Introducción a la guerra.

1504 Words
Narra el autor... Mauricio Vitale es un hombre apuesto y exitoso, conocido en la industria hotelera italiana. Sin embargo, bajo el alias de "el Diablo", lleva una doble vida como líder de la mafia, controlando actividades ilícitas como el tráfico de armas y drogas. Su personalidad seria y dominante inspira respeto y temor en aquellos que lo rodean, pero también lo hace irresistible para algunos. Su aura de peligro y poder lo convierte en una figura intrigante y magnética, aunque con un lado oscuro que no debe ser subestimado. El odio que siente Vitale hacia su padre por traicionarlo es una carga pesada que lleva en su corazón. La traición de un ser querido, especialmente de su propio padre, puede ser devastadora y difícil de superar. Este sentimiento de traición podría alimentar aún más su determinación y ferocidad en el mundo de la mafia, impulsándolo a consolidar su poder y vengarse de aquellos que lo han decepcionado. Sin embargo, también podría generar conflictos internos y emocionales, ya que lucha con la complejidad de sus sentimientos hacia su padre y la traición que ha experimentado. El atentado contra Vitale y su familia, perpetrado por su propio padre, es un golpe devastador que desafía su sentido de seguridad y confianza en el mundo de la mafia. Aunque Vitale es consciente de su poder y posición en el negocio, este acto de traición por parte de su padre lo deja vulnerable emocionalmente y sacude sus cimientos. La idea de que alguien tan cercano y familiar como su padre sea capaz de intentar hacerle daño lo deja en una situación emocionalmente complicada, luchando con sentimientos de ira, dolor y una profunda sensación de traición. Este evento podría desencadenar una intensa búsqueda de venganza por parte de Vitale, así como también una reevaluación de sus relaciones y lealtades dentro del mundo de la mafia. El grupo de élite de cuatro hombres de Vitale se convierte en un pilar fundamental en su búsqueda de venganza y en la protección de su territorio y reputación. Su lealtad y habilidades son invaluables en momentos de crisis como este, donde la traición de su propio padre pone en duda su liderazgo y determinación dentro del mundo de la mafia. Vitale se ve obligado a demostrar su implacabilidad y firmeza en su respuesta al atentado, no solo para mantener su posición de poder, sino también para disipar cualquier duda sobre su capacidad como líder. La necesidad de establecer su autoridad sin mostrar favoritismo hacia su padre se convierte en un desafío delicado pero crucial para mantener el respeto y la obediencia de sus subordinados y rivales por igual. El deseo de su padre de demostrar su superioridad sobre su propio hijo,Mauricio, revela una rivalidad intensa y personal que se entrelaza con la dinámica familiar y el poder dentro de la mafia. La necesidad de recuperar el liderazgo y el poder por parte del padre de Vitale, impulsada por una crisis mediática y una gran deuda de favores, lo coloca en una posición desesperada donde la supervivencia personal está en juego. Este contexto agrega una capa adicional de complejidad y urgencia a la situación, ya que el padre de Vitale se encuentra en una lucha tanto por el poder como por su propia vida. Para Vitale, enfrentarse a su padre no solo se trata de defender su posición y reputación, sino también de proteger a su familia y asegurar su propia supervivencia en un mundo peligroso y despiadado... Empecemos... *** *** *** *** *** *** *** Mauricio Vitale Me temblaban las manos mientras me bajaba del avión. El aire frío de la noche italiana me golpeaba el rostro, pero eso no era lo que me hacía temblar. Era la sensación de peligro inminente, el conocimiento de que alguien que alguna vez amé y respeté estaba conspirando contra mí. Mis ojos escudriñaban cada rincón del aeropuerto, buscando cualquier indicio de amenaza. Mis hombres estaban a mi lado, fieles y alerta, pero sabía que esta vez enfrentábamos un enemigo diferente. Mi propio padre. La traición se sentía como un puñal en el corazón, pero no podía permitirme mostrar debilidad. No ahora. No frente a mi padre y no frente a los demás en el mundo ilícito que controlábamos. Nos dirigimos hacia nuestra villa, rodeados por las luces parpadeantes y los sonidos de la noche. Mis pensamientos estaban enroscados en una mezcla de ira y determinación. Mi padre buscaba demostrar su supremacía sobre mí, su propio