Mauricio Vitale
Me quedé en mi despacho después de la discusión con Alicia, esperando impacientemente a que los chicos se reunieran para la videoconferencia. Sin embargo, el tiempo pasaba y la reunión no comenzaba. Comencé a sentir una creciente sensación de frustración mientras revisaba los informes una y otra vez, esperando noticias de Lucian y los demás.
Finalmente, recibí una llamada de Lucian, mi jefe de seguridad, quien informó que prefería retrasar la reunión y discutir la información que tenía en persona. Su tono era serio y preocupado, lo que me hizo sentir intranquilo por lo que podría estar pasando.
Acepté su solicitud y me preparé para la reunión presencial, sabiendo que debía estar alerta ante cualquier nueva amenaza que pudiera surgir. Mis preocupaciones por la seguridad de mi familia y de nuestra organización se intensificaron, y me prometí a mí mismo que tomaría medidas adicionales para proteger lo que más valoraba.
Con paso firme y mente alerta, me dirigí hacia la sala de reuniones, listo para enfrentar cualquier desafío que se presentara y asegurarme de que nuestra organización saliera adelante ante cualquier adversidad.
Mientras esperaba a que llegara la hora pactada para la reunión, me sumergí en la tarea de revisar documentos de la empresa y ponerme al día con otros temas pendientes. Sin embargo, mi mente seguía divagando hacia la conversación pendiente con Lucian y las implicaciones de su solicitud de retrasar la reunión y hacerla presencial.
La tensión en el ambiente aumentaba a medida que el tiempo pasaba, y las expectativas se elevaban ante la incertidumbre de lo que Lucian podría haber descubierto. Me preguntaba qué tipo de información había encontrado para justificar su decisión y qué impacto tendría en nuestra organización y en nuestra seguridad.
Mis pensamientos se centraban en las posibles amenazas que podríamos enfrentar y en las medidas que deberíamos tomar para protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. La responsabilidad de liderar nuestra organización y mantenerla a salvo pesaba sobre mis hombros, y estaba decidido a enfrentar cualquier desafío que se presentara.
Con cada minuto que pasaba, la ansiedad y la anticipación aumentaban, y me preparé mentalmente para lo que estaba por venir. Sabía que la reunión sería crucial para abordar las nuevas amenazas y tomar decisiones importantes para el futuro de nuestra organización.
— ¿Puede alguien explicar porque me dejaron esperando toda la mañana por esta reunión? ¿No podían simplemente organizar sus cosas en 2 horas? ¿Qué sucede, porque la tardanza?
— Tranquilo, te va a gustar esto o quizás no. — Sonrie Lucian. — Me llamaron a última hora para darme una información y quería confirmarla antes. — Habla mientras pone un sobre frente a mi en el escritorio.
— ¿Y bien? — Recibo la información, fotos en varios lugares. Mi padre, su hombre de confianza y Luna. Niego y me sorprendo sin poder creer lo que veo. — ¿Hablas en serio? ¿Ella? — Pregunto incredulo mientras miro las fotografías. El momento en que Lucian me entregó el sobre con las fotos de Luna junto a mi padre y su hombre de confianza me tomó completamente por sorpresa. La sensación de traición y peligro se apoderó de mí mientras observaba las imágenes con incredulidad.
Luna había sido una parte importante de mi vida en el pasado, una compañera s****l y parte de mi organización. Sin embargo, su relación con mi padre y su hombre de confianza planteaba una amenaza inminente. Las informaciones y secretos que Luna poseía podrían ser utilizados en mi contra, poniendo en riesgo no solo mi seguridad, sino también la estabilidad de nuestra organización.
Su presencia en la vida de mi padre era un claro intento de hacerme daño, de buscar la única pieza de mi armamento que estaba fuera de mi control. Luna se había sentido dolida y resentida después de que la retiré de mi vida por el bien de mi matrimonio con Alicia, quien no podía tolerar su presencia como amante. Pero ahora, mi padre había utilizado esa debilidad para sus propios fines, poniendo en peligro todo lo que había construido.
