas que me estaban pasando, no las tenía en mente, ni pensaba que podrían pasarme, en ningún momento de mi vida, apenas abrí los ojos, me encontraba, nuevamente prisionera, en una silla de madera bastante incómoda, bien esta vez, un poco más difícil de poder escapar, me encontraba esposada, en uno de los pequeños barrotes de la silla, con el miedo creciente en mi vientre, esta situación, lograba darme demasiada ansiedad, temía tener una crisis de esas. Anteriormente, había sufrido varias, el psicólogo me decía que eran por traumas. — Entonces, esto es impresionate—, exclamo Fernanda recargada en una pared frente a mi—, Los cinco, y el clan D, se desvivían forjando planes que al final, no tenían exito, y yo, sola forje todo esto. Mire a mi costado, Juls también esta