hijo, su antiguo alumno. Pero yo no iba a permitir que eso sucediera. Mi mente se volvía hacia la venganza, hacia la restauración de mi poder y autoridad. No podía permitirme mostrar favoritismo, ni siquiera hacia mi propio padre. En este mundo, la debilidad era sinónimo de muerte. A medida que avanzábamos por las calles de la ciudad, la oscuridad parecía envolvernos, pero dentro de mí ardía una llama de determinación feroz. Mi padre quería recuperar el poder, pero yo estaba decidido a demostrarle que su reinado había terminado. El juego apenas comenzaba, y sabía que la batalla que se avecinaba sería sangrienta y despiadada. Pero yo era Mauricio Vitale, conocido como el Diablo en las sombras de la noche italiana. Y no descansaría hasta que mi nombre volviera a ser temido y respetado en cada rincón de este mundo de violencia y traición. La presencia reconfortante de mi esposa a mi lado era un recordatorio constante de lo que realmente estaba en juego. Sentía su cuerpo tembloroso junto al mío, su mano descansando en su vientre, donde crecía una vida nueva, inocente y vulnerable. A pesar del caos y la amenaza que nos rodeaba, su presencia me daba fuerzas. Era un recordatorio de por qué luchaba tan ferozmente, por qué estaba dispuesto a enfrentarme a mi propio padre y a cualquier otro enemigo que se interpusiera en nuestro camino. La protección de mi familia era mi prioridad absoluta, y haría cualquier cosa para asegurarme de que estuvieran a salvo. Mi esposa y el hijo que llevaba en su vientre eran mi todo, mi razón de ser en este mundo oscuro y peligroso. La sentí temblar bajo mi abrazo, y mi corazón se apretó con una mezcla de amor y preocupación. Prometí protegerla con mi vida, juré hacer cualquier cosa para mantenerla a salvo de todo peligro, incluso si eso significaba enfrentarme a mi propio padre y su traición despiadada. Juntos, enfrentaríamos lo que viniera, superaríamos los desafíos y lucharíamos hasta el final. Porque en este mundo de sombras y violencia, nuestra familia era la luz que iluminaba nuestro camino y nos daba la fuerza para seguir adelante, sin importar los obstáculos que se interpusieran en nuestro camino. Al llegar a la casa aún finjo calma. Mantengo mi postura y no dejo que las emociones salgan a flote, porque mi esposa está a mi lado, porque necesito darle seguridad a ella, porque yo soy el jefe de la familia, y si yo me desmorono, ¿entonces qué? Voy a mi despacho luego de dejarla sana y salva, junto con el ama de llaves, quien es mi nana, y una señora en la cual puedo confiar para que cuide de mi mujer. Voy a mi despacho y justo cuando la puerta se cierra tras de mí, exploto. La ira abandona mi cuerpo y esa habitación se convierte en un desastre. Lo tiro todo, lo rompo todo. Siento rastro, frustración. Siento que me desgarro por dentro. El peso de la traición y la amenaza se volvían insoportables una vez que estuve solo en mi despacho. Con cada objeto que lanzaba y cada mueble que destrozaba, liberaba la ira y la frustración que había estado reprimiendo durante tanto tiempo. El rugido de mi furia llenaba la habitación, ahogando cualquier otro sonido. Sentía que me desgarraba por dentro, que mi alma se rompía en pedazos con cada golpe que daba. La impotencia de no poder proteger a mi familia como debería, la traición de mi propio padre, todo se mezclaba en un torbellino de emociones destructivas. Cada golpe que daba era un grito de desafío hacia aquellos que se atrevían a desafiarme, a poner en peligro lo que más valoraba en este mundo. Mi esposa, mi futuro hijo, eran mi todo, y no toleraría ninguna amenaza contra ellos. Pero a pesar de toda mi furia y destrucción, sabía que no podía permitir que estas emociones me consumieran por completo. Respiré profundamente, tratando de calmar mi mente y encontrar la claridad en medio del caos. Tenía que ser fuerte, tenía que mantenerme firme por mi familia. No podía permitirme desmoronarme ahora, no cuando ellos dependían de mí más que nunca. Con cada pedazo de mueble roto a mi alrededor, juré que encontraría a aquellos responsables de intentar dañar a mi familia y les haría pagar por cada lágrima derramada y cada momento de angustia que habían causado. Mi determinación era feroz, mi voluntad inquebrantable. Porque yo era Mauricio Vitale, y nadie, ni siquiera mi propio padre, se interpondría en mi camino hacia la venganza y la justicia.
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