Con un nudo en la garganta y un sentimiento de urgencia creciente, supe que debía actuar rápidamente para contener la amenaza que representaba Luna y proteger a los que amo. Mis pensamientos se centraron en encontrar una solución antes de que fuera demasiado tarde, antes de que mi padre pudiera usar a Luna para infligir un daño irreversible.
Con determinación en mi corazón, me preparé para enfrentar esta nueva amenaza y hacer todo lo posible para asegurar la seguridad de mi familia y nuestra organización. La batalla que se avecinaba sería dura y despiadada, pero estaba decidido a salir victorioso, cueste lo que cueste.
— Sí, hablo en serio y está confirmado. La ha ido a visitar un par de veces... Le está dando información Mauricio. — Dejo las fotos de lado y Dante las toma para mirarlas junto con Andres.
— Vaya, esto no me lo esperaba. — Comento.
— Nadie se lo esperaba. — Agrega Andres.
— Pues se va a poner muy interesante, muy, muy interesante. Mi padre está moviendo bien sus fichas, no esperaba menos de él. Por lo menos se está esforzando. — Aunque me sorprende la astucia de mi padre al localizar a Luna, lo veo como un desafío. Significa que las cosas no serán fáciles y que mi padre, mi maestro en este arte, será un formidable contrincante. Sin embargo, no voy a permitir que me gane.
En cuanto a Luna, sé que debo idear algo muy interesante para ella. Está advertida, pero si quiere unirse a la lucha, entonces espero que esté preparada para todo. No puedo subestimarla ni subestimar el peligro que representa. Tendré que ser estratégico y estar un paso adelante en todo momento.
Mi determinación se fortalece ante este nuevo desafío. No permitiré que nadie ponga en peligro lo que he construido con tanto esfuerzo. Estoy dispuesto a luchar con todas mis fuerzas para proteger a los que amo y asegurar el futuro de nuestra organización.
Con cada desafío que enfrento, me vuelvo más decidido y más fuerte. Esta batalla será dura, pero estoy preparado para enfrentarla y salir victorioso. Nadie, ni siquiera mi padre, me detendrá en mi camino hacia el éxito y la seguridad. — Continúa vigilando a Luna, que reporten cualquier novedad de inmediato. — Es mi orden para Lucían. Luego fijo mi mirada en Andres. — Háblame de nuestros recursos.
— Este... Las bodegas están a media máquina.
— ¿Sabes lo que eso significa?
— Tranquilo, ya he echo algunas llamada y estará todo OK mañana a primera hora. Mientras tengamo efectivo no nos negaran nada.
— Lucían, manda a vogilar las entregas de nuestro proveedor, no quiero contratiempos y por favor Andrés encárgate de que no falte nada. Es mejor prevenir... Dante, tu y yo hablaremos después. — Asiente. En la reunión, mientras discutíamos con Lucian y Andrés sobre los temas pendientes, le hice una señal a Dante para indicarle que hablaríamos más tarde en privado. Tenía la sensación de que Alicia había ido a hablar con él, y quería abordar el tema de la seguridad de mi esposa en un ambiente más íntimo.
Confío plenamente en Dante para la seguridad de nuestra casa en general, pero este era un asunto que quería tratar personalmente. Los asuntos que discutíamos eran serios y delicados, y necesitaba asegurarme de que todo estuviera en orden para proteger a los que amo.
Lucian y Andrés, los hombres que estaban en la calle, tenían roles críticos dentro de nuestra organización. Lucian se encargaba de abastecer la artillería y mantener el dinero siempre disponible, mientras que Andrés se ocupaba de las cajas de seguridad y de mantenerlas al día.
Los hombres que iban a la batalla contaban con un grupo de hombres que trabajaban para ellos, ya sea en la fabricación de drogas, en la custodia de los carros de entrega, o en la exportación de la mercancía. La coordinación y la planificación eran fundamentales, y necesitaba contar con la experiencia y el apoyo de Lucian y Andrés para asegurar el éxito de nuestras operaciones.
Con todo esto en mente, me centré en la discusión con Lucian y Andrés, sabiendo que juntos podríamos enfrentar cualquier desafío que se presentara y mantenernos un paso adelante en todo momento.