Parecía una escena de algún asesinato; luces apagadas, ventanas abiertas y cortinas sobrevolando causando sombras extrañas. Sin hacer alguna clase de ruido, sube al segundo piso, entra a la habitación del Omega, la cual parece estar vacía. —Juno —lo llama —¿No estás muerto, verdad? —se ríe al decirlo. —Quisiera estarlo —contesta el Omega desde el baño —¿Qué quieres? Descaradamente, abre la puerta del baño, horrorizándose con lo que sus ojos notan. El Omega está en la tina del baño sumergido en alguna clase de agua carmesí parecida a «Sangre» —No me digas —contorsiona el rostro —Me estás haciendo alguna clase de brujería. —Ya quisieras —sonríe Juno saliendo de la tina —No creo en esas sandeces. Las gotas rojas ruedan por su piel desnuda, el alfa traga grueso siguiendo con la m

